IA / septiembre 11, 2026 / 13 min de lectura / 👁 41 visitas

Esa manía de acumular fotos que nunca miramos (y cómo la IA quiere salvarnos)

Esa manía de acumular fotos que nunca miramos (y cómo la IA quiere salvarnos)

Seguro que te pasa lo mismo que a mí. Tienes el carrete del móvil echando humo, con tres mil fotos de ese viaje a los Pirineos o de la última cena con los amigos donde, curiosamente, en todas sale alguien con los ojos cerrados o un espontáneo arruinando el encuadre. La verdad es que acumulamos recuerdos digitales como si no hubiera un mañana, pero a la hora de la verdad, nos da una pereza tremenda ponernos a editar. «Ya lo haré luego», nos decimos. Y ese luego, pues bueno, ya sabemos que suele ser nunca.

Aquí es donde entra Adobe Lightroom. Pero ojo, no hablo del Lightroom de hace cinco años que parecía un panel de control de la NASA. Hablo de la versión que vive ahora mismo en la App Store, que se ha merendado un buen chute de Inteligencia Artificial y que, sinceramente, está cambiando la forma en la que retocamos fotos sin que tengamos que ser expertos en colorimetría. Vaya, que ahora hasta mi primo, que le corta las cabezas a todo el mundo en las fotos, puede sacar algo decente.

Lo que me parece más curioso de todo este asunto es cómo Adobe ha pasado de ser una herramienta exclusiva para profesionales con camisas de cuadros y monitores de mil euros, a meterse en el bolsillo de cualquiera que tenga un iPhone o un iPad. Y no lo han hecho solo simplificando botones, sino metiendo «cerebro» dentro de la aplicación. Vamos a desgranar un poco qué es lo que hace que esta app sea ahora mismo el referente, y por qué la IA no es solo una palabra de moda para vender más suscripciones.

El borrador mágico que no deja rastro: Adiós a los espontáneos

Si mal no recuerdo, hace unos años, quitar a una persona de una foto requería una paciencia de santo y un dominio del tampón de clonar que rozaba la cirugía estética. En la versión actual de Lightroom para iOS, la IA se encarga de lo sucio. Han integrado la tecnología de Adobe Firefly (su modelo de IA generativa) directamente en el móvil.

¿Qué significa esto en el mundo real? Pues que si te has hecho un fotón delante de la Puerta de Alcalá pero sale un camión de la basura detrás, simplemente lo rodeas con el dedo y la app se inventa lo que debería haber ahí. Y lo hace bien, que es lo que da miedo. No es un simple parche borroso; la IA analiza la luz, las texturas y la perspectiva para rellenar el hueco. Es, para que nos entendamos, como tener un becario de retoque muy rápido viviendo dentro de tu teléfono.

Lo he probado con fotos complicadas, de esas que tienen patrones repetitivos como baldosas o vallas, y aunque a veces se le va un poco la pinza si el objeto es enorme, para el 90% de las distracciones cotidianas —una colilla en el suelo, una señal de tráfico, ese cable que cruza el cielo— funciona de cine. Además, te da varias opciones para elegir, por si la primera «invención» de la IA no te convence del todo.

¿Cómo funciona técnicamente este «milagro»?

Para los que os gusta saber qué hay debajo del capó, esto no es magia negra. La IA de Lightroom utiliza redes neuronales entrenadas con millones de imágenes. Cuando seleccionas un objeto para borrarlo, la aplicación no solo mira los píxeles de alrededor, sino que entiende el contexto. Sabe que si hay un árbol, lo que falta detrás probablemente sea más follaje o cielo, y no una pared de ladrillos. Es una diferencia sutil pero crítica que separa a un editor de fotos mediocre de uno profesional.

  • Selección inteligente: Ya no tienes que ser preciso con el dedo. La IA detecta los bordes del objeto automáticamente.
  • Relleno generativo: Crea contenido nuevo basado en el entorno, manteniendo la coherencia de la iluminación.
  • Iteración: Puedes probar diferentes resultados hasta que el «parche» sea invisible al ojo humano.

El desenfoque de lente: Cuando tu móvil quiere ser una Leica

A ver, seamos sinceros: el modo retrato de los móviles ha mejorado mucho, pero a veces sigue pareciendo un recorte de cartón piedra. El pelo suele ser el gran enemigo, dejando esos halos extraños que gritan «esto es un filtro barato». Lightroom ha metido una función de «Desenfoque de lente» (Lens Blur) potenciada por IA que es, sencillamente, otra liga.

La diferencia fundamental es que la app crea un mapa de profundidad real de la imagen. No se limita a emborronar lo que no es la cara del sujeto. Entiende qué está a diez centímetros, qué está a un metro y qué está al fondo. Esto permite que el desenfoque sea progresivo, mucho más natural, imitando el comportamiento de una lente de cámara profesional con una apertura grande (ese efecto bokeh que tanto nos gusta a los intensos de la fotografía).

Lo mejor de todo es que puedes cambiar el punto de enfoque después de haber hecho la foto. ¿Que querías que se viera nítida la taza de café y no tu cara? Pues tocas la taza y la IA recalcula toda la profundidad de la escena. Es una herramienta que te salva la vida cuando la cámara nativa del móvil no ha interpretado bien la escena, algo que pasa más a menudo de lo que nos gustaría admitir.

Personalizando el bokeh

Además, no se queda solo en «desenfocar». Te permite elegir la forma de las luces de fondo. Puedes hacer que los puntos de luz sean circulares, hexagonales o incluso que imiten lentes antiguas más «sucias». Es un detalle un poco geek, lo admito, pero para los que buscamos una estética concreta en Instagram, es un puntazo. La verdad es que, una vez que le pillas el truco, cuesta volver a las fotos planas y sin profundidad.

Ajustes preestablecidos adaptativos: El fin de los filtros genéricos

Hubo una época en la que todos usábamos el mismo filtro de Instagram que ponía las fotos naranjas y azules. Gracias a Dios, esa etapa ya pasó. El problema de los filtros tradicionales es que se aplican a toda la foto por igual. Si el filtro sube la exposición, te quema el cielo; si satura los colores, tu piel acaba pareciendo la de un Donald Trump en un mal día.

Los «Ajustes preestablecidos adaptativos» de Lightroom son otra historia. Aquí la IA analiza la foto y dice: «Vale, esto es el cielo, esto es una persona y esto es el suelo». Cuando aplicas un ajuste, la app sabe que debe mejorar el azul del cielo sin tocar el tono de la piel de la persona. Es una edición por capas automática.

Para que nos entendamos, es como si contrataras a un colorista profesional para que hiciera máscaras de selección en cada una de tus fotos, pero en lugar de tardar media hora, tarda dos segundos. Hay ajustes específicos para:

  • Sujeto: Resalta a la persona, mejora el contraste de la ropa y da nitidez al rostro.
  • Cielo: Recupera detalles de las nubes o le da ese toque dramático de tormenta.
  • Fondo: Puede oscurecerlo ligeramente para que el protagonista destaque más.
  • Dientes y ojos: Sí, también tiene ese punto de vanidad para blanquear sonrisas o dar brillo a la mirada sin que parezcas un alienígena.

Lo que más me gusta de esto es que no es un «todo o nada». Puedes aplicar el ajuste y luego regular la intensidad. Si te has pasado de frenada con el blanqueamiento dental, bajas el deslizador y listo. Nadie tiene por qué saber que la IA te ha echado una mano con el café de la mañana.

¿Es gratis? El eterno dilema de Adobe

Aquí es donde la cosa se pone interesante y, a veces, un poco confusa. Lightroom en la App Store es de descarga gratuita. Puedes usar la cámara integrada (que es muy buena, por cierto, porque permite disparar en formato RAW/DNG), organizar tus fotos y usar muchas de las herramientas de edición básicas sin soltar un euro.

Pero —y siempre hay un pero con Adobe— las funciones «mágicas» de IA suelen estar bajo el paraguas de la suscripción Premium. Hablo del borrador generativo, el ajuste de geometría para enderezar edificios torcidos o la edición de vídeo. La pregunta del millón es: ¿vale la pena pagar los cinco o diez euros al mes que cuesta (dependiendo del plan)?

Si eres de los que solo hace fotos a su gato para enviarlas por WhatsApp, probablemente no. Pero si tienes un pequeño negocio en España, eres un creador de contenido que quiere cuidar su marca personal, o simplemente te gusta que tus recuerdos luzcan como si supieras lo que haces, la suscripción se amortiza rápido. Además, te da almacenamiento en la nube, lo que significa que puedes empezar a editar una foto en el iPhone mientras esperas el autobús y terminarla en el iPad o en el ordenador al llegar a casa. Todo sincronizado, sin cables y sin dramas.

El ecosistema en España

En el mercado español, donde el uso de redes sociales visuales como Instagram o TikTok es altísimo, herramientas como esta se han vuelto casi indispensables para las PYMES. He visto a dueños de casas rurales en la sierra o a pequeños artesanos de Madrid mejorar sus ventas simplemente por presentar sus productos con una edición más limpia. Al final del día, una buena foto vende más que mil descripciones bien escritas. Y Lightroom hace que esa «buena foto» sea accesible sin tener que contratar a una agencia de publicidad.

La curva de aprendizaje: De novato a «pro» en una tarde

Una de las cosas que más me gusta de la app actual es la sección de «Aprender» y «Descubrir». Adobe ha sido inteligente aquí. En lugar de darte un manual de instrucciones de 500 páginas, te permite ver cómo otros fotógrafos han editado sus fotos.

Puedes abrir una foto de un profesional, ver el «antes» y el «después», y lo más importante: ver paso a paso qué deslizadores ha movido. Incluso puedes guardar esos pasos como un ajuste preestablecido para tus propias fotos. Es una forma de aprender por imitación que funciona de maravilla. Es como si te dejaran mirar por encima del hombro de un experto mientras trabaja.

Vaya, que si no aprendes a editar es porque no quieres. La comunidad es enorme y hay tutoriales interactivos que te guían de la mano. «Mueve esto aquí para dar calidez», «Ajusta esto allá para quitar sombras». Es muy didáctico y nada aburrido.

¿Sustituirá la IA al fotógrafo?

Esta es la pregunta que siempre sale en las cenas cuando hablo de tecnología. Mi opinión es que no, ni de broma. La IA de Lightroom es una herramienta, como lo fue en su día el paso del carrete al digital. La máquina puede borrar un objeto o mejorar un color, pero no puede decidir qué momento merece ser capturado.

La IA no tiene criterio artístico, tiene algoritmos. Sabe qué es «técnicamente correcto», pero no sabe qué es «emocionalmente potente». Un atardecer puede estar técnicamente perfecto, pero quizás tú querías que se viera oscuro y melancólico porque ese día te sentías así. Esa decisión sigue siendo tuya. La IA solo te quita el trabajo aburrido de encima para que tú te centres en la parte creativa.

Además, hay algo de «alma» en las imperfecciones que la IA a veces intenta corregir en exceso. Por eso es importante usar estas herramientas con cabeza y no dejar que la aplicación decida todo por nosotros. El toque humano, ese pequeño error de encuadre o ese color ligeramente deslavado, a veces es lo que hace que una foto sea especial.

Fragmento de código: Entendiendo los metadatos XMP

Para los más cafeteros y técnicos que leéis este blog, sabed que Lightroom no «rompe» vuestras fotos. Utiliza un sistema de edición no destructiva. Todos los cambios que haces (incluidos los de la IA) se guardan como una serie de instrucciones en un archivo de metadatos (normalmente XMP si hablamos de escritorio, o en la base de datos de la app en móvil).

Si pudiéramos ver esas instrucciones de forma simplificada, se parecerían un poco a esto (en un formato imaginario para que nos entendamos):

<photoshop:Settings>
  <ai:GenerativeRemove enabled="true">
    <mask data="base64_encoded_mask_coordinates" />
    <seed>12345678</seed>
  </ai:GenerativeRemove>
  <exposure value="+0.45" />
  <contrast value="-10" />
  <smart_mask type="sky">
    <saturation value="+20" />
    <clarity value="+5" />
  </smart_mask>
</photoshop:Settings>

Lo que veis arriba es básicamente lo que la app le dice al procesador: «Oye, aplica un borrado generativo en estas coordenadas, sube un poco la exposición general y, específicamente al cielo, dale un poco más de color y claridad». Al final del día, tu foto original sigue intacta; lo que ves es una previsualización en tiempo real de esas instrucciones aplicadas. Por eso puedes volver atrás en cualquier momento, incluso años después, y deshacer un cambio.

Cuestiones prácticas: Espacio y rendimiento

Un detalle que no quiero pasar por alto es el tamaño de la app. Son unos 360 MB de descarga inicial, pero ojo, que eso crece. A medida que importas fotos y la IA genera cachés para trabajar rápido, el espacio ocupado en tu iPhone puede subir considerablemente.

Mi consejo es que aproveches la gestión de almacenamiento de Adobe. Puedes configurar la app para que solo guarde en el dispositivo las fotos en las que estás trabajando activamente y deje el resto en la nube. Si tienes un iPhone de 128 GB, esto no es una opción, es una necesidad vital. La verdad es que la gestión de la nube de Adobe funciona bastante mejor que la de iCloud para estos menesteres profesionales, ya que te permite un control más granular de qué archivos quieres tener «en local».

En cuanto al rendimiento, si tienes un iPhone antiguo (digamos un iPhone 11 o anterior), notarás que el teléfono se calienta un poco cuando usas las funciones de IA generativa. Es normal, está haciendo trillones de operaciones por segundo para inventarse esos píxeles. En los modelos más nuevos con chips de la serie «A» o «M» (en los iPad), la cosa vuela. Es casi instantáneo.

¿Qué le falta para ser perfecta?

No todo van a ser flores. A pesar de que Lightroom es, posiblemente, el mejor editor de fotos con IA para móvil, tiene sus cosillas. La interfaz, aunque ha mejorado, sigue teniendo rincones donde te puedes perder. A veces hay tres formas diferentes de llegar al mismo ajuste y eso puede frustrar al principio.

También echo de menos una integración más profunda con las funciones de vídeo en la versión base. Adobe está empujando mucho el vídeo ahora, permitiendo aplicar los mismos ajustes de color de las fotos a tus clips, pero todavía se siente un poco como un añadido y no como algo nativo del flujo de trabajo. Y, por supuesto, está el tema del precio. El modelo de suscripción de Adobe es un debate eterno; hay gente que prefiere pagar una vez y olvidarse, pero el mercado parece que ha decidido que el «software como servicio» es el camino a seguir, nos guste o no.

Para que nos entendamos: ¿Te la descargas o no?

Si te gusta la fotografía, aunque sea a nivel de aficionado que solo quiere que sus fotos de las vacaciones no den pena, la respuesta es un sí rotundo. Solo por la cámara profesional que incluye y las herramientas de organización, ya merece la pena el espacio que ocupa.

La IA en Lightroom no es un truco de magia barato ni un filtro de perrito. Es tecnología punta puesta al servicio de la estética. Te permite salvar fotos que dabas por perdidas y, lo más importante, te permite expresar cómo viste tú ese momento en lugar de cómo lo vio el sensor limitado de tu móvil.

Al final del día, la mejor cámara es la que llevas encima, pero el mejor editor es el que te permite convertir esa captura rápida en algo que quieras imprimir y colgar en la pared. Y hoy por hoy, en el ecosistema de iOS, pocas apps hacen eso con la solvencia de Adobe Lightroom. Vaya, que si después de leer esto sigues publicando fotos con el horizonte torcido y un cable cruzando la cara de tu abuela, ya no es culpa de la tecnología, es que te va la marcha.

La conclusión que saco de todo esto es que estamos viviendo una época dorada para la creatividad visual. Lo que antes requería un laboratorio químico o un ordenador de tres mil euros, ahora se hace con un dedo mientras te tomas un café en una terraza de cualquier ciudad española. Y eso, se mire como se mire, es un avance que hay que aprovechar. Así que ya sabes, dale una oportunidad a la IA, deja que te ayude con el trabajo sucio y céntrate en lo que de verdad importa: capturar la vida tal y como la ves.

Productos recomendados en Amazon

¿Te ha gustado este artículo?

unpokitodxfavor

Propietario de aquinohayquienviva.es, web de noticias relacionadas con la ciencia, tecnología, y cultura en general.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Resuelve la operación para enviar el comentario * Time limit is exhausted. Please reload the CAPTCHA.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.