Ayer me quedé hasta las tantas revisando unos planos antiguos de la zona del Molinete, aquí en Cartagena, y no pude evitar pensar en la de horas que se perdían antes —y se pierden ahora— intentando que un cliente visualice lo que tienes en la cabeza. Porque, seamos sinceros, por muy buen arquitecto que seas, explicarle a alguien que no distingue un pilar de una viga cómo va a quedar la luz del atardecer entrando por un ventanal es una batalla perdida. O lo era hasta hace nada. La verdad es que el mundo del renderizado siempre ha sido un dolor de muelas: máquinas echando humo, ventiladores que parecen turbinas de avión y esperas eternas para que, al final, el cliente te diga que «el color de la pared no le convence».
Hoy vengo a hablaros de una herramienta que he estado trasteando y que, sinceramente, me ha dejado un sabor de boca bastante distinto a lo que solemos ver en el mundillo de la Inteligencia Artificial genérica. Se llama ReRender AI. Y no, no es otro juguete para hacer fotos de gatitos espaciales. Es una utilidad pensada por y para gente que se mancha las manos con el diseño arquitectónico, el interiorismo y el sector inmobiliario. Si alguna vez has sentido que el software de renderizado tradicional es un muro infranqueable de parámetros técnicos, quédate por aquí, porque esto te interesa.
Para que nos entendamos, ReRender AI es como tener a un artista digital hiperrápido sentado a tu lado, uno que no se cansa y que no necesita pausas para el café (aunque yo sí las necesito, y muchas). La premisa es sencilla: tú le das una imagen base —puede ser un boceto a mano alzada, un modelo básico de SketchUp o incluso una foto de una habitación vacía y algo destartalada— y la IA se encarga de vestirla con un realismo que asusta.
Lo que me gusta de este enfoque es que no intenta sustituir el proceso creativo, sino acelerar la parte más tediosa. En España, donde tenemos estudios de arquitectura pequeñitos que hacen malabares para competir con los grandes, una herramienta así es un soplo de aire fresco. No necesitas una granja de servidores en el sótano; solo una conexión a internet y una idea clara. Vaya, que es democratizar el renderizado de alta calidad.
El fin de las esperas eternas
Si alguna vez has usado V-Ray o Lumion, sabrás de lo que hablo. Configuras las luces, los materiales, le das a «render» y te vas a dar un paseo por el Puerto de Cartagena a ver si cuando vuelvas ha terminado. Con ReRender AI, el proceso es casi instantáneo. Estamos hablando de segundos. Esto cambia totalmente la dinámica con el cliente. Imagínate estar en una reunión y poder decirle: «¿No te gusta este estilo nórdico? Espera, que te lo pongo en estilo industrial en un clic». Eso, amigos, es oro puro en términos de ventas.
Cómo funciona la magia bajo el capó (sin tecnicismos aburridos)
Aunque no quiero ponerme en plan profesor de universidad, es interesante entender qué pasa ahí dentro. ReRender AI utiliza modelos de difusión, similares a los que usan herramientas como Stable Diffusion, pero optimizados específicamente para la geometría arquitectónica. Esto es clave. Si usas una IA genérica para hacer una casa, a veces te pone una ventana donde debería ir una puerta o se inventa leyes de la física que harían llorar a Newton.
Esta herramienta respeta las líneas maestras de tu diseño original. Si hay un muro de carga, ahí se queda. Lo que hace es «interpretar» las texturas, la iluminación y el entorno. Es como si le pasaras un dibujo a lápiz a un maestro de la pintura y le dijeras: «Sácame esto al óleo, pero no me toques las proporciones».
La importancia del «Prompting» arquitectónico
Aquí es donde entra nuestra pericia. No basta con decir «hazlo bonito». Para sacarle el jugo a ReRender AI, hay que saber guiar a la máquina. Por ejemplo, si estamos trabajando en una reforma en el casco antiguo de una ciudad española, queremos que la luz sea la nuestra, esa luz mediterránea tan característica, no una luz plana de oficina en Berlín.
- Materiales específicos: Puedes indicarle que use piedra caliza, madera de roble o microcemento.
- Estilos predefinidos: Tienen una galería de estilos que van desde el minimalismo japonés hasta el barroco más recargado (aunque espero que no lo uses mucho, por el bien de la estética).
- Contexto lumínico: Puedes pedirle un render «Golden Hour» para ver cómo incide el sol bajo en la fachada.
Casos de uso: Del boceto en una servilleta al cierre de la venta
La verdad es que le veo mil aplicaciones, pero hay tres que me parecen especialmente potentes para el mercado español actual. Y ojo, que esto no solo vale para arquitectos de renombre; vale para el reformista de barrio que quiere darle un plus a su presupuesto.
1. Home Staging Virtual
El mercado inmobiliario en España está que arde, pero vender un piso que necesita una reforma integral es difícil. La gente no tiene imaginación, es así. Con ReRender AI, haces una foto a ese salón con papel pintado de los años 70 y, en un momento, tienes una imagen de cómo quedaría con paredes blancas, suelo de tarima y muebles modernos. Es la diferencia entre que el comprador vea un problema o vea su futura casa.
2. Concursos de ideas rápidos
En los estudios se pierde muchísimo tiempo en las fases iniciales de un proyecto. ReRender AI te permite explorar diez direcciones estéticas distintas en lo que tardas en terminarte el pincho de tortilla. ¿Hormigón visto o fachada ventilada? Pruébalo todo. Al final del día, esto te permite tomar decisiones de diseño mucho más informadas.
3. Presentaciones para clientes «indecisos»
Todos hemos tenido ese cliente que no sabe lo que quiere hasta que lo ve. Poder generar variantes cromáticas o de materiales sobre la marcha es una ventaja competitiva brutal. Ya no tienes que decir «imagínatelo», ahora puedes decir «míralo».
Un pequeño tutorial: De la nada al render
Para que veas que no te estoy vendiendo la moto, vamos a ver cómo sería el flujo de trabajo típico. No necesitas ser un experto en código ni nada por el estilo, aunque si sabes un poco de cómo estructurar peticiones, mejor que mejor.
- Sube tu base: Puede ser un JPG de un modelo 3D básico o incluso un croquis que hayas hecho a mano alzada mientras esperabas el autobús.
- Selecciona el tipo de proyecto: ¿Es un interior? ¿Un exterior? ¿Un jardín? Esto ayuda a la IA a situarse.
- Elige un estilo: Tienen una lista bastante maja. Yo suelo recomendar empezar con algo limpio para ver cómo interpreta los volúmenes.
- Ajusta el «Prompt»: Aquí es donde te pones fino. «Modern villa, mediterranean light, white stucco walls, olive trees in the background, high quality, photorealistic».
- Genera y refina: Le das al botón y esperas unos segundos. Si no te convence, ajustas una palabra y vuelves a probar.
Es casi adictivo, te lo digo yo. Te pones a probar combinaciones y, cuando te quieres dar cuenta, ya es la hora de comer.
¿Sustituirá la IA a los arquitectos? Mi humilde opinión
Esta es la pregunta del millón, la que siempre sale cuando hablamos de estos temas en las cenas con colegas. Mi opinión es que no, ni de broma. Una IA puede hacer una imagen preciosa, pero no sabe si ese muro va a aguantar el peso de la cubierta, ni conoce la normativa urbanística de Cartagena, ni sabe que en esa calle el viento sopla de tal forma que necesitas proteger la entrada.
La IA es una herramienta, como lo fue el AutoCAD en su día o el Photoshop después. El «alma» del proyecto, la habitabilidad y la funcionalidad siguen siendo cosa nuestra. Lo que sí va a pasar es que el arquitecto que no use estas herramientas se va a quedar atrás por una cuestión de pura eficiencia. Si tú tardas tres días en hacer lo que otro hace en tres minutos, tienes un problema de competitividad serio.
El toque humano y la sensibilidad local
Hay algo que la IA todavía no pilla del todo bien: el contexto emocional. Por ejemplo, si estás rehabilitando una casa en el Barrio del Foro Romano, hay una carga histórica y una sensibilidad con el entorno que una máquina no entiende. Ella solo ve píxeles y texturas. Ahí es donde entramos nosotros para filtrar lo que la IA propone y darle ese sentido que hace que un edificio sea algo más que cuatro paredes.
Hablemos de dinero: ¿Es rentable ReRender AI?
La verdad es que el modelo de precios que tienen es bastante razonable si lo comparas con lo que cuesta una licencia de software de renderizado tradicional o, peor aún, lo que cuesta externalizar estos servicios a una empresa de visualización 3D.
Tienen una prueba gratuita para que no te sientas engañado, y luego planes que se adaptan un poco a lo que necesites. Para un profesional independiente o un estudio pequeño, el retorno de inversión es casi inmediato. Solo con el tiempo que te ahorras en una sola entrega, ya lo tienes pagado. Y ojo, que también tienen una API, lo que significa que si eres un poco «techie» y quieres integrar esto en tu propia web o flujo de trabajo, puedes hacerlo. Eso ya es para nota.
La conexión con Cartagena: Un ejemplo práctico
Pensad por un momento en la cantidad de edificios modernistas que tenemos aquí. Imaginad que queremos proponer una restauración para una de esas fachadas que están un poco castigadas por el tiempo. Podríamos hacer una foto actual, subirla a ReRender AI y pedirle que aplique un estilo de restauración respetuoso, manteniendo los elementos de forja y la ornamentación original pero actualizando los materiales de los cerramientos.
En cuestión de minutos, tendríamos una propuesta visual para presentar al Ayuntamiento o a los propietarios. Es una forma de poner la tecnología más puntera al servicio de nuestro patrimonio más antiguo. Y eso, qué queréis que os diga, me parece una maravilla.
Algunas limitaciones (porque no todo es perfecto)
No quiero que pienses que esto es una varita mágica. ReRender AI tiene sus cosillas, como todo. A veces, si el boceto original es demasiado vago, la IA se toma demasiadas libertades creativas. Puede que te ponga una piscina donde tú querías un huerto, o que la iluminación sea un poco «de película» y no del todo realista para la orientación de tu edificio.
También está el tema de los detalles constructivos finos. Si necesitas que se vea exactamente cómo va el encuentro entre el vidrio y la carpintería, la IA probablemente se lo invente un poco. Para eso, los renders técnicos tradicionales siguen siendo necesarios. ReRender AI es imbatible en la fase conceptual y de venta visual, pero para el detalle constructivo, todavía nos toca currar a la antigua usanza.
Consejos para no frustrarse
- No escatimes en la base: Cuanto mejor sea la imagen que subas (aunque sea un modelo 3D sin texturas), mejor será el resultado.
- Itera: No te quedes con el primer resultado. Cambia una palabra del prompt, ajusta el estilo y vuelve a probar.
- Usa el lenguaje adecuado: La IA entiende mejor el inglés para términos técnicos de arquitectura, así que desempolva un poco el diccionario si quieres resultados precisos.
El impacto en el mercado español
En España, el sector de la construcción y la reforma es un motor económico brutal. Sin embargo, a veces pecamos de ser un poco tradicionales en los procesos. Herramientas como ReRender AI pueden ayudar a modernizar la imagen de muchas empresas locales.
Ya no hace falta ser una multinacional para presentar proyectos que dejen con la boca abierta. Un autónomo desde su oficina en Murcia o un pequeño estudio en un pueblo de la sierra de Madrid pueden competir de tú a tú en calidad visual. Y eso es algo que, al final del día, beneficia a todo el sector, elevando el listón de lo que esperamos de una presentación profesional.
Reflexiones finales sobre el futuro del diseño
La conclusión que saco de todo esto es que estamos viviendo un cambio de paradigma. No es solo que las herramientas sean más rápidas, es que están cambiando la forma en que nos comunicamos con los clientes y con nosotros mismos como diseñadores. ReRender AI es un ejemplo perfecto de cómo la Inteligencia Artificial puede ser una aliada y no una amenaza.
Para que nos entendamos, es como cuando pasamos del dibujo en tablero al CAD. Hubo quien dijo que se perdería la esencia, pero lo que ganamos fue precisión y tiempo. Ahora, con la IA, ganamos capacidad de exploración y una potencia visual que antes estaba reservada a unos pocos privilegiados con presupuestos astronómicos.
Así que, si te dedicas a esto, mi consejo es que le eches un ojo. Prueba la versión gratuita, sube ese proyecto que tienes a medias y mira qué pasa. Igual te sorprende y acabas ahorrándote un par de noches en vela frente al monitor. Y oye, ese tiempo que ganas, te lo puedes pasar dando un paseo por la Muralla del Mar, que siempre viene bien para airear las ideas.
Vaya, que la tecnología está aquí para echarnos un cable, no para darnos más trabajo. Y si encima nos ayuda a que nuestros proyectos luzcan como se merecen, bienvenida sea. Al final del día, lo que importa es que esa idea que nació en un papel acabe convirtiéndose en una realidad que mejore la vida de la gente. Y si para eso necesitamos que una IA nos eche una mano con las texturas y las luces, pues adelante.
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