¿Alguna vez te has parado a pensar qué imagen proyectas cuando alguien busca tu nombre en Google o revisa tu perfil de LinkedIn? Seguramente, si eres de los que se curran el CV, tendrás un PDF bien maquetado, quizás con alguna tipografía moderna y una foto donde no parezca que acabas de salir de un concierto en el Puerto de Cartagena. Pero lo que estamos viendo últimamente en redes sociales va un paso más allá. Ya no se trata de listar que sabes usar Excel o que tienes un B2 de inglés que, seamos sinceros, a veces está un poco «oxidado». Ahora la tendencia es convertir tu trayectoria vital en una obra de arte visual gracias a la Inteligencia Artificial.
Hace nada me topé con una publicación que me hizo reflexionar sobre esto. Un usuario compartía sus «carátulas de resumé» generadas por IA, celebrando sus tres facetas profesionales. Y la verdad es que, más allá del «jaja» del post original, hay mucha tela que cortar aquí. Estamos pasando de la era del texto plano a la era de la identidad visual algorítmica. Y ojo, que esto no es solo cosa de diseñadores o artistas; es una herramienta que está aterrizando en el mercado laboral español con una fuerza que ya quisieran para sí muchos procesos de selección tradicionales.
Seamos realistas: leer currículums es, por lo general, un tostón. Los reclutadores pasan una media de seis segundos mirando un CV antes de decidir si va a la pila de «quizás» o a la trituradora (metafórica o real). En ese contexto, la idea de presentar tu vida profesional como si fuera la portada de un videojuego, una película de Netflix o un disco de vinilo tiene todo el sentido del mundo. Es un gancho visual inmediato.
Lo que este usuario mostraba no eran simples gráficos. Eran representaciones de sus «tres facetas». Y es que hoy en día, ¿quién es solo una cosa? Yo mismo, aquí donde me leéis, me muevo entre líneas de código PHP para WordPress, el estudio de la historia local y la redacción digital. Somos perfiles híbridos. La IA permite amalgamar esas facetas —el ingeniero que además es músico, o el comercial que adora la cocina— en una sola imagen que comunica mucho más que un párrafo de «Sobre mí».
Vaya, que la IA ha democratizado el diseño de marca personal. Antes, para tener algo así, o eras un hacha del Photoshop o tenías que soltarle unos cuantos euros a un ilustrador profesional. Ahora, con un buen prompt y un poco de paciencia, cualquiera puede tener una representación visual de su carrera que deje a los de Recursos Humanos con la boca abierta.
¿Cómo se cocina una carátula de estas? Un poco de técnica sin marear
Si te pica la curiosidad y quieres probar a hacer tu propia carátula, no hace falta que seas un experto en redes neuronales. La mayoría de estas imágenes que vemos por ahí suelen salir de herramientas como Midjourney, DALL-E 3 (integrado en ChatGPT) o Stable Diffusion. Pero claro, no es darle a un botón y ya está. Hay que saber «hablarle» a la máquina.
Para conseguir que la IA entienda tus «tres facetas», el truco suele estar en la estructura del comando. Imagina que quieres representar que eres programador, amante de la montaña y experto en marketing. Un prompt resultón podría ser algo así:
- Concepto: «Una carátula de estilo revista cinematográfica dividida en tres secciones verticales…»
- Detalles: «…la primera sección muestra un entorno de código neón (programación), la segunda un paisaje de Sierra Nevada (montaña) y la tercera una gráfica de crecimiento empresarial abstracta (marketing).»
- Estilo: «Iluminación dramática, estilo 3D renderizado tipo Pixar o ilustración conceptual de alta calidad.»
La verdad es que el resultado suele ser impactante. Pero ojo con esto: la IA a veces se vuelve loca con los dedos de las manos o te pone textos en un idioma inventado que parece élfico mezclado con latín. Ahí es donde entra nuestra mano humana para retocar, limpiar y darle sentido. Al final del día, la IA es el pincel, pero tú eres el que decide qué pintar.
El papel de las herramientas locales y el software libre
En España tenemos una comunidad de desarrolladores muy potente que está trabajando con estas tecnologías. No todo es Silicon Valley. Hay mucha gente aquí trasteando con Stable Diffusion en local para no depender de servidores externos y mantener la privacidad de sus datos. Porque, seamos claros, subir tu foto y tu vida a un servidor en la otra punta del mundo para que te haga un dibujo tiene sus riesgos. Yo siempre recomiendo, si tienes un PC con una gráfica medio decente, intentar correr estos modelos en casa. Es un poco más «cacharrero», pero te da un control total.
Las tres facetas: ¿Por qué nos empeñamos en encasillarnos?
Me llamó la atención que el post mencionara específicamente «estas tres facetas». Me recordó a una charla que tuve hace poco en una cafetería cerca de la Plaza del Ayuntamiento en Cartagena. Hablábamos de cómo la sociedad nos empuja a elegir un solo camino. «Estudia una carrera, busca un trabajo de eso y jubílate en lo mismo». Menuda milonga.
La realidad del mercado laboral español actual es la del «profesional multipotencial». Hoy puedes estar optimizando el SEO de una tienda online de embutidos de Murcia y mañana estar configurando un servidor Nginx para una startup de biotecnología en Madrid. La IA nos permite abrazar esa complejidad. Al crear una carátula que muestra varias facetas, le estás diciendo al mundo: «No soy un robot que solo sabe hacer una tarea; soy un humano complejo con habilidades transferibles».
Y es que, si lo piensas, Cartagena es el ejemplo perfecto de esto. No puedes entender la ciudad solo por su puerto, o solo por sus ruinas romanas, o solo por su pasado industrial. Son facetas que conviven. Pues con nosotros pasa lo mismo. Tu faceta de voluntario en una ONG aporta una empatía que es oro puro para gestionar equipos de desarrollo de software, aunque a priori parezcan mundos opuestos.
El impacto en el reclutamiento en España: ¿Genialidad o postureo?
Aquí es donde la cosa se pone interesante. ¿Qué pasa cuando envías una carátula de estas a una empresa en España? Pues depende mucho de a quién te dirijas. Si se la mandas a una gestoría tradicional de las de «toda la vida», probablemente piensen que te has equivocado de archivo o que les estás enviando un virus. Pero si apuntas a agencias creativas, startups tecnológicas o empresas con una cultura más abierta, la cosa cambia.
Para que nos entendamos, este tipo de contenido funciona de maravilla como «rompehielos». No sustituye al currículum detallado (donde pones que sabes PHP y que no te da miedo pelearte con un CSS mal escrito), pero sí sirve para que se acuerden de ti. En un mar de folios en blanco y negro, la carátula de IA es el faro de Cabo de Palos: brilla y te dice por dónde ir.
Eso sí, hay un peligro: el efecto «expectativa vs. realidad». Si tu carátula de IA te muestra como un gurú tecnológico rodeado de hologramas y luego en la entrevista no sabes ni configurar el correo en Outlook, tenemos un problema. La IA debe potenciar tu realidad, no inventar una ficción. En el mundillo digital español, la reputación vuela, y no hay algoritmo que te salve si vendes humo.
Un poco de código: Cómo integrar tu «identidad IA» en tu web
Como sé que muchos de los que leéis aquinohayquienviva.es tenéis vuestros pinitos con WordPress o estáis aprendiendo a programar, no quería dejar pasar la oportunidad de dar un toque técnico. Si ya tienes tu carátula generada por IA, no la dejes solo en Facebook o Instagram. Ponla en tu web personal.
Si usas WordPress, podrías crear un bloque personalizado o simplemente usar un poco de CSS para darle un efecto de «tarjeta profesional» que destaque. Aquí te dejo un ejemplo rápido de cómo podrías maquetar esa sección de «facetas» con un poco de HTML y CSS básico, para que no sea solo una imagen pegada ahí de cualquier manera:
<div class="mi-resume-container">
<div class="faceta-card">
<img src="tu-imagen-ia-1.jpg" alt="Faceta Desarrollador">
<h3>El Código</h3>
<p>Transformando café en funciones de PHP desde 2015.</p>
</div>
<div class="faceta-card">
<img src="tu-imagen-ia-2.jpg" alt="Faceta Estratega">
<h3>La Estrategia</h3>
<p>Analizando datos para que tu negocio no naufrague.</p>
</div>
<div class="faceta-card">
<img src="tu-imagen-ia-3.jpg" alt="Faceta Humana">
<h3>La Cultura</h3>
<p>Divulgando historia y ciencia con un toque cartagenero.</p>
</div>
</div>
<style>
.mi-resume-container {
display: flex;
gap: 20px;
justify-content: center;
flex-wrap: wrap;
}
.faceta-card {
width: 300px;
border-radius: 15px;
overflow: hidden;
box-shadow: 0 4px 15px rgba(0,0,0,0.1);
transition: transform 0.3s ease;
}
.faceta-card:hover {
transform: translateY(-10px);
}
.faceta-card img {
width: 100%;
height: 200px;
object-fit: cover;
}
.faceta-card h3 {
padding: 15px 15px 0;
margin: 0;
}
.faceta-card p {
padding: 10px 15px 20px;
color: #666;
}
</style>
Este código es sencillo, pero efectivo. La idea es que la imagen generada por IA no sea el final del camino, sino la puerta de entrada a tu contenido real. Es como el envoltorio de un regalo: tiene que ser bonito, pero lo que importa es lo que hay dentro.
La ética de la imagen generada: ¿Somos nosotros o es el algoritmo?
Aquí me pongo un poco más serio, pero solo un poco, que no quiero que esto parezca una clase de filosofía de primero de carrera. Hay un debate latente sobre si usar estas imágenes es «engañar». Si yo pongo una carátula donde parezco un astronauta del siglo XXII para decir que soy experto en innovación, ¿estoy mintiendo?
La verdad es que no lo creo. Siempre y cuando se entienda como una metáfora visual. El problema viene cuando la IA se usa para retocar nuestra cara hasta hacernos irreconocibles o para atribuirnos logros que no tenemos. En el post que mencionábamos, el usuario daba gracias a Dios por la oportunidad de aportar a su país. Hay un componente de gratitud y de orgullo por el trabajo bien hecho. Eso es lo que la IA debe subrayar, no sustituir.
Además, está el tema de los derechos de autor de las imágenes con las que se entrenan estos modelos. Es un terreno pantanoso, especialmente en la Unión Europea con las nuevas regulaciones que están saliendo. Pero para un uso personal de marca, como es el caso de un resumé, estamos en una zona gris donde prima más la creatividad que el conflicto legal. Al menos por ahora.
La importancia de «aportar al país» desde lo digital
Me gustó mucho esa frase del post: «aportar a mi país». A veces pensamos que para ayudar a que España crezca hay que levantar puentes o fabricar coches. Y sí, eso es vital. Pero aportar desde lo digital, desde la creación de contenido, desde el desarrollo de software o incluso desde la experimentación con IA, también es construir país.
Cuando un profesional español destaca en redes usando estas tecnologías de forma creativa, está poniendo el foco en que aquí también hay talento. Que no solo sabemos poner cañas (que se nos da de lujo, por cierto), sino que estamos a la vanguardia de cómo la tecnología redefine la identidad humana. Ya sea desde una oficina en la Castellana o desde un escritorio con vistas al Teatro Romano de Cartagena, el talento digital es el motor que nos va a mantener a flote en los próximos años.
Consejos prácticos si vas a lanzarte a crear tu carátula
Si después de leer este tocho te han entrado ganas de ver cómo te vería una IA en tus diferentes facetas, aquí te dejo unos consejos de «viejo lobo» del teclado:
- No te pases de frenada: Que la imagen sea espectacular, pero que mantenga algo de tu esencia. Si tienes barba, que la IA no te ponga afeitado como un bebé.
- Elige bien tus facetas: No intentes poner diez cosas. Tres es el número mágico. El cerebro humano gestiona muy bien los tríos de información.
- Cuida el texto: Si la IA te saca un texto raro en la imagen, usa herramientas como Canva o Photoshop para borrarlo y poner tú el texto real con una fuente limpia.
- Contextualiza: No sueltes la imagen sin más. Explica qué significa cada faceta para ti, como hizo el usuario de la fuente original. La historia detrás de la imagen es lo que realmente conecta con la gente.
La verdad es que estamos viviendo un momento fascinante. Hace diez años, la idea de tener una «carátula de resumé» generada por una inteligencia artificial sonaba a ciencia ficción de la mala. Hoy es una realidad que cualquiera con una conexión a internet puede explorar. Y si eso sirve para que alguien encuentre su trabajo ideal o para que una empresa descubra un talento oculto, bienvenida sea la tecnología.
Al final del día, la conclusión que saco de todo esto es que la IA no viene a quitarnos el trabajo de ser nosotros mismos, sino a darnos mejores herramientas para mostrar quiénes somos. Como cuando en Cartagena restauran una fachada antigua: no están cambiando el edificio, están haciendo que luzca como se merece para que todo el que pase por delante se quede mirando. Pues eso, a brillar con vuestras facetas, que para ser uno más ya hay tiempo.
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