hacking / marzo 28, 2026 / 11 min de lectura / 👁 143 visitas

Ese extraño momento en el que el Excel ya no es suficiente

Seguro que te ha pasado. Estás en la oficina, o quizás teletrabajando con el tercer café de la mañana ya frío sobre la mesa, y te das cuenta de que esa hoja de cálculo que empezó siendo una solución temporal para gestionar cuatro facturas se ha convertido en un monstruo de Frankenstein. Tiene más pestañas que una convención de ópticos y, lo que es peor, nadie se atreve a tocarla por miedo a que todo el sistema financiero de la empresa colapse. Es en ese preciso instante, entre un error de «REF!» y un suspiro de desesperación, cuando nombres como Nallam empiezan a cobrar un sentido casi místico.

La verdad es que en España tenemos una relación de amor-odio con la tecnología empresarial. Nos encanta decir que estamos en plena «transformación digital» (esa frase que ya suena a disco rayado), pero luego nos cuesta soltar el lastre de los procesos de toda la vida. Nallam no es una empresa que haya salido de la nada para vendernos humo de colores. Se mueven en el terreno del SAP, del Cloud y de los Recursos Humanos, pero con un enfoque que, sinceramente, se agradece: el de bajar a la tierra. Porque seamos realistas, a un director de operaciones en un polígono de las afueras de Madrid o a un responsable de personal en el puerto de Cartagena, lo que le importa no es el algoritmo cuántico, sino que las nóminas salgan a tiempo y que el inventario no sea un ejercicio de fe ciega.

He estado echando un ojo a lo que hacen y, más allá de la típica consultoría que te suelta un PDF de cien páginas y desaparece, parece que aquí hay gente que se mancha las manos con el código. Y eso, en un mercado saturado de «evangelistas tecnológicos» que no han abierto una consola de comandos en su vida, es un soplo de aire fresco.

SAP: Ese gigante que a veces asusta (pero que es necesario)

Si trabajas en el sector IT o en gestión empresarial, SAP te suena seguro. Es como el Real Madrid de los softwares de gestión: está en todas partes, todo el mundo tiene una opinión sobre él y, si sabes manejarlo, juegas en otra liga. Pero claro, meterse en una implementación de SAP sin ayuda es como intentar montar un submarino de la clase S-80 en el patio de tu casa con un manual en alemán. No va a acabar bien.

Nallam se ha especializado en ser ese guía que necesitas para no perderte en el laberinto de módulos. Se centran mucho en SAP SuccessFactors, que para los que no hablen «consultorés», es la herramienta para gestionar el talento humano. Y ojo, que aquí es donde la cosa se pone interesante. En España, la gestión de personas ha cambiado radicalmente en los últimos cinco años. Ya no vale con tener un archivo con los DNI y los números de cuenta. Ahora hablamos de experiencia del empleado, de formación continua y de analítica de datos aplicada a la productividad.

Vaya, que lo que busca una empresa que acude a Nallam es dejar de ser un «gestor de crisis» para pasar a ser una organización que sabe hacia dónde va. Me recuerda un poco a la evolución industrial que vivimos aquí en Cartagena. Pasamos de métodos casi artesanales en la construcción naval a procesos donde cada pieza está monitorizada por sensores. Pues Nallam hace lo mismo, pero con el flujo de información de tu empresa.

¿Por qué SuccessFactors y no el cuaderno de toda la vida?

  • Centralización real: Nada de tener los datos de vacaciones en un correo y las evaluaciones de desempeño en una carpeta compartida que nadie encuentra.
  • Escalabilidad: Si tu empresa crece de 50 a 500 empleados, el sistema no explota. Bueno, al menos no debería si la implementación está bien hecha.
  • Cumplimiento legal: Con la de cambios legislativos que tenemos en España (que si el registro horario, que si las nuevas normativas de igualdad…), tener un software que se actualiza casi solo es un alivio para el departamento de legal.

El código detrás de la magia: Un pequeño vistazo técnico

Para los que habéis venido aquí buscando algo más que palabras bonitas, vamos a hablar un poco de lo que pasa por debajo. Implementar estas soluciones no es solo darle a «Siguiente, Siguiente, Finalizar». Hay mucha integración de por medio. A menudo, estas plataformas tienen que hablarse con sistemas antiguos (el famoso legacy) que se resisten a morir.

Imagina que tenemos que conectar un sistema externo de control de presencia con el núcleo de SAP para que las horas extra se calculen automáticamente. No es moco de pavo. Se suelen usar APIs de tipo OData para que la comunicación sea fluida. Aquí te dejo un ejemplo muy simplificado de cómo se vería una petición para obtener datos de un empleado, solo para que veas que no todo es arrastrar cajitas en una pantalla:

// Ejemplo de una llamada OData para recuperar info básica
// No intentéis esto en producción sin supervisión de un adulto (o de alguien de Nallam)

GET /odata/v2/User('jgarcia')?$select=userId,username,email,custom01 HTTP/1.1
Host: api.successfactors.eu
Authorization: Basic [TOKEN_DE_TURNO]
Accept: application/json

/* 
   La respuesta nos devolvería un JSON con los datos de Juan García. 
   Si el servidor está de buen humor y no hemos metido la pata con los permisos, claro.
*/

La verdad es que la integración es el verdadero campo de batalla. Puedes tener el mejor software del mundo, pero si no se habla con tu CRM o con tu sistema de logística, tienes una isla tecnológica. Y las islas son muy bonitas para irse de vacaciones a las Baleares, pero nefastas para la eficiencia empresarial. Nallam parece entender que el valor real está en los puentes, no solo en los edificios.

La conexión con la realidad española (y un guiño a mi Cartagena)

A veces, cuando leo sobre estas consultoras tecnológicas, me da la sensación de que viven en un mundo de cristal en Silicon Valley. Pero luego te fijas en el tejido empresarial de aquí, de España, y ves que la realidad es otra. Tenemos muchísimas PYMES que están dando el salto a ser grandes empresas y que necesitan este tipo de estructuras para no morir de éxito.

Si mal no recuerdo, hace unos años se hablaba de que la digitalización en la Región de Murcia iba a remolque. Pero te das una vuelta por el Valle de Escombreras o ves el movimiento tecnológico que hay alrededor de la UPCT (Universidad Politécnica de Cartagena) y te das cuenta de que el talento está ahí. Lo que falta es la herramienta. Empresas como Nallam actúan como ese catalizador. No es solo instalar SAP; es entender que una empresa familiar de conservas en el Segura tiene necesidades distintas a una multinacional de seguros en la Castellana.

Y es que, al final del día, la tecnología tiene que servir para que vivamos mejor. Si un sistema de gestión de recursos humanos hace que un empleado pueda pedir sus vacaciones desde el móvil mientras se toma una marinera en una terraza del puerto, en lugar de tener que rellenar tres impresos por duplicado, ya hemos ganado algo de humanidad.

El Cloud no es una nube, es el ordenador de otro (pero muy bien gestionado)

Otro de los pilares donde Nallam mete baza es en el Cloud. Ya sé que la broma de que «la nube es el ordenador de otro» está muy vista, pero es que es verdad. El tema es que gestionar ese «ordenador de otro» para que sea seguro, rápido y no te cueste un ojo de la cara es un arte.

En España hemos pasado de tener el servidor haciendo ruido en un cuartucho al lado de la cafetera a confiar plenamente en centros de datos masivos. Pero esa transición da vértigo. ¿Dónde están mis datos? ¿Quién tiene la llave? Nallam trabaja para que esa migración no sea un salto al vacío. Se aseguran de que la infraestructura soporte la carga de trabajo, especialmente en picos de actividad (como cuando a todo el mundo le da por consultar la nómina el día 28).

Lo que nadie te cuenta de la migración al Cloud

  1. La latencia importa: Si tu servidor está en Singapur y tú estás en Cartagena, esos milisegundos de retraso se notan. Por eso es vital elegir bien las regiones de despliegue.
  2. La seguridad no es opcional: No basta con poner una contraseña difícil. Hablamos de encriptación en reposo, en tránsito y de políticas de acceso que ni el mismísimo Ethan Hunt podría saltarse.
  3. El coste oculto: El Cloud es barato hasta que dejas de vigilarlo. Una mala configuración puede hacer que la factura suba como la espuma. Aquí es donde una consultora que sepa lo que hace te ahorra dinero de verdad.

¿Es Nallam para todo el mundo?

A ver, seamos sinceros. Si tienes una tienda de barrio con dos empleados, probablemente no necesites una implementación completa de SAP S/4HANA. Sería como matar moscas a cañonazos (y cañones de los gordos, de los de la batería de Castillitos). Pero si tu organización ya tiene una complejidad estructural, si manejas equipos diversos o si sientes que la información se pierde por el camino, entonces la cosa cambia.

Lo que me gusta de este enfoque es que no parece que intenten venderte la moto. En su web (que por cierto, es bastante directa, sin adornos innecesarios), se nota que van al grano. «Damos la mejor experiencia al usuario», dicen. Y eso, en el mundo del software empresarial, que suele ser árido y feo como un desierto, es mucho decir. La usabilidad es la gran olvidada de las herramientas de trabajo. Pasamos ocho horas al día delante de interfaces; lo mínimo es que no nos den ganas de llorar cada vez que abrimos el programa.

La importancia del factor humano en la tecnología

Me resulta curioso que una empresa que se dedica a algo tan «frío» como el software ponga tanto énfasis en los Recursos Humanos. Pero tiene todo el sentido del mundo. Al final, las empresas son personas. Si la tecnología no ayuda a esas personas a trabajar mejor, a estar más motivadas o a tener una carrera profesional clara dentro de la casa, no sirve para nada.

Nallam parece haber entendido que el éxito de una implementación tecnológica depende en un 20% del código y en un 80% de la gestión del cambio. Convencer al equipo de que la nueva herramienta es para ayudarles y no para vigilarles es el verdadero reto. Y ahí es donde entra la experiencia de haber lidiado con mil batallas en diferentes sectores.

Para que nos entendamos: puedes comprarle el mejor pincel del mundo a alguien, pero si no le enseñas a pintar o no le explicas qué queremos dibujar, solo tendrás a alguien con un palo caro en la mano. Nallam te enseña a pintar el cuadro completo de tu gestión empresarial.

Un vistazo al futuro (sin bolas de cristal)

¿Hacia dónde va todo esto? Pues la verdad es que la Inteligencia Artificial (IA) está asomando la patita en todos los módulos de SAP. Ya no es solo que el sistema te diga cuánto has gastado, sino que empiece a predecir cuánto vas a gastar el mes que viene basándose en patrones históricos. O que ayude a los responsables de selección a cribar currículums de forma más justa y eficiente.

Ojo con esto, porque no estamos hablando de robots que nos van a quitar el trabajo, sino de asistentes que nos quitan la parte aburrida del trabajo. Esa parte de picar datos de forma mecánica que a nadie le gusta. Si Nallam logra integrar estas capacidades de IA de forma natural en las empresas españolas, el salto de productividad puede ser importante. Y falta nos hace, que a veces nos perdemos en la burocracia y el «vuelva usted mañana».

La conclusión que saco de todo esto es que el sector tecnológico en España está madurando. Ya no nos conformamos con cualquier cosa. Queremos soluciones que funcionen, que sean seguras y que, sobre todo, entiendan nuestra forma de trabajar. Nallam se posiciona en ese punto dulce entre el conocimiento técnico profundo y la cercanía necesaria para que el cliente no se sienta como un número más en una hoja de cálculo (irónicamente).

Así que, si alguna vez te encuentras peleando con un sistema que parece diseñado por tu peor enemigo, recuerda que hay gente ahí fuera que se dedica a poner orden en el caos. Y si además lo hacen con un toque humano y profesional, pues oye, bienvenido sea. Yo, de momento, me voy a terminar mi café, que ya se ha quedado helado del todo mientras escribía esto, y voy a cerrar un par de pestañas de mi Excel, que ya empieza a darme errores raros otra vez. Quizás yo también necesite un poco de orden en mi vida digital.

Al final del día, lo que queda es la sensación de que la tecnología, cuando está bien aplicada, es casi invisible. Solo notas que las cosas fluyen, que los datos están donde deben estar y que tienes más tiempo para lo que de verdad importa. Y eso, amigos, no tiene precio (aunque la licencia de SAP sí que lo tenga, pero esa es otra historia).

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Propietario de aquinohayquienviva.es, web de noticias relacionadas con la ciencia, tecnología, y cultura en general.

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