A veces uno se levanta, se toma el segundo café del día —el primero ni cuenta, es puro trámite para abrir los ojos— y se pone a mirar qué se cuece al otro lado del charco. Y no, no me refiero a las noticias de siempre, sino a cómo se las apañan en otros lares para gestionar lo cotidiano, lo que de verdad importa al que se levanta a las cinco de la mañana para echar las redes o al que espera que la administración le eche un cable cuando la cosa se pone fea. Hoy me he topado con el trajín que llevan en el Palacio de La Moneda, en Chile, y la verdad es que hay tela que cortar. Entre «biministros», planes de reactivación y una gestión de desastres que aquí en España nos suena de algo, el Ministerio del Interior chileno está que echa humo.
La noticia que ha saltado a la palestra este 29 de mayo de 2026 tiene un nombre de esos que a los políticos les encanta: «Plan Chile Sale Adelante». Pero más allá del marketing, lo que me ha llamado la atención es el famoso Cupón «Pesca Artesanal». Veréis, los que somos de Cartagena, de la de aquí, de la de España, sabemos bien lo que es el olor a salitre y lo duro que es el oficio del mar. Si te pasas por el barrio de Santa Lucía un martes cualquiera, entiendes que la pesca no es solo un sector económico; es una forma de vida que, por desgracia, siempre está en la cuerda floja.
En Chile, el biministro del Interior, Claudio Alvarado, junto a su homólogo de Economía, Daniel Más, han soltado esta medida extraordinaria. ¿En qué consiste? Pues básicamente es una inyección directa para las familias que viven de la pesca a pequeña escala. La idea es paliar los baches económicos que, imagino, vendrán derivados de alguna racha floja o de la propia inflación que nos trae a todos de cabeza. Lo curioso es el formato de «cupón». Me recuerda un poco a los bonos de consumo que se han puesto de moda en muchas ciudades españolas para incentivar el comercio local, pero aterrizado al sector primario.
La verdad es que, si nos ponemos técnicos, implementar un sistema de cupones a nivel nacional requiere una infraestructura digital que no es moco de pavo. No es solo dar un papelito. Hay que cruzar datos del registro pesquero, validar identidades y asegurar que el dinero llegue a quien tiene las manos curtidas por la red y no al que pasaba por allí. En España, por ejemplo, este tipo de ayudas suelen gestionarse a través de las Cofradías de Pescadores, que actúan como puente. Me pregunto si en Chile habrán optado por una integración directa con la cuenta RUT (que es un invento bancario chileno muy apañado, por cierto) o si habrán tirado de alguna app específica.
¿Biministros? Una figura que nos rompe los esquemas
Ojo con este detalle que me ha dejado un poco a cuadros: Claudio Alvarado es «biministro». Lleva Interior y la Secretaría General de Gobierno. Aquí en España estamos acostumbrados a que un ministro tenga varias carteras (como cuando tuvimos a alguien llevando Sanidad, Consumo y Bienestar Social, que parecía que no le cabían las tarjetas de visita en la cartera), pero el término «biministro» suena a superhéroe de la administración pública.
Llevar Interior ya es un dolor de muelas por sí solo. Te encargas de la seguridad, de la gestión territorial y de que el país no se desmorone ante cualquier crisis. Si a eso le sumas la Secretaría General de Gobierno, que es básicamente ser la cara y la voz del Ejecutivo, el café que se tiene que tomar este hombre por las mañanas debe ser de los que te mantienen despierto hasta el 2028. Es una apuesta por la concentración de poder para agilizar la toma de decisiones, algo que en momentos de crisis puede funcionar, pero que siempre genera ese runrún sobre si una sola persona puede estar a todo.
La oficina en el barro: Delegados Presidenciales y territorio
El 28 de mayo, Alvarado se reunió con los Delegados Presidenciales. Para que nos entendamos, estos son como nuestros Delegados del Gobierno en las Comunidades Autónomas, pero con un matiz más directo del sistema presidencialista chileno. La frase que soltó el biministro me ha gustado: “Los quiero invitar y motivar a que nuestra principal oficina sea el terreno”.
Vaya, que menos moqueta y más barro. Esto es algo que aquí en la Región de Murcia reclamamos mucho. No es lo mismo legislar sobre el agua o la agricultura desde un despacho con aire acondicionado en Madrid o en el centro de Murcia, que irse a pie de campo a escuchar al que tiene el problema. Alvarado parece tener claro que la legitimidad de un gobierno se juega en la cercanía. En un país tan largo y geográficamente loco como Chile, donde tienes desde el desierto más seco del mundo hasta glaciares, la figura del delegado es vital. Si el delegado no pisa la calle, el Gobierno central está ciego.
- Presencia regional: No se trata solo de ir a hacerse la foto, sino de coordinar los recursos del Estado en zonas donde a veces la señal de móvil llega de milagro.
- Escucha activa: Alvarado insiste en que los problemas no se resuelven con informes de 200 páginas, sino conociendo la realidad local.
- Descentralización: Aunque Chile es un estado unitario, este movimiento busca que las regiones sientan que el Palacio de La Moneda no está tan lejos.
COGRID: Cuando la tecnología y la emergencia se dan la mano
Si hay algo en lo que Chile es experto, lamentablemente por necesidad, es en gestionar desastres. Terremotos, tsunamis, incendios forestales… lo tienen todo. Por eso, que el biministro Alvarado haya encabezado la sesión del Comité Nacional para la Gestión de Riesgo de Desastres (COGRID) el pasado 25 de mayo no es un trámite más. Es el corazón de la supervivencia del país.
Aquí es donde entra mi vena más tecnológica. El COGRID no es solo una mesa con gente uniformada. Hoy en día, la gestión de desastres depende críticamente de la Inteligencia Artificial y el análisis de datos en tiempo real. Imaginaos el escenario: sensores sísmicos que envían ráfagas de datos cada milisegundo, modelos predictivos de propagación de incendios basados en la velocidad del viento y la humedad del suelo, y sistemas de alerta temprana que tienen que enviar millones de SMS en segundos sin colapsar las redes.
En España tenemos a la UME (Unidad Militar de Emergencias) y el sistema ES-Alert, que hace poco nos dio un susto a todos con ese pitido estridente en los móviles. El COGRID chileno funciona de forma similar, pero con una presión añadida por la frecuencia de los eventos. Me juego el cuello a que están usando algoritmos de aprendizaje profundo para mapear zonas de riesgo. Por ejemplo, analizando imágenes satelitales para ver cómo ha crecido la vegetación y predecir dónde un incendio será incontrolable. La verdad es que, en esto, los chilenos nos llevan ventaja en cuanto a «horas de vuelo».
Un apunte sobre la IA en la gestión pública
A veces pensamos que la IA es solo para que el ChatGPT nos escriba un correo o para hacer fotos de gatitos espaciales. Pero en un Ministerio del Interior, la IA es una herramienta de ordenación del territorio. Si mal no recuerdo, hubo un proyecto en el sur de Chile para predecir inundaciones usando redes neuronales recurrentes que analizaban el caudal de los ríos históricos. Eso es política útil, y parece que el COGRID va por esa línea de profesionalización técnica.
Glorias Navales: Un puente histórico entre Iquique y Cartagena
El 21 de mayo, Alvarado estuvo en Iquique para la conmemoración de las Glorias Navales. Esto a un cartagenero le toca la fibra. Iquique es para Chile lo que Cartagena es para España: una ciudad que respira por y para su puerto y su historia naval. La ceremonia recuerda el Combate Naval de Iquique de 1879.
Es curioso cómo los rituales militares y navales mantienen cohesionada a una nación. Mientras Alvarado presidía el acto, no pude evitar pensar en nuestras propias procesiones o en el Día de la Región. Hay algo en el protocolo naval, en ese respeto por el mar, que une a las culturas hispanas. En Cartagena tenemos el Arsenal, el Museo Naval con el submarino de Isaac Peral… compartimos ese ADN de mirar siempre al horizonte esperando que los barcos vuelvan a puerto. Que un Ministro del Interior dedique tiempo a estas ceremonias no es solo por el boato; es una forma de reafirmar la identidad territorial en puntos estratégicos como es el norte chileno.
La Moneda: Un edificio con más historias que ventanas
Hablar del Ministerio del Interior en Chile es hablar del Palacio de La Moneda. No es un edificio cualquiera. Originalmente fue una casa de moneda (de ahí el nombre, no se rompieron mucho la cabeza), diseñada por el arquitecto italiano Joaquín Toesca a finales del siglo XVIII. Es de un estilo neoclásico puro, sobrio, muy «de Estado».
Si comparamos La Moneda con nuestro Palacio de la Moncloa o el edificio del Ministerio del Interior en la Castellana, hay diferencias notables. La Moneda está en pleno centro de Santiago, integrada en la trama urbana, mientras que la Moncloa es un complejo más retirado y blindado. Esa cercanía física de La Moneda con la ciudadanía le da un carácter especial, pero también la ha hecho protagonista de los momentos más crudos de la historia chilena. Los muros de ese palacio han visto de todo, desde bombardeos hasta grandes acuerdos nacionales. Escribir desde allí, como hace el equipo de prensa del Ministerio, debe imponer lo suyo.
La comunicación digital: ¿Twitter o realidad?
Me he fijado en que el Ministerio hace mucho hincapié en sus redes sociales, Instagram y Twitter (o X, como quiera llamarlo Elon Musk esta semana). Es el signo de los tiempos. Un ministerio que no comunica en tiempo real es un ministerio que no existe para el ciudadano menor de 40 años.
Sin embargo, hay un peligro en esto. A veces la política se convierte en un hilo de Twitter muy bien hilado pero vacío de contenido. Por eso la insistencia de Alvarado en «el terreno» es clave. Puedes tener un Instagram precioso con fotos del biministro en Iquique, pero si el pescador de a pie no ha recibido su cupón del Plan Chile Sale Adelante, el post no sirve para nada. Es el eterno equilibrio entre el relato y la gestión.
Desafíos de cara al futuro (o al 2026, según se mire)
Mirando la agenda de este Ministerio, uno se da cuenta de que los retos son universales. Da igual si estás en Santiago o en Madrid. La seguridad, la economía de las familias más vulnerables y la preparación ante catástrofes naturales son los tres pilares que quitan el sueño a cualquier gobernante que tenga un mínimo de empatía.
- La inflación y el coste de vida: Medidas como el cupón de pesca son parches necesarios, pero el reto es estructural. ¿Cómo haces que un sector primario sea rentable en un mundo globalizado?
- La crisis climática: El COGRID va a tener cada vez más trabajo. Los eventos «extraordinarios» ya son la norma. En España lo vemos con las sequías persistentes y las DANAs que nos dejan temblando.
- La cohesión territorial: Evitar que las regiones se sientan abandonadas por la capital. Ese mensaje de «menos oficina y más calle» es una promesa difícil de mantener cuando la burocracia te absorbe 12 horas al día.
La verdad es que la figura de Claudio Alvarado como biministro parece ser una pieza fundamental en el tablero del presidente chileno para este tramo de 2026. Es un perfil que mezcla la gestión política pura (Segpres) con la gestión operativa y de seguridad (Interior). Una especie de «supergerente» del Estado.
Para los que seguimos la actualidad desde España, estos movimientos nos sirven de espejo. A veces nos quejamos de nuestra administración —y con razón, que para que te den una cita en la Seguridad Social a veces hay que invocar a los astros—, pero ver cómo otros países con geografías y retos sociales aún más complejos intentan innovar con planes como «Chile Sale Adelante» te da otra perspectiva.
Al final del día, lo que queremos todos, ya sea en una cala de Cartagena o en un muelle de Iquique, es que cuando el Gobierno anuncie una medida, esta llegue. Que el cupón se pueda canjear, que el delegado escuche y que, si la tierra tiembla, el COGRID tenga los servidores encendidos y los protocolos listos. La política, cuando se baja del pedestal y se mancha los zapatos, empieza a parecerse a algo útil. Y eso, amigos, no es poco en los tiempos que corren.
Me voy a por el tercer café, que después de analizar tanto biministerio y tanta gestión de crisis, me ha entrado una envidia sana de esa energía. Veremos en qué queda ese Plan Chile Sale Adelante, pero de momento, la intención de pisar el barro ya es un paso adelante. Ojo, que no es fácil mantener el ritmo cuando la realidad te asedia por todos lados, pero ahí estaremos para contarlo, con un ojo en el puerto de Cartagena y otro en lo que pase en las alamedas de Santiago.
Deja una respuesta