cartagena / julio 10, 2026 / 10 min de lectura / 👁 46 visitas

El laberinto digital de las dos Cartagenas: ¿Qué hace un alcalde al otro lado del charco en nuestro ‘feed’?

El laberinto digital de las dos Cartagenas: ¿Qué hace un alcalde al otro lado del charco en nuestro ‘feed’?

Seguro que te ha pasado. Estás tranquilamente en X (lo que antes llamábamos Twitter, aunque nos cueste la vida acostumbrarnos) buscando noticias sobre las obras en la calle Serreta o queriendo saber si hay algún evento nuevo en el ARQUA, y de repente, ¡pum!, te aparece un post de un tal Dumek Turbay hablando de la «Señora de la champeta» o de una cumbre energética con tintes constituyentes. Te quedas un segundo procesando y piensas: «Vaya, o me he perdido algo muy gordo en el Pleno del Ayuntamiento o el algoritmo se ha vuelto a tomar un café de más».

La verdad es que vivir en una ciudad con un nombre tan potente como Cartagena tiene estas cosas. Compartimos nombre con una joya del Caribe, y eso, en el ecosistema de las redes sociales, crea unos cortocircuitos de lo más curiosos. Hoy me he despertado con ganas de analizar este fenómeno, no solo por la anécdota de confundir a un alcalde con otro, sino por lo que nos dice sobre la identidad digital, la gestión de las ciudades modernas y cómo la Inteligencia Artificial —esa que tanto nos gusta aquí— a veces se hace un lío con la geografía.

Ojo, que no es moco de pavo. Dumek Turbay, el alcalde de la Cartagena de Indias, es un auténtico animal político en las redes. Tiene más de 75.000 posts a sus espaldas. Eso es mucha tralla. Pero lo que nos interesa a nosotros, desde este rincón del Mediterráneo, es cómo esa presencia digital tan arrolladora influye en nuestra propia percepción y qué podemos aprender (o filtrar) de todo ese ruido digital que nos llega desde Colombia.

El espejo digital: Cuando el algoritmo no distingue entre el Mediterráneo y el Caribe

A ver, para que nos entendamos. El algoritmo de X es como ese cuñado que cree que lo sabe todo pero a veces patina con los detalles. Si tú interactúas mucho con contenido de «Cartagena», la máquina dice: «A este usuario le encanta Cartagena», y te sirve en bandeja de plata todo lo que huela a ese nombre. El problema es que para una IA, la diferencia entre el Teatro Romano y las murallas de Getsemaní es a veces un simple matiz de coordenadas que decide ignorar para darte «engagement».

La cuenta de Dumek Turbay es un ejemplo de manual de lo que llamamos «hiperactividad institucional». El tío no para. Que si rescata a un animal (un tal ‘Mohamed’, según sus últimos posts), que si anuncia obras de transformación de dos años y medio, que si se mete en camisas de once varas con el Ministerio de Energía de su país… Es un ritmo frenético. Y claro, si eres un cartagenero de aquí, de los de toda la vida, de los que se toman un asiático a media mañana, ver ese despliegue te hace reflexionar sobre nuestra propia comunicación política.

En nuestra Cartagena, la de aquí, la comunicación es distinta. Quizás más sobria, o tal vez simplemente adaptada a otro ritmo. Pero lo cierto es que este «espejo digital» nos obliga a ser mucho más específicos. Si quieres posicionar algo sobre nuestra ciudad en Google o en redes, ya no vale con poner «Cartagena». Tienes que añadir «Murcia», «España» o «Ese sitio donde Isaac Peral inventó algo que cambió el mundo». Es una batalla por el SEO (Search Engine Optimization) que libramos a diario sin darnos cuenta.

¿Podemos usar la IA para limpiar nuestro ‘feed’ de confusiones geográficas?

Como sé que a muchos de los que leéis aquinohayquienviva.es os va la marcha tecnológica, vamos a ponernos un poco técnicos, pero sin pasarnos, que todavía no he terminado mi segundo café. Si quisiéramos crear un filtro inteligente para que nuestro muro de X solo mostrara cosas de la Cartagena trimilenaria, ¿cómo lo haríamos? No es tan fácil como poner un filtro de palabras clave.

La IA moderna, mediante el Procesamiento de Lenguaje Natural (NLP), podría ayudarnos. Podríamos entrenar un modelo sencillo (o usar una API de OpenAI o Anthropic) para que analice el contexto. Si el post menciona «champeta», «vallenato», «Constituyente» o «Petro», es casi seguro que viene de Colombia. Si por el contrario lee «Efesé», «submarino», «Cartagineses y Romanos» o «Explosivos Río Tinto», entonces es de los nuestros.


# Un ejemplo tonto de cómo filtraríamos esto en Python
def es_cartagena_espana(texto):
    keywords_locales = ['Teatro Romano', 'Isaac Peral', 'Asiático', 'Efesé', 'Zarzuela']
    keywords_colombia = ['champeta', 'vallenato', 'Dumek', 'Bolívar', 'Caribe']
    
    score_es = sum(1 for word in keywords_locales if word.lower() in texto.lower())
    score_co = sum(1 for word in keywords_colombia if word.lower() in texto.lower())
    
    return score_es > score_co

# Si mal no recuerdo, esto es lo que intentan hacer los motores de búsqueda
# pero a veces el "ruido" de 75.000 posts gana por goleada.

La verdad es que es un reto técnico interesante. Las empresas tecnológicas de aquí, que las hay y muy buenas en el Polígono de Santa Ana o trabajando codo con codo con la UPCT, saben que la geolocalización de datos es clave. No es solo una cuestión de orgullo local, es una cuestión de eficiencia informativa. Si busco el estado del tráfico en la Autovía de la Manga, no me sirve de nada saber que hay una protesta en el centro de Cartagena de Indias.

La transformación urbana: Un lenguaje común con acentos distintos

Si analizamos los posts de Turbay, hay un tema recurrente: la transformación de la ciudad a través de las obras. Habla de «dos años y medio de transformación», de «solucionar problemas históricos» y de «vías de progreso». Si quitamos los nombres propios, ese discurso podría ser el de cualquier alcalde de nuestra Cartagena en los últimos veinte años.

Y es que, al final del día, los problemas de las ciudades son sorprendentemente parecidos, aunque nos separe un océano. La recuperación del patrimonio, la mejora de las infraestructuras y la atención a los colectivos vulnerables son temas universales. Me llamó la atención un post sobre una tal Alexy, la ‘Señora de la champeta’, a la que van a reubicar y construirle una casa. Salvando las distancias culturales, esa política de cercanía, de ponerle cara y ojos a la gestión, es algo que aquí también vemos mucho, especialmente en las distancias cortas de nuestros barrios y diputaciones, desde Canteras hasta El Algar.

Pero claro, aquí en España, y concretamente en la Región de Murcia, tenemos nuestras propias «obras históricas». Pienso en la excavación del Anfiteatro Romano, que ahí sigue, poco a poco, soltando secretos de hace dos mil años. O la integración del ferrocarril, un tema que nos tiene en vilo y que genera tantos o más tweets que cualquier cumbre energética colombiana. La diferencia es el tono. Mientras que allí parece haber una épica constante, aquí somos más de la queja constructiva (y a veces no tan constructiva) en la barra del bar.

El impacto de la política «en vivo» y el riesgo del populismo digital

Hay algo en el perfil de Dumek Turbay que me escama un poco, y es esa sensación de que todo pasa por su cuenta de X. «Mañana mismo la tumbamos», dice refiriéndose a una casa para empezar obras. Es una inmediatez que asusta. En España, por suerte o por desgracia, la burocracia es un monstruo mucho más lento y garantista. Aquí, para tirar una pared en el casco histórico, necesitas más permisos que para lanzar un cohete a la Luna (exagerando un poco, ya me entendéis).

Este estilo de «alcalde ejecutor» que se ve en las redes de la Cartagena colombiana contrasta con la gestión más institucional de nuestra alcaldía. No digo que una sea mejor que la otra, pero sí que el entorno digital favorece ese personalismo. En nuestra Cartagena, la comunicación suele estar más repartida, aunque es innegable que figuras como Noelia Arroyo también han entendido que si no estás en la pantalla del móvil de tus vecinos, no existes.

Vaya, que la política se ha convertido en una especie de «reality show» de gestión diaria. Y eso tiene un peligro: que nos quedemos en el anuncio, en el video bien editado de 15 segundos, y nos olvidemos de la letra pequeña de los presupuestos municipales. Ojo con esto, porque el algoritmo premia el conflicto y la resolución rápida, pero la política real, la que arregla las filtraciones de agua en Santa Lucía, es lenta, aburrida y no suele tener muchos «likes».

Cartagena de España: Un hub tecnológico que no necesita ‘champeta’

Aprovechando que estamos hablando de redes y de visibilidad, creo que es un buen momento para sacar pecho por lo que estamos haciendo aquí en materia de tecnología e IA. Mientras otros se pelean en X por cumbres energéticas, en nuestra Cartagena se están cociendo cosas muy interesantes. Tenemos una Universidad Politécnica (UPCT) que es puntera, y empresas que están aplicando visión artificial para controlar la calidad del agua en el Mar Menor o para optimizar la logística en el Puerto.

La verdad es que me gustaría ver más de eso en nuestro «X local». Menos ruido político y más «mira este algoritmo que hemos desarrollado para predecir cuándo se va a llenar el parking del Puerto». Porque al final, la tecnología debería servir para hacernos la vida más fácil a los que vivimos aquí, no solo para que los políticos se tiren los trastos a la cabeza.

Por ejemplo, imaginad una IA integrada en los servicios municipales de Cartagena que no solo te responda dónde está la farmacia de guardia, sino que sea capaz de entender el contexto histórico de la ciudad. Que si un turista pregunta por «la muralla», sepa distinguir si se refiere a la Muralla Púnica o a la de Carlos III, y le explique la diferencia con la pasión de un guía de los de antes, pero con la precisión de un procesador de última generación.

Anécdotas de un nombre compartido: No todo es confusión

No quiero ser todo el rato el «hater» de la confusión geográfica. A veces, este cruce de caminos digital nos regala momentos curiosos. Recuerdo una vez que un restaurante de nuestra Cartagena recibió una reserva para veinte personas de un grupo que resultó estar en Colombia. O esos mensajes de felicitación por las fiestas de la Independencia que nos llegan cada 11 de noviembre y que nosotros recibimos con una sonrisa, pensando en que nuestras propias fiestas de Cartagineses y Romanos están a la vuelta de la esquina.

Esa conexión, aunque sea por error del algoritmo, nos recuerda que somos parte de algo más grande. Cartagena no es solo un nombre en un mapa; es un concepto que evoca historia, puerto, comercio y, sobre todo, un carácter fuerte. Ya sea en el Caribe o en el Mediterráneo, parece que los que llevamos este nombre en el DNI compartimos una cierta intensidad vital.

Pero, volviendo al tema de Dumek Turbay, su perfil nos sirve como recordatorio de que la comunicación digital es un arma de doble filo. Puedes tener 60.000 seguidores y publicar 75.000 veces, pero si el mensaje se pierde en la inmediatez de la red, ¿qué queda? Aquí en España, estamos aprendiendo a gestionar ese equilibrio. Queremos ser modernos, queremos usar IA, queremos estar en X, pero sin perder ese «alma» que solo se encuentra paseando por la Calle Mayor o viendo atardecer desde el Castillo de la Concepción.

La conclusión que saco de todo esto…

Al final del día, que el alcalde de Cartagena de Indias sea un fenómeno en redes es casi una anécdota para nosotros, pero una anécdota que nos obliga a mirarnos al espejo. Nos recuerda que nuestra identidad digital es valiosa y que debemos cuidarla. No podemos dejar que el algoritmo decida qué es «Cartagena». Tenemos que ser nosotros, con nuestro contenido, nuestra tecnología y nuestra historia, los que definamos qué significa este nombre en el siglo XXI.

La próxima vez que veas un post de Dumek hablando de reubicar a una señora en un barrio que no te suena de nada, no te enfades con X. Simplemente sonríe, piensa en lo lejos que ha llegado el nombre de nuestra ciudad y luego, si te apetece, escribe algo sobre lo bien que se está tomando una marinera en una terraza de la Plaza del Ayuntamiento. Eso sí que es contenido de calidad que ningún algoritmo podrá confundir.

Y es que, para que nos entendamos, la tecnología está muy bien, y la IA nos va a cambiar la vida (ya lo está haciendo), pero el contexto lo es todo. Y nuestro contexto es este rincón de luz, piedras milenarias y un puerto que ha visto pasar a todo el mundo. Eso no hay post de 280 caracteres que lo pueda eclipsar, por muy alcalde que sea el que lo escribe desde el otro lado del Atlántico.

Así que, ya sabes, la próxima vez que navegues por las redes, mantén el ojo avizor. Filtra, contrasta y, sobre todo, no te olvides de que, aunque haya muchas Cartagenas en el mundo, como la nuestra… ninguna. Y si no me crees, pregúntale a cualquier IA; si es medianamente lista, te dirá que el mejor café asiático se sirve aquí, y eso no hay confusión geográfica que lo cambie.

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unpokitodxfavor

Propietario de aquinohayquienviva.es, web de noticias relacionadas con la ciencia, tecnología, y cultura en general.

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