La verdad es que, si te paras a pensarlo, el mundo del coche eléctrico en España es un poco como intentar montar un mueble de IKEA sin instrucciones un domingo por la tarde: hay mucha voluntad, pero a veces te faltan piezas. Me refiero, claro, a la infraestructura de carga. Sales de Madrid o Barcelona y, de repente, encontrar un cargador rápido que funcione se convierte en una gymkana que nadie ha pedido. Por eso, cuando Nissan sacó de la chistera su tecnología e-POWER para el X-Trail, a muchos se nos encendió una bombilla. No es un híbrido al uso, ni tampoco un eléctrico puro de los que te obligan a mirar el porcentaje de batería con el sudor frío de quien ve que le queda un 1% de batería en el móvil y no tiene el cable a mano.
El Nissan X-Trail e-POWER es un bicho raro, pero de los buenos. Es un coche que se mueve siempre, y recalco el siempre, mediante motores eléctricos, pero que lleva un motor de gasolina bajo el capó que hace las veces de central eléctrica portátil. Vaya, que es como si llevaras tu propio generador de alta eficiencia para no tener que depender de si el poste de carga del pueblo de al lado está fuera de servicio o si lo está usando un vecino que se ha ido a comer un menú del día de tres platos.
Para que nos entendamos, la mayoría de los híbridos que ves por la calle (los de Toyota, por ejemplo, que son los reyes del mazo en esto) funcionan combinando el motor de combustión y el eléctrico para mover las ruedas. A veces tira uno, a veces el otro, y a veces los dos a la vez. El sistema de Nissan le da una vuelta de tuerca a la idea. Aquí, el motor de gasolina de 1.5 litros turboalimentado no está conectado a las ruedas. Su único trabajo en esta vida es generar electricidad.
Esa electricidad va a un inversor y de ahí a una batería pequeña, o directamente a los motores eléctricos que son los que realmente hacen que el coche avance. ¿En qué se traduce esto para ti que vas conduciendo por la autovía de Cartagena a Murcia? Pues en que la sensación de conducción es 100% eléctrica. Tienes ese empuje instantáneo, ese silencio de marcha y, sobre todo, la ausencia de tirones porque no hay una caja de cambios convencional. Es una seda, la verdad.
Además, el motor de gasolina que lleva es una joyita de la ingeniería. Utiliza una tecnología de relación de compresión variable. Si mal no recuerdo, Nissan tardó décadas en perfeccionar esto. Básicamente, el motor decide si quiere ser muy eficiente o muy potente ajustando el recorrido de los pistones sobre la marcha. Es como tener un corredor de maratón que, si hace falta, se convierte en un velocista en cuestión de milisegundos.
El sistema e-4ORCE: Tracción total sin complicaciones mecánicas
Si te va la marcha y decides que el X-Trail tiene que ser 4×4, Nissan te ofrece el sistema e-4ORCE. El nombre suena un poco a película de ciencia ficción de los ochenta, pero la tecnología que hay detrás es canela fina. En lugar de tener pesados ejes de transmisión que atraviesan todo el coche de adelante hacia atrás, aquí tenemos un motor eléctrico en el eje delantero y otro en el trasero.
Ojo con esto, porque la gestión es electrónica y mil veces más rápida que cualquier sistema mecánico tradicional. El coche lee el terreno y reparte el par motor entre las cuatro ruedas de forma casi instantánea. Si vas por una zona de curvas cerca de las cuestas de Cedacero en Cartagena, notarás que el coche va sobre raíles. El sistema no solo controla la tracción, sino también el frenado de cada rueda para que el morro no se hunda al frenar y el coche no balancee como un barco en medio de un temporal en el puerto.
- Control de par independiente: Cada motor reacciona en diezmilésimas de segundo.
- Estabilidad en frenado: Al usar los dos motores para regenerar energía, el coche se mantiene plano, evitando el típico cabeceo que marea a los niños en las plazas traseras.
- Capacidad off-road: No es un Patrol de los antiguos para subir por paredes, pero para pistas de tierra y nieve va sobrado.
ProPILOT Assist: Tu ángel de la guarda en la M-40 (o en la A-30)
Hablemos de la tecnología de asistencia, que es donde Nissan ha echado el resto. El sistema ProPILOT Assist no es que el coche conduzca solo (todavía no estamos ahí, por mucho que algunos gurús de Silicon Valley se empeñen), pero es lo más parecido a tener un copiloto que nunca se cansa y que no se distrae mirando el paisaje.
Lo que hace es combinar el control de crucero inteligente con el mantenimiento de carril. Si vas por la autovía, el coche mantiene la distancia con el de delante, frena si hay atasco y vuelve a arrancar solo si la parada es breve. Pero lo mejor es cómo lee las señales. Si el límite baja de 120 a 100 km/h, el coche te sugiere ajustar la velocidad o lo hace él mismo si lo tienes configurado así. Es una maravilla para evitar esas multas tontas por despiste cuando entras en un túnel o en una zona de obras.
La verdad es que, tras un viaje largo, se nota. Llegas menos «molido» porque el coche se ha encargado de las tareas más tediosas de la conducción. Eso sí, tienes que mantener las manos en el volante; si te sueltas, el coche te da un toque de atención, y con razón, que la tecnología es una ayuda, no una excusa para echarse la siesta.
e-Pedal Step: Conducir con un solo pie es posible
Esta es una de esas cosas que, una vez que las pruebas, te cuesta volver atrás. El e-Pedal Step permite acelerar y frenar usando casi exclusivamente el pedal del acelerador. Cuando levantas el pie, el coche aplica una frenada regenerativa bastante potente que reduce la velocidad de forma notable mientras recarga la batería.
Vaya, que en ciudad es un puntazo. Vas de semáforo en semáforo sin tener que estar bailando entre el acelerador y el freno constantemente. Eso sí, a diferencia del Leaf (el eléctrico puro de Nissan), en el X-Trail el e-Pedal no llega a detener el coche por completo; para los últimos 2-3 km/h tienes que pisar el freno. Dicen que es para que las maniobras de aparcamiento sean más naturales, y la verdad es que tiene sentido, aunque al principio te quedes esperando a que se pare del todo.
Un interior que no parece sacado de una nave espacial (y se agradece)
A veces, las marcas se pasan de frenada con la tecnología y te plantan una pantalla gigante que parece una televisión de 50 pulgadas y eliminan todos los botones físicos. Nissan ha sido más sensata con el X-Trail. Tienes pantallas, sí, y muy buenas, pero han mantenido los mandos del climatizador con sus ruedecitas y botones de toda la vida. Gracias, Nissan, de verdad.
El cuadro de instrumentos es digital, de 12,3 pulgadas, y se ve de cine incluso cuando le pega el sol de justicia que tenemos por aquí en verano. Luego tienes la pantalla central, también de 12,3 pulgadas, con un sistema de infoentretenimiento que, por fin, está a la altura. Es fluido, intuitivo y tiene Apple CarPlay inalámbrico (el Android Auto todavía pide cable en algunas versiones, cosas de licencias, supongo).
Y no me puedo olvidar del Head-Up Display. Te proyecta la velocidad, las indicaciones del GPS y las señales de tráfico directamente en el parabrisas. Parece una tontería, pero el hecho de no tener que bajar la vista ni un segundo para saber por dónde tienes que salir en una rotonda complicada es un plus de seguridad enorme.
Detalles que hacen la vida más fácil
Como estamos en un blog que se llama «Aquí no hay quien viva», sabemos valorar las cosas prácticas de una casa… o de un coche que casi es una casa. El X-Trail tiene detalles que demuestran que alguien ha pensado en las familias:
- Puertas traseras de apertura a 85 grados: Esto es gloria bendita para meter la sillita del niño o para que los abuelos suban sin tener que hacer contorsionismo.
- Cámara de visión 360º: Con un coche de este tamaño, aparcar en los parkings estrechos del centro de Cartagena (como el de la Plaza del Rey, que se las trae) sería una pesadilla sin esto. La resolución es muy buena y te avisa si hay algo moviéndose cerca.
- Siete plazas: No son para llevar a dos jugadores de baloncesto atrás, pero para un apuro o para llevar a los amigos de los críos, te salvan la vida.
La realidad del mercado español: ¿Por qué el e-POWER tiene sentido aquí?
Al final del día, la pregunta que te haces es: «¿Me compro este o un eléctrico puro?». En España, la respuesta depende mucho de dónde vivas y de cuánto viajes. Si vives en un piso sin garaje propio donde instalar un punto de carga, un eléctrico es un dolor de cabeza. Con el X-Trail e-POWER tienes la etiqueta ECO de la DGT, lo que te permite entrar en las Zonas de Bajas Emisiones (ZBE) de ciudades como Madrid, Barcelona o la propia Cartagena (que ya está en ello).
Lo bueno es que no tienes que cambiar tus hábitos. Vas a la gasolinera, llenas el depósito en dos minutos y tienes otros 800 o 900 kilómetros de autonomía. Pero mientras conduces, tienes el silencio y la suavidad de un eléctrico. Es como tener lo mejor de los dos mundos sin los inconvenientes de ninguno. Bueno, el único «pero» es que el consumo en autopista no es tan bajo como el de un diésel de los de antes, pero en ciudad y recorridos interurbanos, el sistema es increíblemente eficiente.
En el mercado español, compite directamente con el Toyota RAV4 o el Hyundai Tucson. El Toyota es el rey de la eficiencia, pero su cambio de marchas tipo CVT puede resultar un poco ruidoso cuando le pides potencia (ese efecto «vespino» de que el motor sube mucho de vueltas pero el coche no acelera al mismo ritmo). El Nissan evita eso por completo porque, al ser tracción eléctrica, la aceleración es lineal y mucho más agradable al oído.
Un paseo tecnológico por la historia: De Isaac Peral al X-Trail
Permitidme una pequeña digresión, que ya sabéis que me gusta barrer para casa. En Cartagena sabemos un par de cosas sobre propulsión eléctrica. Al fin y al cabo, Isaac Peral inventó aquí el primer submarino torpedero eléctrico a finales del siglo XIX. Si Peral levantara la cabeza y viera un X-Trail e-POWER, creo que se quedaría un rato largo analizando el inversor y la gestión de la batería.
Ese espíritu de innovación, de buscar una forma diferente de movernos, es lo que respira este coche. No se han limitado a copiar lo que hacían otros. Han dicho: «Vale, el futuro es eléctrico, pero el presente todavía necesita gasolina. Vamos a mezclarlos de una forma que nadie haya hecho antes». Y les ha salido un producto muy redondo.
Para que nos entendamos, conducir este coche por el Paseo Alfonso XII, junto al puerto, es una experiencia curiosa. Vas en modo EV (eléctrico) casi todo el tiempo, disfrutando de la brisa marina sin el ruido de un motor de combustión molestando. Y si decides subir al Castillo de la Concepción, el coche tira de par eléctrico para subir la cuesta sin despeinarse.
¿Es oro todo lo que reluce? Algunos puntos a tener en cuenta
No me gusta ser un «bienqueda», así que vamos a poner los puntos sobre las íes. El X-Trail e-POWER es una maravilla tecnológica, pero no es para todo el mundo. Si haces el 95% de tus kilómetros por autovía a 120 km/h constantes, un híbrido enchufable o incluso un diésel moderno podrían gastar menos. El sistema e-POWER brilla de verdad en recorridos mixtos, en ciudad y en carreteras secundarias.
Otro detalle es el precio. La tecnología se paga. No es un coche barato, aunque si comparas lo que ofrece en términos de equipamiento y espacio con sus rivales premium alemanes, el Nissan sale muy bien parado. Además, el mantenimiento es algo más sencillo que en un coche de combustión tradicional porque te ahorras elementos como el embrague o el motor de arranque convencional.
La conclusión que saco de todo esto es que Nissan ha sido valiente. En un momento en el que parece que todo tiene que ser blanco o negro (o gasolina o eléctrico), ellos han presentado una escala de grises muy inteligente. El X-Trail e-POWER es un coche para la transición real, la que vivimos los que tenemos que viajar por España sin saber si el cargador de la próxima gasolinera estará operativo o si habrá una cola de tres coches esperando.
Vaya, que si buscas un SUV familiar, con lo último en seguridad, una tracción total que parece magia negra y no quieres estar pendiente de cables, este Nissan debería estar en tu lista de candidatos. Es un gadget con ruedas, pero uno de esos que te hacen la vida más fácil, no más complicada. Y eso, hoy en día, ya es mucho decir.
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