Seguro que te ha pasado. Estás tranquilamente con tu portátil en una de las mesas de la Plaza del Ayuntamiento de Cartagena, intentando pillar el Wi-Fi municipal o el de la cafetería de turno mientras te tomas un asiático bien preparado, y de repente te das cuenta de que tu lista de redes parece el registro histórico de todos los sitios donde has estado en los últimos cinco años. Tienes la red del hotel de aquel viaje a Madrid, el Wi-Fi de la casa de tu tía la de Murcia y, lo que es peor, tres o cuatro perfiles duplicados de tu propia casa que no sabes muy bien de dónde han salido. La verdad es que es un engorro.
Tener perfiles de red adicionales o antiguos no es solo una cuestión de orden visual. A veces, el sistema se lía. Intenta conectar a una configuración vieja que ya no funciona, o peor aún, deja la puerta abierta a que tu equipo intente negociar conexiones con redes que ya no son seguras. Si eres de los que, como yo, trastea con Linux Mint o cualquier distro basada en Debian, sabrás que a veces el entorno gráfico se pone un poco cabezón y no te deja borrar lo que quieres a la primera. Ojo con esto, porque aunque parezca una tontería, un perfil de red mal configurado puede ser el origen de esos microcortes que te amargan la tarde cuando estás en una videollamada importante con un cliente de Navantia o subiendo archivos pesados a la UPCT.
En el hilo del foro que mencionábamos antes, un usuario andaba algo perdido con un sistema que monta un kernel 6.17.0-20-generic y usa gcc 13.3. Es una configuración bastante moderna, lo que nos dice que incluso en las versiones más recientes de nuestro pingüino favorito, gestionar estas cosas a veces requiere bajar un poco al barro de la terminal o conocer exactamente dónde toca el sistema los archivos de configuración.
¿Por qué se multiplican estos perfiles como los gremlins?
La pregunta del millón. La mayoría de las veces ocurre porque cambiamos el router en casa y, aunque le pongamos el mismo nombre a la red (el famoso SSID), la dirección MAC del aparato es distinta. Tu sistema, que es más listo de lo que parece pero a veces un poco cuadriculado, detecta que «MiCasa_5G» no es la misma «MiCasa_5G» de ayer. Entonces, crea un perfil nuevo: «MiCasa_5G 1». Y así, suma y sigue.
Otras veces es culpa de las actualizaciones del kernel o de los drivers de la tarjeta de red. Al actualizarse el stack de red, el sistema puede reinterpretar la interfaz y decidir que necesita un perfil nuevo para asegurar la conectividad. Vaya, que al final acabas con una colección de perfiles que no sirven para nada más que para confundir al NetworkManager. Y si hablamos de entornos profesionales aquí en Cartagena, donde pasamos de la red de la oficina a la VPN y luego al tethering del móvil mientras esperamos el Alvia, el lío está servido.
Borrando perfiles desde la interfaz gráfica (El camino fácil)
Antes de sacar la artillería pesada de la terminal, vamos a intentar lo lógico. Si usas Linux Mint (Cinnamon, MATE o XFCE, da un poco igual), el proceso suele ser bastante intuitivo, aunque a veces se queda «pillado».
- Busca el icono de red en tu barra de tareas (cerca del reloj).
- Dale a «Configuración de red» o «Editar conexiones».
- Te saldrá una lista con todo lo que has usado desde que instalaste el sistema.
- Selecciona el perfil que te sobra y dale al botón de menos (-) o al de «Eliminar».
Pero claro, si estás leyendo esto es porque probablemente ese botón de eliminar te ha ignorado o el perfil vuelve a aparecer como un fantasma después de reiniciar. La verdad es que el entorno gráfico es solo una capa de pintura sobre lo que realmente pasa en las tripas de tu ordenador. Si el entorno gráfico falla, es hora de ponerse el mono de trabajo y abrir la terminal.
Dominando nmcli: La herramienta definitiva
Si quieres sentirte como un auténtico ingeniero del Arsenal de Cartagena manejando sistemas complejos, tienes que conocer nmcli. Es la interfaz de línea de comandos para NetworkManager. Es rápida, es potente y, lo más importante, no miente. Si nmcli dice que un perfil se ha borrado, es que se ha borrado.
Primero, vamos a ver qué tenemos entre manos. Abre tu terminal y escribe:
nmcli connection show
Esto te va a soltar una lista con cuatro columnas: NAME (Nombre), UUID, TYPE (Tipo) y DEVICE (Dispositivo). El UUID es el DNI de tu conexión, un código largo y feo que no se repite. Es lo más seguro para borrar sin equivocarte. Imagina que tienes dos redes llamadas «Invitados», si borras por nombre, igual borras la que no es. Si usas el UUID, vas a tiro fijo.
Para borrar ese perfil que te está molestando, el comando es sencillo:
nmcli connection delete [NOMBRE_O_UUID]
Por ejemplo, si el perfil se llama «WiFi_Antiguo», pondrías nmcli connection delete WiFi_Antiguo. Si el nombre tiene espacios, acuérdate de ponerlo entre comillas, o el sistema pensará que le estás pidiendo dos cosas distintas. Algo como nmcli connection delete "Red de la Abuela".
¿Qué pasa si el perfil se resiste?
A veces, el sistema te dice que no puede borrarlo porque la conexión está activa. Es como intentar cambiarle la rueda al coche mientras vas por la autovía de La Manga a 100 km/h. No se puede. Primero tienes que desactivarla:
nmcli connection down [NOMBRE_O_UUID]
Y una vez que esté «abajo», entonces sí, le lanzas el delete sin piedad. La verdad es que una vez que le coges el truco a la terminal, te da hasta pereza volver a usar los menús del ratón.
Bajando a las profundidades: Los archivos de configuración
Si eres de los que no se fía ni de su sombra, o si nmcli te da algún error raro (que puede pasar, sobre todo con kernels muy nuevos o experimentales), siempre puedes ir a la fuente original. En Linux, casi todo es un archivo de texto. Las conexiones de red no son una excepción.
Todos los perfiles de red se guardan en una carpeta específica del sistema. Para entrar ahí necesitas permisos de superusuario (root), porque no queremos que cualquier programa malintencionado nos cambie la contraseña del Wi-Fi sin avisar. La ruta es:
/etc/NetworkManager/system-connections/
Si haces un ls en esa carpeta (usando sudo), verás un montón de archivos con extensión .nmconnection. Cada uno de esos archivos es un perfil de red. Si abres uno con un editor de texto como nano o xed, verás algo parecido a esto:
[connection]
id=MiCasa_Vieja
uuid=550e8400-e29b-41d4-a716-446655440000
type=wifi
permissions=
[wifi]
mac-address-blacklist=
mode=infrastructure
ssid=MiCasa_Vieja
[wifi-security]
auth-alg=open
key-mgmt=wpa-psk
psk=tu_contraseña_super_secreta
Si quieres borrar un perfil de forma radical, solo tienes que borrar su archivo correspondiente en esa carpeta. Por ejemplo:
sudo rm /etc/NetworkManager/system-connections/MiCasa_Vieja.nmconnection
Ojo con esto. Borrar archivos con sudo rm es como jugar con fuego en una pinada seca en agosto: si te equivocas de archivo, puedes liarla parda. Asegúrate bien de que el nombre del archivo coincide con lo que quieres eliminar. Después de borrarlo, tienes que decirle al NetworkManager que se entere de los cambios, porque él tiene la lista cargada en memoria y no va a mirar el disco duro cada cinco segundos. Ejecuta esto:
sudo nmcli connection reload
Y listo. Perfil fulminado para siempre.
Un poco de contexto: La tecnología en la Trimilenaria
A veces nos olvidamos de que Cartagena tiene una tradición tecnológica brutal. No solo somos piedras romanas y procesiones (que también, y bien orgullosos que estamos). Desde que Isaac Peral revolucionó la navegación con su submarino, esta ciudad ha estado ligada a la ingeniería. Hoy en día, con el auge del teletrabajo y empresas tecnológicas instalándose en el Polígono de Santa Ana o cerca del puerto, tener una red bien configurada es vital.
Me contaba el otro día un amigo que trabaja en el mantenimiento de redes de una institución pública aquí en la ciudad, que el 40% de los problemas de conexión de los usuarios se deben a perfiles de red corruptos o duplicados. Usuarios que se llevan el portátil a casa, luego a la oficina, luego se conectan con el móvil… y al final el sistema tiene tal cacao mental que no sabe por dónde salir. Por eso, limpiar de vez en cuando los perfiles adicionales no es solo por estética, es por salud mental tecnológica.
¿Y qué pasa con la Inteligencia Artificial en todo esto?
Hoy en día parece que si no mencionas la IA en un artículo de tecnología, no estás a la moda. Pero la verdad es que tiene su aquel. Los nuevos asistentes de red basados en IA que se están empezando a integrar en algunos sistemas operativos (aunque en Linux todavía estamos en una fase muy temprana y manual, como nos gusta) intentan predecir a qué red te quieres conectar basándose en tu ubicación y la hora del día.
Si tienes el sistema lleno de perfiles basura, estos algoritmos de aprendizaje automático se vuelven locos. Es como intentar enseñarle a un niño a distinguir colores en una habitación a oscuras. Para que una IA pueda ayudarte a gestionar tu conectividad de forma eficiente, los datos de origen (tus perfiles de red) deben estar limpios. Si algún día vemos una integración total de modelos de lenguaje en el shell de Linux (algo tipo «Oye, borra todas las redes Wi-Fi a las que no me he conectado en el último año»), esa herramienta usará por debajo los mismos comandos que te acabo de explicar. Así que, saber hacerlo a mano siempre te dará esa ventaja de entender qué está pasando bajo el capó.
Automatizando la limpieza (Para los que tienen muchos perfiles)
Si eres un «network hopper» profesional y tienes decenas de perfiles, borrarlos uno a uno es un aburrimiento soberano. Podemos usar un pequeño script en Bash para limpiar los que no tengan una conexión activa o los que cumplan cierto criterio. Para que nos entendamos, vamos a hacer una pequeña «escoba digital».
Imagina que quieres borrar todos los perfiles que empiecen por «Invitado». Podrías hacer algo así (pero cuidado, pruébalo primero con un echo):
for con in $(nmcli -t -f NAME connection show | grep "Invitado"); do
echo "Borrando conexión: $con"
# nmcli connection delete "$con" <-- Descomenta esto cuando estés seguro
done
Este tipo de automatizaciones son las que te salvan la vida cuando gestionas un parque de ordenadores en una academia o en una oficina pequeña. La verdad es que el poder de la terminal de Linux es lo que hace que muchos no queramos volver a Windows ni aunque nos regalen una suscripción de por vida a Office.
Cuestiones de seguridad: El peligro de los perfiles antiguos
Aquí me pongo un poco serio. No es solo que tu lista de redes esté fea. Es que dejar perfiles de redes Wi-Fi abiertas o antiguas es un riesgo de seguridad. Existe un ataque muy común llamado «Evil Twin» (el gemelo malvado). Un atacante puede crear una red Wi-Fi con el mismo nombre que una red a la que tú te conectaste hace tres años en un aeropuerto.
Si tu ordenador todavía tiene ese perfil guardado y tiene activada la opción de «Conectar automáticamente», tu equipo intentará conectarse a la red del atacante sin preguntarte nada. Una vez dentro, el atacante puede interceptar tu tráfico, ver qué páginas visitas o intentar colarte algún malware. Al borrar los perfiles adicionales y antiguos, estás reduciendo tu «superficie de ataque». Es como cerrar las ventanas de casa cuando te vas de vacaciones; cuantas menos dejes abiertas, más difícil se lo pones a los amigos de lo ajeno.
En una ciudad como Cartagena, con tanto turismo y tanto movimiento en el puerto, las redes Wi-Fi públicas son un hervidero. Mi consejo: si ya no vas a usar una red, bórrala. No cuesta nada y te quitas un problema potencial de encima.
Resumen de comandos rápidos
Para los que han venido aquí buscando la solución rápida y no quieren leerse mis batallitas sobre la historia de Cartagena o la IA, aquí tenéis el «chuletario»:
- Ver todas las conexiones:
nmcli connection show - Borrar una conexión:
nmcli connection delete "Nombre de la Red" - Desactivar antes de borrar:
nmcli connection down "Nombre de la Red" - Recargar tras borrado manual:
sudo nmcli connection reload - Ubicación de los archivos:
/etc/NetworkManager/system-connections/
Reflexión final sobre el orden digital
Al final del día, mantener nuestro sistema operativo limpio es muy parecido a mantener limpia nuestra casa o nuestro escritorio de trabajo. Da una pereza increíble ponerse a ello, pero una vez que terminas, te sientes mucho mejor. Navegar por una lista de redes donde solo está lo que realmente necesitas te da una sensación de control y fluidez que se agradece en el día a día.
Espero que este pequeño tutorial te haya servido para poner orden en tu Linux Mint o en cualquier otra distro que uses. Ya sea porque el kernel 6.17 te está dando guerra o simplemente porque te apetecía hacer limpieza general, ahora ya tienes las herramientas para que ningún perfil de red se te resista. Y si alguna vez te cruzas conmigo por la calle Mayor de Cartagena y me ves con el portátil, probablemente me pilles borrando algún perfil de red que se me ha colado de más. ¡Nos leemos en la próxima!
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