Ayer estaba tomando un café en una de esas plazas con solera de Cartagena, cerca del puerto, y no podía dejar de darle vueltas a cómo ha cambiado el valor de la tecnología. Mientras pagaba casi tres euros por un asiático —ese café tan nuestro con su Licor 43 y su pizca de canela—, me saltó una notificación en el móvil. Un Samsung Chromebook reacondicionado por poco más de 30 euros. Sí, lo que oyes. Por el precio de diez cafés, o de una cena de tapeo normalita por la calle Mayor, tienes un ordenador funcional. Pero hay un truco, o mejor dicho, una mejora: no viene con el sistema de Google, sino con Ubuntu Linux.
La verdad es que me quedé un rato pensando. ¿Qué podemos esperar de una máquina que cuesta menos que una batería externa de gama media? Estamos hablando de un dispositivo con 4GB de RAM y un disco SSD de 16GB. A primera vista, para alguien acostumbrado a los estándares de hoy, esto suena a pieza de museo. Pero ojo, que aquí es donde entra la magia del software libre y el mercado de segunda mano en España, que está viviendo una segunda juventud gracias a la conciencia ambiental y, por qué no decirlo, a que los precios de los portátiles nuevos están por las nubes.
Vamos a destripar un poco lo que nos ofrece este Samsung. La pantalla es de 11.6 pulgadas. Es pequeña, sí, pero eso lo convierte en el compañero ideal para llevar en la mochila sin que te destroce la espalda. Si alguna vez has tenido que cargar con un portátil de 15 pulgadas por las cuestas de la Muralla del Mar, sabrás de lo que hablo. La portabilidad es su mayor baza.
Los 4GB de memoria RAM son, a mi juicio, el punto dulce para este tipo de experimentos. Con 2GB estaríamos sufriendo para abrir tres pestañas en el navegador, pero con 4GB, Ubuntu se mueve con una soltura que sorprende. No vas a editar vídeo en 4K ni a renderizar planos del Teatro Romano en 3D, pero para escribir, navegar y programar cosas ligeras, va que chuta.
Ahora bien, hablemos del elefante en la habitación: los 16GB de almacenamiento SSD. Aquí es donde la mayoría de la gente se echa atrás. «¡Pero si mi móvil tiene 128GB!», dirán algunos. Y tienen razón. 16GB es un espacio minúsculo si pretendes guardar ahí toda tu colección de fotos o instalar juegos pesados. Sin embargo, este portátil no está pensado para eso. Es una herramienta de trabajo enfocada a la nube o a tareas muy específicas. Además, siempre nos quedará el socorrido slot de tarjetas SD o un pendrive minúsculo de esos que apenas sobresalen del puerto USB.
¿Por qué Ubuntu y no el ChromeOS original?
Esta es la clave de todo este asunto. Los Chromebooks tienen una fecha de caducidad impuesta por Google, lo que llaman el AUE (Auto Update Expiration). Cuando un Chromebook llega a esa fecha, deja de recibir actualizaciones de seguridad. Se convierte, básicamente, en un ladrillo digital muy bonito pero peligroso para navegar.
Al instalar Ubuntu Linux, le estamos dando una segunda vida. Es como si cogieras un coche antiguo que ya no puede entrar en el centro de Madrid por las etiquetas ambientales y le pusieras un motor eléctrico moderno. Ubuntu es un sistema operativo completo, sin las limitaciones del ecosistema de Google. Tienes acceso a LibreOffice, GIMP, VLC y, por supuesto, a una terminal de verdad para trastear con código.
Vaya, que pasas de tener un «navegador con teclado» a tener un ordenador personal con todas las de la ley. Y eso, por 31,50 €, me parece una de las mejores formas de gastar el dinero si te gusta la tecnología.
El impacto del reacondicionado en el mercado español
En España estamos empezando a entender que no siempre necesitamos lo último de lo último. Empresas locales y plataformas de reacondicionado están haciendo un trabajo brutal recuperando equipos de flotas corporativas o de centros educativos. Este Samsung Chromebook probablemente venga de algún colegio donde cumplió su ciclo, y en lugar de acabar en un vertedero de residuos electrónicos, ha pasado por un proceso de limpieza, revisión y cambio de software.
Comprar tecnología reacondicionada en sitios como «aquinohayquienviva.es» o plataformas similares no es solo una cuestión de ahorro. Es una declaración de intenciones. Estamos saturados de dispositivos que duran dos años. Este portátil, con su chasis de plástico endurecido (diseñado para aguantar el trote de adolescentes), puede durar otros cinco años fácilmente ejecutando una distribución ligera de Linux.
Además, para un estudiante de la UPCT (Universidad Politécnica de Cartagena) o de cualquier otra politécnica de España, tener un equipo barato donde poder instalar compiladores de C, Python o incluso trastear con servidores web sin miedo a romper su ordenador principal, es un lujo por el precio de un par de libros de texto.
Configuración técnica: Sacándole el jugo a los 16GB
Si te haces con uno de estos, lo primero que vas a notar es que Ubuntu ocupa una parte importante de esos 16GB. Pero no te asustes, hay formas de optimizarlo. La verdad es que, si mal no recuerdo, una instalación estándar de Ubuntu Desktop puede comerse unos 8-10GB. Eso nos deja poco margen de maniobra.
Para que nos entendamos, aquí te dejo unos consejos de «viejo lobo» de Linux para estos equipos:
- Usa entornos de escritorio ligeros: Aunque el anuncio dice Ubuntu (que suele venir con GNOME), yo te recomendaría instalar XFCE o incluso LXQt. Son escritorios que consumen mucha menos RAM y dejan más espacio libre en el disco.
- Limpieza de paquetes: Nada más arrancar, un
sudo apt autoremovey limpiar la caché de paquetes te puede devolver unos megas preciosos. - La nube es tu amiga: Usa herramientas como Google Drive (vía GNOME Online Accounts) o Dropbox para no saturar el SSD local.
- Flatpaks con cuidado: Los paquetes Flatpak son geniales porque traen todas las dependencias, pero ocupan mucho espacio. Si puedes, instala las aplicaciones desde los repositorios oficiales con
apt.
Ojo con esto: si eres de los que necesita tener 50 pestañas de Chrome abiertas mientras escuchas Spotify y editas una foto pesada, este no es tu equipo. Pero si buscas una máquina de escribir digital, un terminal para conectar por SSH a tus servidores o un equipo para que los niños aprendan a programar en Scratch, es imbatible.
Un pequeño fragmento de código para optimizar el sistema
Para los que os gusta ensuciaros las manos con la terminal, aquí tenéis un pequeño script que suelo usar en equipos con poco almacenamiento para mantener el sistema a raya. No es nada del otro mundo, pero ayuda a que esos 16GB no se llenen de basura en dos semanas:
#!/bin/bash
# Limpiador básico para equipos con poco SSD
echo "Empezando la limpieza, prepárate un café..."
# Limpiar la caché de apt
sudo apt-get clean
# Eliminar paquetes que ya no son necesarios
sudo apt-get autoremove --purge -y
# Limpiar el registro de logs antiguos (esto suele ocupar más de lo que pensamos)
sudo journalctl --vacuum-time=3d
echo "¡Listo! Tu Chromebook vuelve a respirar."
Es un detalle tonto, pero en máquinas con recursos tan limitados, cada megabyte cuenta como si fuera oro en paño.
¿Para quién es realmente este portátil?
Seamos sinceros, este portátil no es para todo el mundo. Si intentas regalárselo a alguien que solo usa Windows y no quiere complicaciones, probablemente acabe en un cajón. Pero hay perfiles donde este Samsung brilla con luz propia:
- El «Cacharrero» tecnológico: Aquel que disfruta instalando distros, probando configuraciones y viendo hasta dónde puede llegar un hardware modesto. Por 30 euros, es el juguete perfecto.
- Escritores y periodistas: Si lo tuyo es aporrear teclas, este teclado de Samsung es sorprendentemente cómodo. Con una versión ligera de FocusWriter o simplemente un editor de texto plano, tienes una máquina de distracción cero.
- Servidor doméstico de bajo consumo: Gracias a que es un portátil, tiene su propia «SAI» incorporada (la batería). Puedes dejarlo encendido en un rincón de casa gestionando tu domótica con Home Assistant o como un pequeño servidor de archivos.
- Estudiantes de informática: Aprender Linux en una máquina real, donde si rompes algo no pasa nada porque puedes reinstalar en 10 minutos, es la mejor forma de aprender.
La verdad es que, viendo el panorama actual, donde parece que si no tienes un procesador i7 y 16GB de RAM no puedes ni abrir el correo, encontrarse con estas ofertas es un soplo de aire fresco. Nos recuerda que el software eficiente todavía existe y que no hace falta gastarse un sueldo entero para estar conectado.
La experiencia de uso: Sensaciones reales
Al abrir la tapa de este Samsung, lo primero que notas es que es ligero. Muy ligero. El plástico tiene ese tacto de «herramienta» que a mí, personalmente, me gusta más que el aluminio frío de los equipos de gama alta que parece que se van a rayar solo con mirarlos.
El arranque con Ubuntu es rápido. No es instantáneo como un Mac de última generación, pero en unos 20-25 segundos estás en el escritorio listo para trabajar. La pantalla, aunque no es Full HD (suele ser 1366×768), se ve bastante bien para interiores. En la terraza de un bar de Cartagena a pleno sol de mediodía quizás sufras un poco con los reflejos, pero para trabajar en una biblioteca o en un despacho, cumple de sobra.
Lo que más me sorprende es el silencio. Al no tener ventiladores (o ser muy silenciosos), es una delicia para trabajar de noche. No hay ese zumbido constante que parece que el portátil va a despegar. Es una experiencia de computación mucho más tranquila, casi analógica.
¿Y la batería?
Aquí entramos en el terreno de la suerte con los reacondicionados. Al ser equipos usados, la batería no va a estar al 100% de su capacidad original. Sin embargo, los Chromebooks son tan eficientes que incluso una batería al 70% de salud puede darte 4 o 5 horas de uso real. Para un viaje en Alsa de Cartagena a Madrid, te da para verte un par de pelis o adelantar trabajo sin tener que pelearte por el único enchufe del autobús.
Comparativa: ¿Qué más compras por 31 euros?
Para poner las cosas en perspectiva, vamos a ver qué otras cosas tecnológicas podrías comprar en España por ese precio:
- Una Raspberry Pi 4 (si tienes suerte de encontrar stock a precio oficial, que esa es otra historia). Pero claro, a la Raspberry tienes que sumarle teclado, ratón, pantalla y carcasa. Aquí ya lo tienes todo integrado.
- Un teclado mecánico de gama baja. Solo el teclado.
- Cuatro o cinco fundas para el móvil en una tienda de accesorios.
- La suscripción de tres meses a alguna plataforma de streaming.
Visto así, tener un ordenador completo, con pantalla, teclado, trackpad y batería, capaz de ejecutar un sistema operativo de escritorio moderno, parece casi un error en el sistema. Pero no lo es, es simplemente la magia de la depreciación tecnológica y el buen hacer de quienes reacondicionan estos equipos.
Reflexiones sobre la soberanía tecnológica
Hay un punto que no quiero dejar pasar. Usar Linux en un hardware que originalmente estaba «atado» a Google es un pequeño acto de rebeldía. En un mundo donde cada vez somos más dependientes de las suscripciones y de los datos en la nube de grandes corporaciones, tener un equipo que funciona totalmente offline, con software que tú controlas y que no te espía, tiene un valor sentimental (y práctico) importante.
En Cartagena, y en general en la Región de Murcia, tenemos una comunidad de software libre bastante activa. Este tipo de equipos son los que solemos recomendar en las «install-fests» para gente que quiere dar sus primeros pasos sin riesgo. Es una forma democrática de acceder a la tecnología. No todo el mundo puede o quiere gastarse 1000 euros en un portátil, y este Samsung reacondicionado rompe esa barrera de entrada.
Cosas a tener en cuenta antes de lanzarte
No quiero que pienses que todo es de color de rosa. Comprar un equipo de 30 euros tiene sus riesgos y sus «peros». La verdad es que tienes que ir con la mentalidad adecuada.
Primero, el teclado. Muchos de estos equipos vienen de mercados internacionales y pueden traer pegatinas para adaptar el teclado al español. No es lo más estético del mundo, pero funciona. Fíjate bien en la descripción del producto si esto es algo que te quita el sueño.
Segundo, la conectividad. Suelen tener puertos USB 3.0, salida HDMI (a veces micro-HDMI) y toma de auriculares. Asegúrate de tener los adaptadores necesarios si piensas conectarlo a un monitor externo en tu setup de casa.
Y tercero, el soporte. Al comprar un equipo con Ubuntu ya instalado, te ahorras el dolor de cabeza de pelearte con la BIOS del Chromebook (que tiene su miga, con el famoso tornillo de protección de escritura en algunos modelos). Pero aun así, es recomendable tener un poco de soltura buscando soluciones en foros o usando herramientas como ChatGPT para resolver dudas de configuración.
¿Merece la pena el envío exprés?
He visto que ofrecen envío con DHL GoGreen. Si eres un ansioso como yo, que cuando compra algo quiere tenerlo ya para empezar a trastear, los 1-2 días laborables son una tentación. Además, el detalle de «GoGreen» encaja perfectamente con la filosofía de este portátil: reducir la huella de carbono reutilizando hardware en lugar de fabricar uno nuevo.
Al final del día…
La conclusión que saco de todo esto es que estamos en un momento fascinante. Por un lado, tenemos IAs que parecen magia y procesadores que calculan billones de operaciones por segundo. Por otro, tenemos la oportunidad de rescatar máquinas humildes, ponerles un sistema operativo robusto como Ubuntu y descubrir que, para el 80% de las cosas que hacemos frente a una pantalla, no necesitamos más.
Este Samsung Chromebook reacondicionado es un recordatorio de que la tecnología no debería ser un lujo, sino una herramienta accesible. Ya sea para aprender, para trabajar en ese proyecto personal que tienes aparcado o simplemente para tener un equipo de batalla que no te importe que se raye, es una compra maestra.
Vaya, que si tienes 30 euros quemándote en el bolsillo y te pica la curiosidad por el mundo Linux, yo no me lo pensaría mucho. En el peor de los casos, tienes un reproductor de música y vídeos muy apañado. En el mejor, descubrirás que tu próximo ordenador favorito no era el más caro de la tienda, sino el más humilde y bien aprovechado.
Y ahora, si me disculpáis, voy a ver si me pido uno antes de que se agoten las existencias, que estas ofertas vuelan más rápido que las palomas en la Plaza de San Francisco. ¡Nos leemos en la próxima!
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