seguridad / mayo 23, 2026 / 12 min de lectura / 👁 27 visitas

Esa extraña sensación de ver a un niño de cinco años manejar un iPad mejor que tú

Esa extraña sensación de ver a un niño de cinco años manejar un iPad mejor que tú

Ayer estaba tomando un café en una de las terrazas de la calle Mayor, aquí en mi querida Cartagena, y no pude evitar fijarme en una escena que se repite en cada rincón de España. Una familia comiendo, el sol pegando de lo lindo en el puerto, y el pequeño de la casa, que no levantaría tres palmos del suelo, deslizando el dedo por la pantalla de una tablet con una precisión quirúrgica. La verdad es que impresiona. Estos críos no es que vengan con un pan bajo el brazo, es que vienen con la conexión de fibra óptica ya configurada de serie.

Pero claro, mientras lo miraba, me vino a la cabeza esa preocupación que todos los que andamos metidos en tecnología compartimos. Internet es, posiblemente, la biblioteca más grande y alucinante que ha creado el ser humano, pero también es un patio de recreo sin vallas donde no siempre hay un profesor vigilando. Y es que, para que nos entendamos, dejar a un niño solo en la red sin unas pautas claras es un poco como soltarlo en medio de las fiestas de Carthagineses y Romanos y decirle: «Hala, búscate la vida, ya nos vemos luego en el campamento». No parece muy buena idea, ¿verdad?

La seguridad en Internet para los más pequeños no va de prohibir, porque poner puertas al campo nunca ha funcionado. Va de entender las reglas del juego. Y ojo, que estas reglas cambian casi tan rápido como el algoritmo de TikTok. Así que, vamos a remangarnos y a ver cómo podemos hacer que la experiencia digital de nuestros hijos sea algo divertido y, sobre todo, seguro.

¿Quién eres tú cuando nadie te ve? La identidad digital

Uno de los conceptos que más les cuesta pillar a los chavales es que lo que hacen en la pantalla tiene un reflejo en la realidad. Para ellos, Internet es a menudo un videojuego gigante. Pero la realidad es que, desde el momento en que abren una cuenta en Roblox o se bajan una app para editar vídeos, están creando una identidad. Y aquí es donde tenemos que meter baza nosotros.

Lo primero que hay que explicarles es el tema del avatar. La verdad es que es divertidísimo crearse un personaje con pelo azul, alas de dragón o una armadura de neón. Y eso es genial. De hecho, es lo más seguro. Si mal no recuerdo, hace unos años la moda era poner tu nombre y apellidos en todas partes. Error garrafal. El consejo de oro aquí es: nunca uses tu nombre real como nombre de usuario. Si te llamas Francisco y vives en el Barrio de la Concepción, no te pongas «Paco_Concepcion_2012». Mejor ponte «DragonEspacial_88» o algo que no le dé pistas a nadie sobre quién eres de verdad.

¿Por qué esto es tan importante? Pues porque la privacidad en la red es como el protector solar: si no te lo pones bien desde el principio, luego vienen las quemaduras. Un nombre de usuario genérico es la primera capa de protección. Además, hay que hablarles de las fotos. Esa manía de subir fotos con el uniforme del colegio o delante de la puerta de casa… Vaya, que es ponérselo demasiado fácil a quien no tiene buenas intenciones. En Internet, menos es más.

El truco de la «Prueba de la Abuela»

A veces les explico a los hijos de mis amigos una regla muy sencilla que suelo llamar la «Prueba de la Abuela». Es fácil: antes de subir una foto o escribir un comentario, piensa si te gustaría que tu abuela lo viera pegado en un cartel gigante en la Plaza de San Francisco. Si la respuesta es «ni de coña», entonces no lo subas. Porque la red tiene memoria de elefante. Lo que hoy parece una broma graciosa entre amigos de clase, dentro de diez años puede ser un dolor de cabeza cuando estén buscando su primer trabajo en una empresa de tecnología en Madrid o donde sea.

El laberinto del contenido: No todo lo que brilla es oro

Internet es un buffet libre, pero no todo lo que hay en la mesa es apto para estómagos infantiles. Hay aplicaciones y sitios web que están diseñados específicamente para niños, con filtros y moderadores que hacen que el entorno sea más o menos controlado. Pero claro, la curiosidad mató al gato, y los niños siempre quieren entrar donde pone «prohibido para menores de 13 años».

La verdad es que mentir sobre la edad es el deporte nacional en Internet. Todos lo hemos visto. Niños de 9 años con perfiles en redes sociales que legalmente requieren más edad. Y aquí no es que nos hayamos vuelto unos puritanos, es que esos límites de edad están ahí por algo. No es solo por el contenido que puedan ver, sino por cómo se gestionan sus datos y quién puede contactar con ellos. Si un sitio dice que es para mayores de 13, es muy probable que la publicidad, el lenguaje o las interacciones no sean adecuadas para alguien más pequeño.

Como padres o educadores, nuestro papel no es ser la policía del router, sino más bien unos guías turísticos. Hay que sentarse con ellos, ver qué les gusta y buscar alternativas. ¿Que quieren ver vídeos? Pues YouTube Kids es una opción mucho más sensata que el YouTube normal, donde a los tres clics puedes acabar viendo cosas que ni yo, con mis años y mis cafés, querría ver un lunes por la mañana.

Ojo con los «amigos» invisibles

Este es el punto que más nos quita el sueño. En los juegos online, tipo Fortnite o Minecraft, la interacción social es constante. Y es genial que puedan jugar con sus amigos del cole un sábado por la tarde mientras llueve fuera. El problema viene cuando el «amigo» es un desconocido que les ha mandado una solicitud de amistad porque «juegan muy bien».

Hay que ser muy pesados con esto (con cariño, pero pesados): en Internet, un desconocido es un desconocido, por muy simpático que parezca o por muchos objetos gratis que te ofrezca en un juego. La regla es clara: no se aceptan solicitudes de gente que no conozcas en la vida real. Y mucho menos se dan datos personales. Cosas que a nosotros nos parecen obvias, como no decir a qué hora sales del entrenamiento de fútbol o en qué parque sueles jugar, para un niño pueden parecer información sin importancia.

Para que nos entendamos, hay que explicarles que hay gente que usa máscaras digitales. Alguien puede decir que tiene 10 años y que le encanta el mismo equipo de fútbol que a ti, pero en realidad ser una persona adulta con intenciones nada recomendables. No se trata de meterles miedo y que vivan en una paranoia constante, sino de que tengan ese «sexto sentido» digital activado.

El peligro de los «regalos» y las estafas

Y ya que hablamos de juegos, no podemos olvidar el tema de las estafas. «Consigue monedas gratis», «Haz clic aquí para tener la skin secreta». Es el timo de la estampita versión 2.0. Muchos niños, en su inocencia, acaban metiendo el número de teléfono de sus padres o descargando archivos sospechosos que llenan el ordenador de virus. La lección aquí es: nadie regala nada en Internet. Si algo parece demasiado bueno para ser verdad, es que probablemente sea una trampa.

El código de conducta: No seas un «troll»

A veces nos centramos tanto en proteger a nuestros niños de los demás que se nos olvida enseñarles a no ser ellos los que den problemas. El ciberacoso o cyberbullying es una realidad muy cruda en los colegios de toda España. La distancia que da la pantalla hace que algunos chavales se sientan valientes para decir cosas que nunca dirían a la cara.

Hay que inculcarles que detrás de cada nombre de usuario hay una persona real que siente. Si no insultas a alguien en el recreo, ¿por qué vas a hacerlo en el chat de un juego? La empatía digital es una asignatura pendiente. Y ojo, que esto también incluye el no compartir fotos o vídeos de otros sin su permiso. Lo que empieza como una «coña» en un grupo de WhatsApp puede acabar siendo un drama para otro niño.

Si tu hijo te cuenta que alguien le está molestando online, lo primero es no entrar en pánico. No le quites el dispositivo como castigo, porque entonces la próxima vez no te contará nada por miedo a quedarse sin jugar. Hay que enseñarle a bloquear, a reportar y, sobre todo, a confiar en los adultos para solucionar el problema. En España tenemos organismos como el INCIBE (Instituto Nacional de Ciberseguridad) que tienen recursos fantásticos para estos casos, por si alguna vez os veis en un aprieto serio.

La Inteligencia Artificial: El nuevo invitado a la fiesta

Como experto en IA, no puedo dejar pasar este tema. Ahora los niños tienen acceso a herramientas que generan imágenes, textos y hasta voces. Es fascinante, de verdad. Pero también añade una capa nueva de complejidad a la seguridad. Ahora ya no solo tienen que dudar de lo que les dicen, sino también de lo que ven.

Es importante explicarles, de forma sencilla, que existen los deepfakes o las imágenes generadas por ordenador. Que no todo lo que sale en un vídeo es verdad. Esto ayuda a desarrollar su pensamiento crítico. Si ven un vídeo de su YouTuber favorito diciendo algo rarísimo o pidiendo dinero, tienen que aprender a sospechar. La tecnología avanza que vuela, y nosotros tenemos que ir, al menos, un pasito por detrás para no perdernos.

Incluso herramientas como ChatGPT pueden ser usadas por ellos para hacer los deberes (que se lo digan a los profesores de secundaria de Cartagena, que están que echan humo). Más allá de la ética escolar, el riesgo está en la información que comparten con estas IA. Hay que recordarles que todo lo que escriben en un chat de IA se queda guardado en algún servidor y puede ser usado para entrenar al modelo. Privacidad, siempre privacidad.

Herramientas de control parental: ¿Ayuda o espionaje?

Aquí entramos en terreno pantanoso. ¿Debemos instalar aplicaciones para vigilar lo que hacen? La respuesta corta es: depende de la edad y de la confianza. Para niños pequeños, las herramientas de control parental son una bendición. Te permiten limitar el tiempo de uso (porque si fuera por ellos, estarían 24 horas pegados a la pantalla) y bloquear contenidos no deseados.

Sistemas como Family Link de Google o las opciones de Apple son bastante intuitivos. Te permiten ver qué aplicaciones se descargan y poner un «toque de queda» digital. Pero, a medida que crecen, el control debe ir dejando paso a la educación. No sirve de nada tener el software de espionaje más avanzado del mundo si no hay comunicación. Al final del día, la mejor herramienta de seguridad es que tu hijo sepa que puede venir a ti si ve algo que le hace sentir incómodo, sin miedo a que le caiga una bronca monumental.

Un truco que funciona muy bien es establecer «zonas libres de tecnología» en casa. Por ejemplo, nada de móviles en la mesa mientras comemos o nada de tablets en el dormitorio por la noche. Esto no es solo por seguridad, sino por salud mental y descanso. Y sí, esto también va por nosotros, los adultos. No podemos pedirles que suelten el móvil si nosotros estamos contestando correos del trabajo mientras cenamos.

Un pequeño manual de supervivencia para padres (y tíos, y abuelos)

Para que esto no se quede solo en teoría, vamos a resumir algunos puntos clave que podéis aplicar desde hoy mismo. No hace falta ser un ingeniero de software para mantener a los niños seguros, solo hace falta un poco de sentido común y estar presente.

  • Ubicación de los dispositivos: Intenta que el ordenador o la consola estén en un lugar común de la casa, como el salón. Es más fácil echar un ojo de vez en cuando sin parecer un agente del CNI.
  • Contraseñas seguras: Enseña a los niños a crear contraseñas que no sean «123456» o el nombre del perro. Y lo más importante: las contraseñas no se comparten ni con el mejor amigo del mundo.
  • Cuidado con la webcam: Una regla de oro es tapar la cámara cuando no se esté usando. Un trozo de cinta adhesiva o una de esas pestañas deslizantes baratas hacen maravillas.
  • Actualizaciones al día: Mantén el software de los dispositivos actualizado. Muchas veces esas actualizaciones son parches de seguridad que cierran agujeros por donde podrían entrar problemas.
  • Hablar, hablar y hablar: Pregúntales a qué juegan, qué vídeos ven, quién es ese nuevo amigo del chat. Interésate por su mundo digital igual que te interesas por lo que han hecho en el recreo.

La importancia de la desconexión

A veces, la mejor medida de seguridad en Internet es… salir de Internet. Vivimos en una ciudad privilegiada. Tenemos el monte, el mar, una historia que te encuentras en cada piedra que pisas. Fomentar que los niños disfruten de la realidad «analógica» es fundamental. Que aprendan que la vida no se mide solo en likes o en niveles de un juego.

La verdad es que me da un poco de pena cuando veo a grupos de chavales sentados en un banco, cada uno mirando su pantalla sin decirse ni una palabra. Tenemos que enseñarles que la tecnología es una herramienta, no un fin en sí mismo. Es un medio para aprender, para crear y para conectar, pero nunca debería sustituir un buen partido de fútbol en el barrio o una tarde de risas de verdad.

Al final de todo esto, lo que buscamos es que sean ciudadanos digitales responsables. Que sepan navegar por las olas de Internet sin naufragar. No es una tarea fácil, y a veces nos sentiremos superados por términos que no entendemos o apps que aparecen de la noche a la mañana. Pero oye, nadie dijo que educar fuera sencillo, ¿no?

La conclusión que saco de todo esto es que la seguridad en la red no es un destino, sino un camino que tenemos que recorrer con ellos. No se trata de darles una charla de una hora y olvidarse del tema. Es un goteo constante, una conversación abierta que debe evolucionar a medida que ellos crecen. Y si alguna vez te sientes perdido, no pasa nada. Admítelo ante ellos. «Oye, esto de Twitch no sé muy bien cómo va, ¿me lo explicas?». A los niños les encanta enseñar a los adultos, y es una oportunidad de oro para que te muestren su mundo y tú puedas, de paso, ver si es un lugar seguro para ellos.

Así que, la próxima vez que veas a un niño con una tablet, no pienses solo en los peligros. Piensa en todo el potencial que tiene en sus manos si sabe usarlo bien. Con un poco de guía, mucha paciencia y ese toque de sentido común que tanto nos gusta por aquí, Internet puede ser el mejor aliado para su crecimiento. ¡Nos vemos por la red (o por las calles de Cartagena)!

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Propietario de aquinohayquienviva.es, web de noticias relacionadas con la ciencia, tecnología, y cultura en general.

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