Seguro que por casa todavía tenéis alguna de esas guías de viaje de quinientas páginas, con el papel tan fino que parece de fumar, que vuestros padres compraron en el 98 para ir a Benidorm o a Roma. Eran biblias. Si no estaba en la guía, el restaurante no existía. Pero, seamos sinceros, hoy esas reliquias solo sirven para calzar mesas cojas. La forma en la que decidimos dónde gastarnos los ahorros de las vacaciones ha cambiado tanto que, si se lo explicas a alguien de hace veinte años, pensaría que le hablas de ciencia ficción. La verdad es que ya no buscamos datos fríos; buscamos historias, buscamos ese «no sé qué» que solo te da alguien que ha pisado el terreno.
En este escenario aparece gente como la de AMA Viajar. No son una multinacional con rascacielos en la Castellana, ni falta que les hace. Se definen como un medio disruptivo en la industria turística y, aunque la palabra «disruptivo» a veces se nos queda un poco grande de tanto usarla, en su caso tiene sentido. Operan desde la Ciudad de México con un equipo pequeño, de esos que caben en una furgoneta (entre 2 y 10 personas, según su ficha), pero su enfoque en la producción audiovisual nos dice mucho de hacia dónde va el periodismo de viajes en todo el mundo, incluido nuestro rincón en España.
Lo que hacen no es simplemente decirte que un hotel tiene cuatro estrellas. Eso lo hace un algoritmo de reserva en medio segundo. Lo que intentan es crear una narrativa. Y es que, al final del día, lo que compramos no es un billete de avión, sino la expectativa de una experiencia que nos cambie un poquito la cara de lunes por la mañana que llevamos todos encima.
¿Qué significa realmente ser un «medio disruptivo» en 2024?
Vaya, que no se trata de inventar la rueda. Se trata de dejar de usar la rueda de madera cuando todo el mundo va por la autopista. El periodismo turístico tradicional ha pecado durante décadas de ser un poco… plano. Notas de prensa recalentadas, fotos de catálogo que parecen pasadas por un filtro de felicidad artificial y adjetivos que no dicen nada. Si leo una vez más que un destino es «un paraíso de contrastes», probablemente me dé un parraque.
La disrupción de la que presumen proyectos como AMA Viajar pasa por entender que el espectador ya no es un sujeto pasivo. Ahora, el que consume contenido de viajes es un experto en detectar «humo». Queremos ver la textura de la comida, escuchar el ruido del tráfico de la ciudad y sentir que el que nos lo cuenta es un colega que sabe de lo que habla, no un comercial intentando vendernos un paquete de «todo incluido» en una playa masificada.
Para un equipo pequeño, la ventaja competitiva es la agilidad. Mientras una gran cadena de televisión necesita tres camiones, doce permisos y un comité de sabios para decidir qué grabar, una productora boutique se planta en el centro de Cartagena, saca un estabilizador, un buen micro y te monta una pieza que te deja con la boca abierta antes de que el del camión haya encontrado sitio para aparcar. Esa es la verdadera disrupción: la democratización de la calidad técnica puesta al servicio de una mirada personal.
El equipo pequeño: La guerrilla del contenido
Me hace gracia cuando la gente mira el tamaño de una empresa en LinkedIn y piensa: «Ah, solo son diez personas, no serán para tanto». Error de principiante. En el mundo de la creación de contenido digital y la producción audiovisual, diez personas con talento y las herramientas adecuadas pueden mover montañas. O, al menos, pueden hacer que un destino olvidado se convierta en el sitio de moda en Instagram en cuestión de semanas.
La estructura de estas agencias suele ser muy horizontal. Tienes al que vuela el dron (que probablemente también sepa de colorimetría), al que escribe el guion (que seguro que gestiona las redes sociales) y al que se encarga de que el audio no suene a lata. Es una forma de trabajar muy orgánica, muy de «remangarse», que encaja perfectamente con la filosofía de las startups tecnológicas que estamos viendo florecer en ciudades como Madrid, Barcelona o incluso en nuestro polo tecnológico de Cartagena.
De la CDMX a la Región de Murcia: Un puente de píxeles
Aunque AMA Viajar tenga su base de operaciones en México, el modelo es perfectamente exportable y, de hecho, es lo que estamos viendo aquí. La industria turística española, que es el motor de nuestra economía (nos guste más o menos), se está dando cuenta de que ya no vale con poner un cartel en el aeropuerto. Necesitamos productoras que entiendan el lenguaje digital.
Imaginad por un momento que aplicamos ese estilo visual y narrativo a la historia de Cartagena. No me refiero a la Cartagena de Indias, que ya tiene lo suyo, sino a nuestra Cartagena, la trimilenaria. Si mal no recuerdo, hace unos años el contenido turístico de la zona era bastante institucional, un poco rígido. Pero ahora, gracias a este cambio de paradigma, empezamos a ver vídeos que capturan la luz del Mediterráneo sobre el Teatro Romano de una forma que casi puedes oler el salitre y sentir el calor de las piedras romanas.
La verdad es que hay una conexión invisible entre estos creadores mexicanos y los que tenemos aquí. Ambos luchan contra el mismo gigante: el algoritmo. Y la única forma de ganarle es con autenticidad. Si intentas engañar a Google o a TikTok con contenido genérico, te hunden. Si le das algo que la gente quiera compartir porque le ha tocado la fibra, entonces tienes una oportunidad.
La tecnología detrás de la cámara (y del teclado)
No todo es «creatividad» y «magia». Detrás de un medio como AMA Viajar hay un despliegue técnico que hace diez años costaría una fortuna y hoy cabe en una mochila técnica de 30 litros. Estamos hablando de cámaras mirrorless que graban en 4K a 10 bits, drones que parecen insectos pero tienen sensores de cine y, por supuesto, la Inteligencia Artificial.
Ojo con esto, porque la IA no solo sirve para escribir textos (aunque algunos la usen mal para eso). En la producción audiovisual moderna, se usa para limpiar el ruido de un audio grabado con viento en el puerto de Cartagena, para reencuadrar vídeos de horizontal a vertical automáticamente o para analizar qué partes de un vídeo mantienen más enganchada a la audiencia. Es el «copiloto» invisible del creador.
Un poco de código para no perder el norte
Para los que nos gusta mancharnos las manos con algo de código, incluso en el periodismo de viajes hay hueco para la programación. Una pequeña agencia de producción a menudo necesita automatizar tareas para poder competir con los grandes. Por ejemplo, imagina que quieres saber qué temas están siendo tendencia en el sector turístico en España para decidir tu próximo reportaje. Podrías pasarte horas haciendo scroll, o podrías montarte un pequeño script en Python que te haga el trabajo sucio.
Aquí os dejo un ejemplo rápido de cómo se podría usar Python para analizar de forma muy básica qué se está diciendo sobre un destino (pongamos, Cartagena) en redes sociales o blogs, usando una técnica sencilla de web scraping y análisis de palabras clave. Es algo que cualquier equipo de 2 a 10 personas podría implementar para ser más eficiente.
import requests
from bs4 import BeautifulSoup
from collections import Counter
import re
def analizar_tendencias_destino(url):
# Intentamos obtener el contenido de la página
try:
respuesta = requests.get(url)
if respuesta.status_code == 200:
soup = BeautifulSoup(respuesta.text, 'html.parser')
# Buscamos el texto en los párrafos
texto = " ".join([p.text for p in soup.find_all('p')])
# Limpiamos un poco el texto (quitamos signos de puntuación y pasamos a minúsculas)
palabras = re.findall(r'w+', texto.lower())
# Filtramos palabras comunes que no aportan mucho (stop words)
stop_words = {'el', 'la', 'los', 'las', 'un', 'una', 'y', 'en', 'de', 'que', 'es'}
palabras_filtradas = [p for p in palabras if p not in stop_words and len(p) > 3]
# Contamos las más frecuentes
comunes = Counter(palabras_filtradas).most_common(10)
return comunes
except Exception as e:
return f"Vaya, algo ha fallado: {e}"
# Ejemplo de uso (imaginario)
# tendencias = analizar_tendencias_destino("https://blog-de-viajes-ejemplo.es/cartagena-espana")
# print(f"Lo que más se comenta: {tendencias}")
Este tipo de herramientas son las que permiten que un equipo pequeño sea «disruptivo». No se trata de tener más gente, sino de tener mejores procesos. La tecnología bien aplicada te da el tiempo que necesitas para lo que realmente importa: contar la historia.
Cartagena: El escenario perfecto para el periodismo visual
Si yo fuera el director de AMA Viajar y aterrizara en España buscando una historia que mezcle tecnología, historia y ese toque humano, me iría directo a Cartagena. Y no lo digo por amor a la patria chica (que también), sino porque es un caso de estudio fascinante.
Pensad en el Submarino Peral. Es la mezcla perfecta de ingeniería pionera y drama histórico. Imagina un reportaje audiovisual que use recreaciones en 3D mezcladas con imágenes reales del museo, explicando cómo Isaac Peral, un tipo con una visión increíble, luchó contra la burocracia de su época. Eso es contenido disruptivo. No es «visita este museo porque es bonito», es «mira cómo este hombre cambió la historia naval desde este rincón del Mediterráneo».
O el Teatro Romano. Durante siglos estuvo oculto bajo un barrio humilde. Su redescubrimiento y la forma en que se ha integrado en la ciudad moderna es una narrativa visual potentísima. Para una productora, esto es un caramelo. Tienes texturas, tienes capas de historia (la catedral vieja encima del teatro, los restos bizantinos…) y tienes la luz de Cartagena, que es una de las más agradecidas para grabar de toda España.
No es solo piedras: Es narrativa
El error de muchos medios de viajes es quedarse en la superficie. «Aquí hay una ruina, aquí hay una playa». Lo que diferencia a los nuevos medios es la capacidad de encontrar el conflicto o la curiosidad. Por ejemplo, hablar de la minería en La Unión y cómo eso transformó la fisonomía de la costa, o cómo la gastronomía local está recuperando salazones romanos con técnicas de alta cocina moderna. Eso es lo que la gente busca en YouTube o en los documentales de nueva generación.
El elefante en la habitación: La IA en el sector turístico
No podemos hablar de medios digitales sin tocar el tema de la Inteligencia Artificial. Hay mucho miedo por ahí. ¿Va un bot a sustituir al periodista que viaja? La respuesta corta es no. La respuesta larga es: no, pero el periodista que no use IA será sustituido por uno que sí la use.
La IA es fantástica para estructurar datos, para traducir guiones o para generar ideas de títulos que funcionen en buscadores. Pero la IA no puede probar un caldero en el puerto y decirte que el arroz está en su punto exacto de «socarrat». No puede sentir el viento de Levante cuando caminas por la Muralla del Mar. Esa experiencia sensorial es el último refugio de lo humano, y es precisamente lo que medios como AMA Viajar explotan a través de la producción audiovisual.
La clave está en usar la tecnología para eliminar las tareas aburridas. Si la IA me ayuda a transcribir una entrevista de una hora en diez segundos, tengo cincuenta y nueve minutos y cincuenta segundos más para pensar en cómo montar el vídeo para que sea emocionante. Para que nos entendamos: la IA es el pincel, pero el cuadro lo sigues pintando tú.
El modelo de negocio de las micro-agencias
¿Cómo sobreviven estas empresas de 2 a 10 empleados? La verdad es que el modelo ha cambiado. Ya no dependen solo de la publicidad tradicional (esos banners molestos que todos cerramos). Ahora el juego se llama «branded content» o contenido patrocinado de calidad.
Una oficina de turismo o una cadena hotelera prefiere pagar a una productora especializada para que cree una serie de vídeos que la gente realmente quiera ver, en lugar de gastarse el dinero en un anuncio que nadie mira. Es una relación simbiótica. La marca obtiene visibilidad y prestigio, y el medio obtiene los recursos para seguir viajando y contando historias. El reto aquí es mantener la honestidad. En el momento en que el espectador siente que le están vendiendo la moto, la magia se rompe.
La tiranía del algoritmo y cómo torearlo
Trabajar en un medio digital hoy en día es como intentar surfear una ola que cambia de dirección cada cinco minutos. Un día Instagram decide que solo quiere vídeos de 15 segundos, y al día siguiente YouTube te dice que los vídeos largos vuelven a estar de moda. Es agotador.
La estrategia que parece funcionar para los equipos pequeños es la diversificación. No pongas todos los huevos en la misma cesta. Si tienes una buena historia, adáptala: un vídeo cinematográfico para YouTube, un hilo curioso para X (antiguo Twitter), unos «detrás de las cámaras» para Instagram y un artículo de fondo para tu web. Es lo que en la industria llamamos «atomización del contenido».
Reflexiones de barra de bar sobre el futuro del viaje
Al final de todo este lío de cámaras, códigos y algoritmos, lo que queda es el viaje en sí. Viajar es, probablemente, una de las pocas cosas en las que te gastas dinero y te hace más rico. Y el papel de medios como AMA Viajar es recordarnos por qué lo hacemos.
La conclusión que saco de todo esto es que estamos en una época dorada para los que nos gusta contar historias, siempre que estemos dispuestos a aprender cosas nuevas cada día. Ya seas un programador en Cartagena que ayuda a optimizar una web de turismo, o un cámara en México grabando un documental sobre la Riviera Maya, el objetivo es el mismo: acortar la distancia entre las personas y los lugares.
Para que nos entendamos, el periodismo de viajes no se está muriendo, se está transformando. Está dejando de ser un monólogo de un experto para convertirse en una conversación entre curiosos. Y eso, la verdad, es lo mejor que le podía pasar. Así que, la próxima vez que veáis un vídeo de viajes que os den ganas de hacer la maleta, fijaos en quién está detrás. Probablemente sea un equipo pequeño, apasionado (uy, casi uso la palabra prohibida, digamos… entusiasta) y con muchas ganas de demostrar que, en el mundo digital, el tamaño no es lo que importa, sino la fuerza de la historia que tienes para contar.
Y si alguna vez pasáis por Cartagena, dejad el móvil un rato en el bolsillo (después de hacer la foto de rigor al Teatro Romano, claro) y simplemente mirad. Porque, al final, el mejor contenido es el que se queda grabado en la retina, sin necesidad de filtros ni de conexión a internet. Vaya, que viajar sigue siendo la mejor forma de entender que el mundo es mucho más grande que nuestra pantalla.
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