ubuntu / mayo 6, 2026 / 10 min de lectura / 👁 32 visitas

¿Qué significa realmente esta versión 8.0 RC1?

¿Qué significa realmente esta versión 8.0 RC1?

Ayer mismo estaba rebuscando en el trastero de mi casa, aquí en Cartagena, y me topé con un viejo portátil que debió de ser el último grito allá por el 2014. Tenía una capa de polvo que casi necesitaba una excavación arqueológica, pero al encenderlo, el pobre ventilador empezó a sonar como si fuera a despegar desde la base de San Javier. Windows 10 se arrastraba, literalmente. Y es justo en esos momentos cuando uno se acuerda de que existen proyectos como Linux Lite. La noticia es que ya tenemos entre manos la RC1 (Release Candidate 1) de Linux Lite 8.0, y la verdad es que viene con ganas de dar guerra.

Para los que no estéis muy puestos en el mundillo de las versiones, una RC1 no es el producto final, pero se le parece mucho. Es como cuando en las fiestas de Carthagineses y Romanos ensayan el desembarco: ya está casi todo listo, pero todavía puede haber algún tropiezo de última hora. Esta versión 8.0 es un salto importante porque asienta las bases de lo que será el sistema operativo para los próximos años, apoyándose en la robustez de Ubuntu 24.04 LTS, pero quitándole toda la «paja» que a veces nos mete Canonical.

La filosofía de Jerry Bezencon, el creador de esta distro, siempre ha sido clara: «si no es necesario, fuera». Linux Lite 8.0 RC1 no es solo una actualización de números; es una declaración de intenciones. En un mundo donde el software parece que engorda por momentos (solo hay que ver lo que ocupa hoy en día un navegador web), que alguien se preocupe por mantener el consumo de RAM a raya es de agradecer.

Lo primero que notas al arrancar esta RC1 es que el tiempo de respuesta es eléctrico. Ojo, que estamos hablando de un sistema que corre sobre el escritorio XFCE, pero un XFCE que ha sido retocado con un gusto exquisito para que no parezca que estás usando un ordenador de la época de la Movida Madrileña. La integración visual es coherente, los iconos son modernos y, lo más importante, todo está donde esperas que esté.

El motor bajo el capó: Ubuntu 24.04 como cimiento

La gran noticia técnica es que Linux Lite 8.0 se basa en Ubuntu 24.04 (Noble Numbat). Esto es vital por una razón: el soporte a largo plazo. Si instalas esto, tienes la tranquilidad de que vas a recibir parches de seguridad y actualizaciones de drivers durante un buen montón de años. Es la diferencia entre comprar un coche que sabes que tendrá repuestos en cualquier taller de España o uno que te va a dejar tirado a la primera de cambio.

Además, al heredar la base de Ubuntu, la compatibilidad con el hardware es, sencillamente, brutal. He probado a pincharle periféricos de lo más variopinto (desde una impresora que tiene más años que el hilo negro hasta una tableta digitalizadora barata) y el sistema lo reconoce todo a la primera. Vaya, que no te vas a pasar la tarde peleándote con la terminal para que te funcione el Wi-Fi, algo que hace años era el pan nuestro de cada día en Linux.

Novedades que te van a gustar (y alguna que te va a sorprender)

Si algo caracteriza a Linux Lite es su conjunto de herramientas propias, las famosas «Lite Tools». En esta versión 8.0 RC1, han recibido un lavado de cara y algunas mejoras funcionales que facilitan la vida a quienes vienen de Windows y no quieren ni oír hablar de comandos extraños.

  • Lite Tweaks: Es la navaja suiza del sistema. En la RC1 han añadido nuevas opciones de limpieza. La verdad es que es una maravilla poder vaciar la caché de las aplicaciones o limpiar el registro de paquetes antiguos con un solo clic. Es como pasarle la mopa al sistema operativo sin cansarte.
  • Lite Software: Aquí es donde instalas lo que necesitas. Han actualizado el catálogo y, lo mejor de todo, es que sigue siendo extremadamente ligero. No esperes una tienda de aplicaciones pesada que tarda tres minutos en cargar; aquí vas al grano.
  • Soporte para nuevos idiomas: Se ha mejorado mucho la localización. Para nosotros, el soporte en español es impecable, algo que no siempre ocurre en distros más pequeñas.

Una cosa que me ha llamado la atención es cómo gestionan ahora el tema de los Snaps. Como sabréis, en Ubuntu los paquetes Snap son casi obligatorios, pero en Linux Lite siempre han sido un poco más rebeldes en ese aspecto, prefiriendo la ligereza de los paquetes .deb tradicionales o los Flatpaks. En esta versión, la integración es opcional y muy transparente, lo cual se agradece si eres de los que prefiere tener el control total sobre qué procesos corren en segundo plano.

El rendimiento: ¿De verdad es tan «Lite»?

Para que nos entendamos: he instalado esta RC1 en una máquina virtual con solo 2GB de RAM y dos núcleos de un procesador ya entrado en años. El resultado es sorprendente. El sistema en reposo consume apenas unos 500-600 MB de RAM. Si comparas eso con los 2.5 GB que te pide Windows 11 nada más arrancar, la diferencia es abismal.

Esto tiene un impacto directo en la vida real, especialmente en España, donde muchas PYMES y centros educativos todavía tiran de equipos que tienen 6 u 8 años. Instalar Linux Lite 8.0 en esos ordenadores es como darles una segunda juventud. Es la diferencia entre que un administrativo en una oficina de Cartagena tarde 10 segundos en abrir un PDF o que tenga tiempo de irse a por un café mientras el ordenador se lo piensa.

¿Y qué pasa con el Kernel?

Por defecto, la RC1 viene con el Kernel 6.8, que es el estándar de Ubuntu 24.04. Sin embargo, una de las cosas que más me gusta de Linux Lite es la facilidad para actualizar el Kernel a través de sus propias herramientas. Si tienes un hardware muy, muy nuevo (digamos un portátil comprado hace tres meses), puedes saltar a versiones más recientes del núcleo con un par de clics. Aunque, seamos sinceros, si tienes un equipo de última generación, quizás no necesites una distro «Lite», pero oye, la libertad de elegir está ahí.

Un poco de «código» para los curiosos

No os asustéis, que no voy a ponerme en plan profesor de universidad, pero me gustaría enseñaros cómo de sencillo es hacer una de las tareas más comunes en Linux Lite usando su terminal, que por cierto, viene muy bien configurada. A veces, la gente le tiene miedo a la pantalla negra, pero en esta distro es casi un aliado.

Imagina que quieres actualizar todo el sistema de golpe. Sí, puedes usar la herramienta gráfica, pero si te sientes un poco «hacker», solo tienes que escribir esto:

# Actualizar la lista de repositorios y el sistema
sudo apt update && sudo apt upgrade -y

# Y si quieres hacer limpieza de lo que ya no sirve
sudo apt autoremove && sudo apt autoclean

Lo que me gusta de Linux Lite es que, incluso si metes la pata con un comando, el sistema es bastante robusto. Además, la comunidad que hay detrás es muy sana. Si buscas en sus foros, no te vas a encontrar con el típico «búscalo en Google», sino con gente dispuesta a echarte un cable, algo que se agradece un montón cuando estás empezando.

Comparativa: Linux Lite 8.0 vs. La competencia

A ver, no vamos a engañarnos. En el mundo de las distros ligeras hay mucha competencia. Tenemos a Lubuntu, a Xubuntu o incluso a Linux Mint XFCE. ¿Por qué elegir Linux Lite?

La respuesta, bajo mi punto de vista, es la curva de aprendizaje. Linux Mint es fantástica, pero Linux Lite se siente todavía más cercana a alguien que viene de Windows 7 o Windows 10. El menú de inicio, la disposición de la barra de tareas, los sonidos del sistema… todo está diseñado para que no sientas que te has mudado a otro planeta.

Además, el esfuerzo que ponen en las «Lite Tools» es diferencial. Mientras que en Xubuntu tienes que buscarte un poco más la vida para ciertas configuraciones, aquí tienes un panel de control que te lo da todo masticado. Para un usuario que solo quiere navegar, escribir cuatro correos y ver Netflix, Linux Lite es imbatible.

¿Es buen momento para instalar la RC1?

Aquí es donde entra mi parte de periodista precavido. Si el ordenador que vas a usar es tu herramienta principal de trabajo, esa con la que facturas a tus clientes o con la que haces los exámenes de la universidad, espera a la versión final. Una RC1, por muy estable que parezca, todavía puede tener algún «bug» escondido que te dé un susto en el momento menos oportuno.

Ahora bien, si tienes un equipo secundario, o si eres de los que disfruta probando lo último de lo último, lánzate de cabeza. Es una forma estupenda de ver hacia dónde va el proyecto y, de paso, ayudar a los desarrolladores reportando cualquier fallo que encuentres. Al final del día, el software libre se construye así, con la ayuda de todos.

Instalación: Más fácil que hacer un caldero

Si te decides a probarla, el proceso de instalación es el habitual de Ubiquity (el instalador de Ubuntu). Es visual, sencillo y en unos 15-20 minutos tienes el sistema listo. Un consejo de amigo: cuando te pregunte si quieres instalar software de terceros y códecs multimedia, di que sí. Te ahorrará muchos quebraderos de cabeza con los formatos de vídeo y los drivers de las tarjetas gráficas, especialmente si usas NVIDIA.

La visión local: ¿Tiene sentido esto en España?

A veces parece que hablamos de tecnología como si viviéramos todos en Silicon Valley, pero la realidad de Cartagena, de Murcia o de cualquier ciudad española es otra. Aquí tenemos muchas pequeñas empresas que no pueden permitirse renovar todo su parque informático cada tres años solo porque Microsoft decida que Windows 11 necesita un chip TPM 2.0.

Linux Lite 8.0 RC1 es una herramienta de resistencia tecnológica. Es la forma de decir: «Mi ordenador de 2016 todavía funciona perfectamente y no voy a tirarlo a la basura». En un contexto de crisis climática y de necesidad de sostenibilidad, alargar la vida útil del hardware no es solo una cuestión de ahorro, es una cuestión de ética. Y si encima el sistema operativo es rápido, seguro y gratuito, pues qué quieres que te diga, blanco y en botella.

Me imagino perfectamente esta versión funcionando en los ordenadores de una biblioteca pública o en los terminales de punto de venta de un comercio de barrio. No necesitan más. Y lo mejor es que no tienen que pagar licencias abusivas ni aguantar publicidad en el menú de inicio.

Reflexiones finales sobre esta Release Candidate

La verdad es que Linux Lite 8.0 RC1 me ha dejado un sabor de boca muy bueno. Se nota que hay un trabajo de pulido importante. No han intentado reinventar la rueda, sino que han cogido una rueda que ya funcionaba bien y la han engrasado para que ruede más suave que nunca.

Si mal no recuerdo, las versiones anteriores ya eran sólidas, pero esta se siente más «adulta». La integración con la base de Ubuntu 24.04 le da una madurez técnica que se nota en cada rincón del sistema. Es estable, es bonita y, sobre todo, es respetuosa con tu tiempo y con tu hardware.

Al final del día, lo que buscamos la mayoría de los usuarios es un sistema que no nos moleste. Queremos encender el ordenador, hacer lo que tengamos que hacer y apagarlo. Sin actualizaciones forzosas que duran media hora, sin reinicios inesperados y sin que el sistema se vuelva lento con el paso de los meses. Linux Lite 8.0 RC1 promete cumplir con todo eso y, por lo que he podido probar, va por muy buen camino.

Vaya, que si tienes un rato este fin de semana y un pendrive a mano, dale una oportunidad. Quizás ese viejo portátil que tienes olvidado en un cajón acabe convirtiéndose en tu nuevo equipo favorito para escribir, navegar o, simplemente, para cacharrear un poco con el pingüino. Y es que, a veces, lo más «lite» es precisamente lo que más nos llena.

Estaremos atentos a cuando salga la versión definitiva, pero si esta RC1 es el aperitivo, el plato principal promete ser de los que dejan huella. ¡Nos leemos en la próxima actualización!

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unpokitodxfavor

Propietario de aquinohayquienviva.es, web de noticias relacionadas con la ciencia, tecnología, y cultura en general.

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