software libre / marzo 7, 2026 / 11 min de lectura / 👁 95 visitas

¿Por qué complicarse la vida con cálculos?

¿Por qué complicarse la vida con cálculos?

Parece que fue ayer cuando en las casas de nuestros abuelos el máximo despliegue tecnológico para combatir el frío era el brasero de picón debajo de la mesa camilla. Aquello tenía su encanto, no lo niego, pero también su peligro y, sobre todo, una eficiencia energética que hoy nos haría echarnos las manos a la cabeza. Los tiempos cambian y, por suerte, la forma en que calentamos nuestros hogares en España ha dado un salto de gigante. Ahora lo que manda es el suelo radiante, esa maravilla que te permite andar descalzo en enero mientras fuera cae la del pulpo. Pero claro, instalar esto no es poner cuatro tubos y ya está. Requiere números, muchos números. Y aquí es donde entra el software libre, ese gran aliado que nos ahorra licencias privativas de miles de euros y nos da un control total sobre lo que estamos diseñando.

La verdad es que mucha gente piensa que con tirar tubo a ojo ya vale. «Ponlo a quince centímetros de separación y tira millas», te dirá algún cuñado en la barra del bar. Pero la realidad técnica en España, marcada por el RITE (Reglamento de Instalaciones Térmicas en los Edificios) y el CTE (Código Técnico de la Edificación), es bastante más exigente. Si te pasas de potencia, estás tirando el dinero y creando un sistema ineficiente; si te quedas corto, vas a pasar frío o vas a tener que subir la temperatura de impulsión, cargándote la eficiencia de la aerotermia o la caldera de condensación.

Calcular la calefacción por suelo radiante implica entender la carga térmica de cada habitación. No es lo mismo calentar un salón con un ventanal enorme orientado al norte en Burgos que un dormitorio pequeño en mi querida Cartagena, donde la humedad te cala los huesos pero el sol suele echar una mano. Necesitamos saber cuántos vatios por metro cuadrado pierde cada estancia y, a partir de ahí, diseñar el paso de tubería, el caudal de agua y la temperatura necesaria. Y para hacer esto bien, sin dejarnos el sueldo en programas profesionales cerrados, el software libre es una bendición.

El mito del software gratuito vs. software libre

Ojo con esto, que a veces nos confundimos. Cuando hablo de software libre para el cálculo de calefacción, no me refiero solo a programas que te descargas gratis de la web de un fabricante de tubos. Esos programas suelen estar «capados» para que solo uses sus productos. El software libre (Open Source) de verdad es aquel que te permite ver las tripas del cálculo, modificarlo y adaptarlo a tus necesidades. Es la diferencia entre usar una caja negra y tener el manual de instrucciones completo y la llave de la caja.

EnergyPlus: El peso pesado que no te cobra entrada

Si hablamos de simulación energética en serio, el rey indiscutible es EnergyPlus. Es un motor de simulación desarrollado por el Departamento de Energía de los EE.UU., pero que se usa en todo el mundo, incluida España. Lo bueno es que es extremadamente preciso. Lo malo… bueno, la verdad es que su curva de aprendizaje es más empinada que la cuesta del Castillo de la Concepción. No tiene una interfaz gráfica amigable de por sí; es básicamente un motor que lee archivos de texto.

Sin embargo, para el cálculo de suelo radiante es una bestia. Te permite simular cómo se comporta la inercia térmica del hormigón, cómo influye el tipo de suelo (no es lo mismo poner tarima que un gres porcelánico, que transmite el calor que da gusto) y cómo reacciona el sistema ante cambios bruscos de temperatura exterior. Para que nos entendamos: EnergyPlus no solo te dice cuántos metros de tubo necesitas, sino que te predice cuánto vas a gastar en la factura de la luz en febrero si decides mantener la casa a 21 grados.

OpenStudio: La cara amable de la potencia

Como EnergyPlus es un poco áspero de usar directamente, la comunidad creó OpenStudio. Es un conjunto de herramientas que funcionan como interfaz. Si eres arquitecto o ingeniero en España, probablemente te suene porque permite modelar el edificio de forma visual y luego lanzar los cálculos. Para el suelo radiante, te permite definir las «zonas térmicas» y asignarles el sistema de calefacción por superficie radiante de forma mucho más intuitiva. Es como pasar de escribir código en una pantalla negra a usar un programa de dibujo técnico.

Python y la democratización del cálculo térmico

Aquí es donde me pongo un poco más técnico, pero seguidme, que merece la pena. En los últimos años, Python se ha convertido en la herramienta favorita de muchos ingenieros que pasan de interfaces gráficas lentas. Hay librerías como CoolProp que son una auténtica maravilla para calcular las propiedades termofísicas del agua o de los fluidos caloportadores que usamos en los circuitos.

Imagina que quieres calcular la caída de presión en un colector de diez circuitos. En lugar de pelearte con una tabla Excel que alguien hizo en 2005 y que nadie sabe si está bien, puedes escribir un pequeño script. Algo así como:

import coolprop.CoolProp as CP

# Definimos las condiciones del agua
temp_impulsion = 35 + 273.15 # Kelvin
temp_retorno = 30 + 273.15
presion = 101325 # Pa

# Obtenemos la densidad y viscosidad
densidad = CP.PropsSI('D', 'T', temp_impulsion, 'P', presion, 'Water')
viscosidad = CP.PropsSI('V', 'T', temp_impulsion, 'P', presion, 'Water')

print(f"La densidad del agua a 35°C es: {densidad:.2f} kg/m3")

Vaya, que con cuatro líneas ya tienes datos precisos para calcular bombas de circulación sin margen de error. La ventaja de usar Python para el cálculo de calefacción de piso es la repetibilidad. Una vez que tienes tu script, puedes cambiar el aislamiento de la fachada en el modelo y ver instantáneamente cómo afecta a la longitud de los tubos del suelo. Es eficiencia pura.

La herencia romana y el suelo radiante en Cartagena

Hago un pequeño paréntesis histórico porque, si mal no recuerdo, los que estamos por el Mediterráneo a veces olvidamos que esto del suelo radiante no lo inventó un ingeniero alemán hace diez años. En Cartagena tenemos ejemplos maravillosos de hypocaustum romano. Aquellos tíos sí que sabían. Hacían circular el aire caliente de un horno por debajo del suelo, sostenido por pequeñas columnas de ladrillo (las pilae).

Lo que hacemos hoy con tubos de polietileno reticulado (PEX) y colectores con caudalímetros es, en esencia, lo mismo que hacían en las Termas del Foro de Carthago Nova. La diferencia es que ahora tenemos software libre para no tener que quemar esclavos ni leña de más. El concepto de confort térmico por radiación es el mismo: calentar los objetos y las personas, no solo el aire. Es la forma más natural de estar a gusto, porque no genera corrientes de aire ni levanta polvo, algo que los alérgicos agradecen una barbaridad.

Herramientas sencillas para el día a día: LibreOffice Calc

No todo el mundo necesita simular un edificio de oficinas de diez plantas en EnergyPlus. A veces, para una reforma en un piso de Valencia o una casita en la sierra de Madrid, una buena hoja de cálculo es más que suficiente. Pero ojo, no cualquier hoja. Hablo de plantillas desarrolladas por comunidades de software libre que implementan la norma UNE-EN 1264.

Esta norma es la biblia del suelo radiante en Europa. Define cómo se debe calcular la emisión térmica en función de la resistencia térmica del revestimiento del suelo. Si usas LibreOffice Calc, puedes encontrar plantillas que ya tienen integradas las fórmulas de la norma. Solo tienes que meter los datos de tus habitaciones (superficie, pérdidas térmicas) y el programa te escupe el paso de tubería necesario. Es sencillo, es transparente y, sobre todo, es tuyo. Nadie te va a cobrar una suscripción mensual por usar una fórmula física que es de dominio público.

¿Qué datos necesitas tener a mano?

Para que cualquier software, ya sea el más complejo o una hoja de cálculo, te dé un resultado decente, tienes que alimentar a la «bestia» con datos reales. No vale con aproximaciones de «más o menos». Necesitas:

  • Transmitancia térmica (U): De las paredes, techos y suelos. Si la casa es vieja y no tiene aislamiento, prepárate para poner tubos cada 10 cm.
  • Superficie acristalada: Las ventanas son los agujeros negros del calor. Necesitas saber el valor U del vidrio y del marco.
  • Temperatura de diseño: No es lo mismo diseñar para los -5°C que pueden caer en Segovia que para los 5°C de mínima en Málaga.
  • Tipo de acabado: ¿Vas a poner mármol? Genial, transmite el calor de lujo. ¿Vas a poner una alfombra de tres centímetros de grosor? Mal asunto, estás poniendo una manta al radiador.

El encuentro con la realidad: El montaje

Una vez que el software libre te ha dicho que necesitas 800 metros de tubo repartidos en 9 circuitos, llega el momento de la verdad. Y aquí es donde el software también ayuda. Hay herramientas de dibujo como LibreCAD o QCAD (ambas libres) que te permiten dibujar el trazado de los tubos.

Dibujar el trazado no es solo por estética. Sirve para calcular las pérdidas de carga reales. Cada curva del tubo añade una resistencia al paso del agua. Si el software de cálculo te dice que estás al límite de la capacidad de la bomba, más vale que el dibujo sea preciso. Además, tener un plano real de por dónde pasan los tubos te evitará un disgusto el día que quieras taladrar el suelo para poner un tope de puerta. Creedme, he visto inundaciones en salones que harían llorar al mismísimo Poseidón.

La integración con la domótica (Home Assistant)

Al final del día, de nada sirve tener el suelo radiante mejor calculado del mundo si luego lo gestionas con un termostato de ruleta de los años 80. El software libre también brilla aquí. Home Assistant es la plataforma reina para controlar la casa, y tiene integraciones específicas para sistemas de calefacción.

Lo que yo suelo recomendar es usar algoritmos de control predictivo. Como el suelo radiante tiene mucha inercia (tarda horas en calentarse y horas en enfriarse), no puedes esperar a que la casa esté fría para encenderlo. Necesitas que el sistema «mire» la previsión del tiempo. Si el software libre de meteorología dice que mañana va a hacer un sol de justicia en Murcia, el sistema puede decidir no encender la calefacción a las 6 de la mañana, ahorrando una energía preciosa. Eso es lo que yo llamo un sistema inteligente, y no lo que te venden en las cajas con luces de colores.

¿Es difícil aprender a usar estas herramientas?

La verdad es que sí y no. No te voy a mentir: si nunca has abierto una hoja de cálculo o no sabes qué es un vatio, te va a costar. Pero la comunidad que hay detrás del software libre es increíble. Hay foros, tutoriales en YouTube y documentación (mucha en inglés, pero cada vez más en español) que te llevan de la mano.

Además, hay algo muy satisfactorio en entender por qué tu casa está caliente. Es como cuando aprendes a cocinar un buen caldero: al principio te lías con los tiempos del arroz y el pescado, pero cuando le pillas el truco, no quieres volver a los platos precocinados. Con el cálculo de calefacción pasa lo mismo. Una vez que entiendes la física que hay detrás, los programas comerciales te parecen limitados.

Impacto en el mercado español

En España estamos viviendo una revolución con la aerotermia. Las subvenciones de los fondos Next Generation han hecho que mucha gente se lance a cambiar sus viejas calderas de gasoil por bombas de calor. Y la pareja ideal de la aerotermia es, sin duda, el suelo radiante.

¿Por qué? Porque la aerotermia es mucho más eficiente cuando trabaja a temperaturas bajas (unos 35°C). Los radiadores tradicionales necesitan 60°C o 70°C. Al usar software libre para ajustar al máximo el diseño del suelo, permitimos que la máquina trabaje en su zona de confort, estirando cada euro que pagamos a la eléctrica. En un país donde el precio de la luz nos da sustos cada mes, esto no es una tontería.

Empresas locales de instalación están empezando a ver las ventajas de estas herramientas abiertas. Les permiten ofrecer presupuestos mucho más ajustados y técnicos, diferenciándose del «instalador de toda la vida» que lo hace todo a ojo. Al final, el cliente recibe una instalación que funciona mejor y consume menos. Todos ganan.

Consideraciones finales sobre el cálculo de piso

Para que nos entendamos, el software libre no es una varita mágica. Es una herramienta potente que requiere que le pongas cabeza. Si te descargas EnergyPlus pensando que te va a dar el diseño dándole a un botón, vas listo. Pero si tienes curiosidad, si te gusta entender el cómo y el porqué de las cosas, es el camino a seguir.

La conclusión que saco de todo esto es que el conocimiento técnico ya no está encerrado bajo llave en oficinas de ingeniería con licencias carísimas. Está ahí fuera, disponible para quien quiera mancharse las manos (metafóricamente) con datos y fórmulas. Ya sea para tu propia casa o para tu negocio, dedicarle tiempo a aprender estas herramientas de cálculo de calefacción es una de las mejores inversiones que puedes hacer.

Y recordad, si alguna vez os veis perdidos entre caudales, potencias y metros de tubo, pensad en los romanos de Cartagena. Ellos no tenían Python ni hojas de cálculo, y aun así conseguían que sus ciudadanos no pasaran frío en las termas. Nosotros, con toda la tecnología que tenemos a nuestro alcance, no tenemos excusa para no hacer las cosas bien. ¡A calcular se ha dicho!

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Propietario de aquinohayquienviva.es, web de noticias relacionadas con la ciencia, tecnología, y cultura en general.

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