ciencia / mayo 18, 2009 / 3 min de lectura / 👁 120 visitas

Hacia el Traje de Camuflaje Automodificable

Hacia el Traje de Camuflaje Automodificable

p3zCiertas especies de peces se mimetizan con su entorno cambiando de color. Unos investigadores de los Laboratorios Nacionales de Sandia han demostrado que, en teoría, ellos podrían lograr que ciertos materiales sintéticos especiales cambiasen de color como lo hacen los peces.

La idea es lograr un traje de camuflaje que se mimetice con varios entornos sin que necesite de una fuente de energía externa; por ejemplo, que adopte un color azulado cuando esté en el mar y amarronado cuando se halle en un desierto.

Tal vestimenta podría ser una realidad dentro de 5 ó 10 años, según cree George Bachand, el investigador principal del proyecto.

La fuente de energía para el método artificial se basa, al igual que el natural, en el combustible celular básico llamado ATP, el cual libera energía según se descompone. Alrededor del 50 por ciento de esa energía es absorbida por las proteínas motoras, pequeños motores celulares capaces de moverse a lo largo de superficies.

Cuando los peces cambian de color, las proteínas motoras agregan y dispersan cristales de pigmento de la piel que transportan en sus «colas», a medida que caminan con sus «pies» a lo largo de los microtúbulos de la célula. De esta forma, ellas reconfiguran el color exhibido.

Para poner en movimiento o detener a estas proteínas motoras, la naturaleza utiliza complejas redes de señalización. El método del grupo de Bachand es más simple. En él se realiza la inserción genética de una especie de puerto de acoplamiento en la estructura de la proteína motora. A esos puertos se acoplan iones de zinc. Ese acoplamiento detiene la actividad de la proteína. El desacoplamiento de los iones de zinc con agentes químicos permite que las proteínas puedan trabajar nuevamente. El efecto es controlable y reversible.

Los investigadores esencialmente han remodelado la estructura de la proteína para introducir un interruptor en el motor. Así que ellos ahora pueden apagar o encender sus dispositivos nanofluídicos.

El proceso imita al de los peces. Esencialmente, se pasa de un estado en el que las partículas están dispersas, a uno en el que están concentradas, y luego de vuelta al estado de dispersión, lo mismo que sucede con el proceso natural en esos animales. Por eso, en teoría, el mecanismo artificial debería ser capaz de producir un cambio de color.

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Propietario de aquinohayquienviva.es, web de noticias relacionadas con la ciencia, tecnología, y cultura en general.

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