Si alguna vez te has parado frente al lineal de un supermercado en Murcia o Madrid y te has preguntado cómo demonios llega ese bote de champú perfectamente etiquetado a tus manos, bienvenido al club. No es magia, aunque a veces lo parezca. Detrás de cada envase hay una coreografía de máquinas, sensores y, sobre todo, gente que se deja las pestañas para que todo encaje. Hoy vamos a hablar de un puesto que suena a ciencia ficción pero que es el pan de cada día en la industria pesada: el Coordinador de Tecnología e Innovación en Packing.
La noticia salta desde el otro lado del charco, concretamente desde el estado de São Paulo, en Brasil. Unilever ha lanzado una vacante para liderar lo que llaman el «Proyecto Ares» en sus plantas de Vinhedo y Suape. Y aunque nos pille a unos cuantos miles de kilómetros, lo que se cuece allí es un espejo de lo que estamos viviendo en los polos industriales de España, desde la Zona Franca de Barcelona hasta el Valle de Escombreras en mi querida Cartagena. La industria 4.0 no entiende de fronteras, solo de eficiencia y de no quedarse atrás.
Vaya por delante que el nombre ya impone. Ares, el dios de la guerra. En el contexto de una multinacional, esto suele traducirse en una batalla contra la ineficiencia y la obsolescencia. El Proyecto Ares no es simplemente cambiar una cinta transportadora que chirría; es una reingeniería completa de cómo se empaquetan los productos. Estamos hablando de implementar soluciones técnicas que, si mal no recuerdo, hace diez años habrían parecido sacadas de una película de Spielberg.
La verdad es que el sector del packaging (o embalaje, para los que preferimos el castellano de toda la vida) es el patito feo de la innovación, pero es donde se gana o se pierde el margen de beneficio. Un coordinador en este área tiene que lidiar con el comisionamiento de líneas de producción. Para que nos entendamos: es el tipo que le da al botón de «encendido» después de meses de montaje y reza para que nada explote, asegurándose de que cada sensor láser y cada brazo robótico sepa exactamente qué hacer.
El día a día entre algoritmos y grasa de máquina
No te equivoques, este no es un trabajo de oficina con aire acondicionado y presentaciones de PowerPoint infinitas (aunque de eso también hay un poco). El perfil que buscan para Vinhedo es alguien que se manche las botas. La gestión de proyectos de innovación en una fábrica implica estar a pie de línea, hablando con los operarios y traduciendo las necesidades del negocio a parámetros técnicos.
Imagina que quieres introducir un nuevo material más sostenible para tus botellas. Suena muy bien en el informe de sostenibilidad, pero en la práctica, ese material puede tener un coeficiente de fricción distinto. De repente, las máquinas que antes iban como la seda empiezan a atascarse. Ahí es donde entra el Coordinador de Tecnología. Tiene que ajustar la lógica del PLC (Controlador Lógico Programable), recalibrar los tiempos de respuesta y asegurar que la producción no se detenga. Porque en una fábrica de este calibre, cada minuto de parada son miles de euros que se van por el desagüe.
- Gestión de soluciones técnicas: No basta con comprar la máquina más cara; hay que integrarla en el ecosistema actual.
- Pruebas y comisionamiento: Es el proceso crítico de verificar que todo funciona según lo previsto antes de la producción en masa.
- Alineación de áreas: Hacer que los de mantenimiento se entiendan con los de calidad y que los de finanzas no se asusten con las facturas.
La realidad del trabajo temporal en la alta dirección técnica
Un detalle que me ha llamado la atención de esta oferta es que es una posición temporal de 12 meses. Ojo con esto, porque marca una tendencia clara en el mercado laboral tecnológico actual, tanto en Brasil como en España. Ya no se contrata a un «experto para siempre», sino a un «especialista para un reto concreto».
Es lo que en el mundillo llamamos Interim Management o gestión por proyectos. La empresa tiene un pico de transformación digital —el Proyecto Ares— y necesita a alguien que entre, ejecute, solucione y se vaya. Para el profesional, es una oportunidad de oro para meter en el currículum un proyecto de gran envergadura sin las ataduras de la política corporativa a largo plazo. Pero claro, requiere una resiliencia y una capacidad de adaptación brutales. Tienes que llegar y, en dos semanas, conocerte los nombres de todos los jefes de turno y dónde está la llave inglesa del 12.
¿Por qué en Vinhedo y Suape?
Para los que no estéis puestos en geografía industrial brasileña, Vinhedo es un centro logístico y fabril vital. Es un poco como nuestro corredor del Henares o los polígonos industriales que rodean Valencia. Suape, por otro lado, es un puerto estratégico. La logística de estas plantas es masiva. Si el Proyecto Ares tiene éxito allí, lo más probable es que veamos esas mismas innovaciones aplicadas en las plantas que la compañía tiene en Europa, incluyendo las de España.
Y es que la innovación en packing hoy en día va muy ligada a la Inteligencia Artificial. No es solo mover cajas; es predecir cuándo se va a romper una pieza antes de que ocurra (mantenimiento predictivo) o usar visión artificial para detectar si una etiqueta está un milímetro desviada. Si te interesa el código, imagina un script que analice en tiempo real el flujo de datos de una línea de producción:
# Ejemplo simplificado de lógica de control de calidad
def verificar_etiquetado(imagen_sensor, patron_referencia):
diferencia = calcular_desviacion(imagen_sensor, patron_referencia)
if diferencia > 0.05: # Tolerancia de 0.05mm
activar_brazo_rechazo()
registrar_incidencia("Desviación detectada")
else:
continuar_flujo()
Este tipo de lógica, aunque parezca simple, es la que el Coordinador de Tecnología debe supervisar a escala industrial, asegurándose de que el hardware soporte la carga de trabajo y que el software no tenga bugs que paren la fábrica a las tres de la mañana.
El espejo español: ¿Cómo estamos por aquí?
Al leer sobre este puesto en Brasil, no puedo evitar pensar en la situación en España. Aquí también estamos inmersos en una renovación tecnológica sin precedentes. Empresas del sector alimentario en Murcia o gigantes de la cosmética en Cataluña están buscando perfiles idénticos. La diferencia es que, a veces, nos cuesta encontrar a esa persona que combine el conocimiento técnico profundo con la capacidad de liderazgo.
La verdad es que en España tenemos un talento ingenieril de primera, pero a menudo pecamos de trabajar en silos. El ingeniero de procesos no habla con el de IT, y el de IT no sabe qué es un rodillo de presión. El puesto de Coordinador de Tecnología e Innovación viene a romper esos muros. Es el «traductor» necesario para que la transformación digital no sea solo una palabra bonita en el informe anual.
La importancia de la seguridad y la integridad
Un punto que menciona la oferta y que no debemos pasar por alto es el cumplimiento de los estándares de salud, seguridad y medio ambiente (SHE, por sus siglas en inglés). En una fábrica, la innovación nunca puede ir por delante de la seguridad. Puedes tener el robot más rápido del mundo, pero si supone un riesgo para el operario que está al lado, no sirve de nada.
En España, la normativa es especialmente estricta (y con razón). Cualquier innovación técnica en una línea de empaquetado debe pasar por filtros de seguridad laboral que son un auténtico quebradero de cabeza, pero que salvan vidas. El coordinador debe ser un experto en estas normativas, asegurando que cada nueva máquina tenga sus protecciones, sus paradas de emergencia y que no emita más ruido del permitido.
¿Qué hace falta para ser el «Ares» de la tecnología?
Si alguien me preguntara qué estudiar hoy para acabar en un puesto así, le diría que no se limite a una sola cosa. Necesitas una base de ingeniería (mecánica, electrónica o industrial), pero también un barniz importante de gestión de proyectos (metodologías Agile, Scrum, o el clásico Waterfall para obras de ingeniería).
Pero más allá de los títulos, lo que se busca es la actitud. La oferta habla de «dinamismo y resiliencia». Traducido al lenguaje de barra de bar: gente que no se hunda cuando las cosas salen mal. Porque en una puesta en marcha de una fábrica, las cosas van a salir mal. Un cable que no llega, un software que se cuelga, un proveedor que se retrasa… El coordinador es el que mantiene la calma y busca el plan B.
La sostenibilidad como motor de innovación
No podemos hablar de innovación en packing sin mencionar la palabra con «S»: Sostenibilidad. El Proyecto Ares seguramente tenga entre sus objetivos reducir el uso de plásticos vírgenes o mejorar la eficiencia energética de las máquinas.
En nuestro país, con la nueva Ley de Residuos y Suelos Contaminados, las empresas están locas por encontrar formas de reducir el impacto ambiental de sus envases. Esto ha abierto un campo de juego increíble para los coordinadores de tecnología. Ya no se trata solo de ir más rápido, sino de ir «mejor». ¿Cómo podemos usar cartón reciclado sin que se rompa en la máquina de alta velocidad? ¿Podemos sustituir el film estirable por algo más ecológico? Esas son las preguntas que quitan el sueño a estos profesionales.
Hablemos de dinero y futuro
Aunque la oferta no especifica el salario (clásico de las grandes corporaciones), un puesto de este calibre en una multinacional suele estar muy bien remunerado, incluso siendo temporal. Pero lo más valioso no es el sueldo del mes, sino el valor de mercado que adquieres. Alguien que ha liderado con éxito la implementación tecnológica en dos fábricas gigantescas tiene el futuro asegurado.
La conclusión que saco de todo esto es que la industria está cambiando de piel. Ya no queremos fábricas que sean solo hierro y vapor; queremos centros inteligentes que aprendan y se adapten. Y para eso necesitamos directores de orquesta que entiendan tanto de música como de acústica.
Para que nos entendamos, si eres de los que disfruta montando un mueble de IKEA pero a la vez te gusta programar tus propios scripts para domotizar la casa, quizás tu sitio esté en una planta de producción coordinando el próximo gran proyecto de innovación. Vaya, que el futuro no está solo en Silicon Valley; a veces está en una nave industrial de Vinhedo o de Cartagena, ajustando una tuerca y optimizando un algoritmo al mismo tiempo.
Al final del día, lo que cuenta es que el producto llegue bien a la estantería. Parece sencillo, pero después de ver todo lo que implica el puesto de Coordinador de Tecnología e Innovación, te aseguro que la próxima vez que abras un bote de detergente, lo mirarás con un poquito más de respeto. O al menos, eso espero.
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