software libre / abril 26, 2026 / 9 min de lectura / 👁 97 visitas

El lío de instalar Linux y por qué seguimos haciéndolo en 2026

A ver, que levante la mano quien no haya sentido ese sudor frío al darle a «formatear partición» por primera vez. Esa sensación de vacío en el estómago, pensando si mañana el ordenador arrancará o si te tocará explicarle a tu jefe que el informe trimestral se ha perdido en el limbo de los sectores defectuosos. Pues bien, estamos en 2026 y, aunque parezca que la Inteligencia Artificial lo hace todo por nosotros, el espíritu del cacharreo sigue más vivo que nunca. Lo hemos visto con el último adelanto de Unciencia sobre el FLISoL 2026, y la verdad es que me ha puesto nostálgico y expectante a partes iguales.

Para los que andéis un poco despistados con las siglas, el FLISoL es el Festival Latinoamericano de Instalación de Software Libre. Y sí, aunque el nombre diga «Latinoamericano», aquí en España, y especialmente en nuestra querida Cartagena, nos lo tomamos muy en serio. Porque al final del día, la soberanía tecnológica no entiende de fronteras, sino de quién tiene las llaves de su propio sistema operativo. Y ojo, que no es solo una cuestión de «frikis» encerrados en un sótano; es una cuestión de libertad pura y dura.

Recuerdo cuando hace años, en la UPCT (Universidad Politécnica de Cartagena), nos juntábamos en el campus de la Muralla del Mar. El olor a café de máquina, los cables cruzando los pasillos y esa camaradería de quien sabe que está compartiendo algo valioso. En 2026, el formato ha cambiado un poco —ahora los shorts y los vídeos rápidos mandan—, pero el fondo es el mismo: ¿por qué vas a dejar que una multinacional decida qué puedes o no puedes hacer con tu máquina?

¿Qué demonios es Unciencia y por qué nos importa?

Si no conocéis el proyecto Unciencia, os estáis perdiendo una de las mejores iniciativas de divulgación que tenemos a mano. Se centran en acercar la ciencia y la tecnología sin usar palabras rimbombantes que nadie entiende. Su reciente mención al FLISoL 2026 no es casualidad. La ciencia moderna, la de verdad, la que se hace en laboratorios como los de aquí, en la Región de Murcia, depende críticamente del software libre.

Imaginaos a un investigador intentando replicar un experimento pero sin poder acceder al código fuente del programa que analizó los datos porque la licencia ha caducado o la empresa ha quebrado. Es un despropósito. Por eso, que canales como Unciencia den bombo a estos eventos es vital. Nos recuerda que el conocimiento debe ser abierto, o no es conocimiento, es simplemente un producto con fecha de caducidad.

La verdad es que, viendo el panorama actual de la IA en España, donde empresas de Madrid y Barcelona están tirando del carro, a veces nos olvidamos de que la base de todo ese tinglado es el código abierto. Sin Python, sin PyTorch, sin las librerías que miles de personas mantienen gratis, no habría «revolución» (perdón por la palabra, pero ya me entendéis) que valga.

El FLISoL en la trimilenaria: Cartagena como epicentro del código

Hablar de tecnología en Cartagena es hablar de una tradición que viene de lejos. No me cansaré de decirlo: el Submarino Peral fue, en esencia, un proyecto de innovación brutal que, si hubiera ocurrido hoy, probablemente habría tenido su propio repositorio en GitHub. Isaac Peral era un hacker de su época, alguien que desafió lo establecido con ingenio y técnica.

En el FLISoL 2026, esa herencia se nota. Ya no solo instalamos distros de Linux como quien pone un parche. Ahora hablamos de:

  • Nodos de IA locales: Configurar tu propio modelo de lenguaje en casa para no regalarle tus conversaciones a nadie.
  • Privacidad en la era del dato: Cómo evitar que tu nevera inteligente sepa más de ti que tu madre.
  • Sostenibilidad digital: Darle una segunda vida a ese portátil que tienes cogiendo polvo en el armario de los trastos.

Lo bueno de estos eventos en Cartagena es que, después de pelearnos con una terminal que se resiste, siempre podemos irnos a por un asiático al centro. Ese café con leche condensada, brandy, Licor 43, canela y limón es el combustible real de cualquier programador murciano que se precie. Si no has intentado arreglar un kernel panic con un asiático al lado, no has vivido la experiencia completa.

Un tutorial rápido (y un poco irónico) para no morir en el intento

Ya que estamos hablando de instalación, vamos a ponernos un poco técnicos, pero sin pasarnos. Supongamos que quieres montar un pequeño servidor en casa para gestionar tus archivos, algo muy típico de lo que se enseña en el FLISoL. Olvídate de soluciones en la nube que te cobran hasta por respirar.

Vaya, que lo que queremos es algo como esto (comentado para humanos):

# Primero, actualizamos la lista de paquetes. 
# Es como mirar si el súper está abierto antes de ir.
sudo apt update && sudo apt upgrade -y

# Instalamos Docker. Porque sí, en 2026 si no usas contenedores, 
# es que te gusta sufrir innecesariamente.
sudo apt install docker.io -y

# Ahora, vamos a levantar un servicio de almacenamiento personal.
# Imagina que esto es como montar un mueble de IKEA, pero sin que te sobre un tornillo.
docker run -d --name mi_nube_paco -p 8080:80 nextcloud

¿Ves? No ha dolido tanto. La gracia del software libre es que, si algo falla, siempre hay alguien en un foro (o en el grupo de Telegram del FLISoL) que ya ha pasado por ese mismo infierno y tiene la solución. No estás solo frente a una pantalla azul que no dice nada; estás parte de una comunidad que, aunque a veces sea un poco intensa con el tema de las licencias GPL, siempre te echa un cable.

La IA y el Software Libre: El gran debate de 2026

Este año, el tema estrella en el FLISoL no es si KDE es mejor que GNOME (esa guerra es eterna y ya cansa), sino quién es el dueño de los modelos de IA. La verdad es que da un poco de miedo pensar que todo nuestro razonamiento digital pase por tres o cuatro empresas de Silicon Valley.

En el evento de este año, se está haciendo mucho hincapié en los modelos Open Weights. No es exactamente software libre en el sentido estricto que diría Richard Stallman, pero es lo más parecido que tenemos para que la tecnología no sea una caja negra. En España, tenemos proyectos interesantes intentando aterrizar esto, pero falta ese empujón comunitario que solo se consigue en eventos presenciales.

Para que nos entendamos: si tú usas una IA cerrada, eres un inquilino. Si usas una IA basada en software libre, eres el dueño de la casa. Puedes tirar tabiques, pintar las paredes de verde fosforito o poner un altar a la Virgen de la Caridad si te apetece. Esa es la diferencia.

¿Por qué deberías pasarte por el FLISoL aunque no sepas qué es una IP?

A veces me dicen: «Es que eso es para informáticos». Y yo siempre respondo lo mismo: «¿Acaso solo los mecánicos conducen coches?». El software libre es una herramienta de ciudadanía. En el FLISoL 2026, lo que vas a encontrar es gente normal explicando cosas extraordinarias.

Hay charlas sobre cómo proteger las fotos de tus hijos, cómo usar herramientas de diseño que no cuestan un ojo de la cara (adiós, suscripciones mensuales abusivas) y, sobre todo, cómo entender un poco mejor este mundo digital que a veces parece que va a mil por hora y no nos deja ni respirar.

Además, la organización suele ser de diez. En Cartagena, los chavales de la universidad se lo curran muchísimo. Montan talleres donde puedes llevar tu torre vieja y salir de allí con un sistema que vuela. Es casi como una sesión de espiritismo tecnológico: resucitan muertos.

La importancia de los formatos cortos como el de Unciencia

Volviendo al vídeo de Unciencia que mencionaba al principio, me parece un acierto total usar el formato short. La atención humana en 2026 es… bueno, digamos que es limitada. Si no me cuentas algo interesante en 60 segundos, probablemente me vaya a ver vídeos de gatos o de gente haciendo paellas con chorizo (un sacrilegio, por cierto).

Lograr condensar la esencia del FLISoL en un clip rápido es un arte. Es decir: «Eh, esto existe, es importante y te estamos esperando». Es la puerta de entrada. Luego ya vendrán las charlas de tres horas sobre la estructura del sistema de archivos, pero para empezar, necesitamos ese chispazo.

Y es que, al final, la divulgación científica y técnica en España está cambiando. Ya no vale con el profesor serio dando una lección magistral. Necesitamos cercanía. Necesitamos que nos lo cuenten como si estuviéramos en la barra de un bar de la calle Mayor, con una marinera en una mano y el móvil en la otra.

Reflexiones de un cafetero tecnológico

Si mal no recuerdo, mi primer FLISoL fue hace ya más de una década. Por aquel entonces, instalar Linux era una odisea de drivers de Wi-Fi que no funcionaban y resoluciones de pantalla que te dejaban los ojos como platos. Hoy, en 2026, la tecnología ha madurado, pero el desafío es otro: la ética.

No se trata de si funciona, que ya sabemos que sí. Se trata de para quién trabaja ese código. ¿Trabaja para ti o trabaja para que una empresa venda tus hábitos de consumo al mejor postor? Esa es la pregunta que flota en el ambiente de cada FLISoL.

La verdad es que me da mucha alegría ver que Cartagena sigue siendo un punto caliente en este mapa. Tenemos el talento, tenemos la historia y, qué narices, tenemos el mejor clima para salir de un evento tecnológico y comentar la jugada bajo el sol, mirando al puerto.

¿Qué nos espera en el futuro del software libre?

Ojo con esto: el software libre no es una moda. Es una necesidad estructural. A medida que la digitalización llega a rincones más profundos de nuestra vida (salud, justicia, educación), no podemos permitirnos que los algoritmos sean secretos comerciales.

Eventos como el FLISoL 2026 son la resistencia amable. No queman nada, no rompen nada; al contrario, construyen. Construyen comunidad, construyen conocimiento y, sobre todo, construyen confianza. Confianza en que podemos entender y controlar las herramientas que usamos a diario.

Para que nos entendamos, el software libre es como la receta del caldero de Cabo de Palos. Todo el mundo sabe qué lleva (arroz, pescado, ñoras…), cualquiera puede intentar hacerlo en su casa, y aunque cada uno le dé su toque, la base es compartida y pública. Nadie tiene la patente del caldero, y por eso es tan bueno. Pues con el software, igual.

Al final del día…

La conclusión que saco de todo esto es que, por mucho que cambien las versiones, los núcleos y las interfaces, lo que importa es la gente. El vídeo de Unciencia sobre el FLISoL 2026 es solo un recordatorio de que aquí seguimos, al pie del cañón, intentando que la tecnología sea un poco más humana y un poco menos «caja negra».

Así que, si tienes un rato, pásate por el próximo evento. No hace falta que seas un experto en C++. Solo hace falta que tengas curiosidad y, si puede ser, que no te importe compartir un café (o un asiático) mientras hablamos de cómo cambiar el mundo, línea a línea de código.

Porque, como decimos por aquí, «pijo», no hay nada más satisfactorio que ver tu ordenador funcionando exactamente como tú quieres, sin que nadie te diga lo que puedes o no puedes instalar. Nos vemos en los pasillos de la Politécnica, o en cualquier rincón donde haya un pingüino dibujado en la puerta.

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unpokitodxfavor

Propietario de aquinohayquienviva.es, web de noticias relacionadas con la ciencia, tecnología, y cultura en general.

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