tecnologia / marzo 25, 2026 / 11 min de lectura / 👁 119 visitas

OpenAI y el giro inesperado de Sora: de juguete para todos a herramienta de élite

A veces me pregunto si nos estamos pasando de frenada con tanta novedad tecnológica o si, simplemente, el mundo ha decidido pisar el acelerador y no mirar atrás. Mientras aquí en Cartagena nos tomamos un asiático frente al Teatro Romano disfrutando de que el tiempo parece ir a otra velocidad, en los despachos de Silicon Valley y en las redacciones de medio mundo las noticias caen como una losa. Y no son precisamente moco de pavo. Hoy me he levantado con la sensación de que el mapa de lo que conocíamos está cambiando, y no solo porque Apple haya decidido meternos anuncios hasta en la sopa de sus mapas.

La verdad es que el panorama está movidito. Tenemos a gigantes como OpenAI reculando con sus juguetes más vistosos, a Elon Musk queriendo fabricar sus propios cerebros de silicio y, para variar, a las plataformas de streaming rascándonos un poco más el bolsillo. Si os parece bien, vamos a desgranar todo esto con calma, que hay mucha tela que cortar y algún que otro código que comentar.

Si habéis estado atentos a las redes sociales estos últimos meses, habréis visto esos vídeos generados por IA que parecen sacados de una fiebre de Dalí pero con un realismo que asusta. Sora, la joya de la corona de OpenAI para crear vídeo a partir de texto, era la promesa de que cualquiera de nosotros podría ser el próximo Spielberg desde el sofá de su casa. Pues bien, parece que Sam Altman ha decidido recoger cable. O al menos, cambiar de estrategia de forma radical.

OpenAI ha anunciado que cierra su aplicación de vídeo Sora para el público general y que va a concentrar todos sus esfuerzos en herramientas profesionales. ¿Qué significa esto para los que esperábamos jugar con ella? Pues que, básicamente, nos quedamos con las ganas. La empresa ha decidido que el coste de computación es demasiado alto para dejar que medio mundo se ponga a generar vídeos de gatitos montando en unicornio solo por diversión. Vaya, que han echado cuentas y no les sale a cuenta.

La jugada tiene sentido desde un punto de vista puramente empresarial. Mantener una infraestructura de GPUs (esas tarjetas gráficas que ahora valen su peso en oro) para dar servicio a millones de usuarios gratuitos o de bajo coste es un suicidio financiero, incluso para alguien que recibe inversiones milmillonarias de Microsoft. Al centrarse en el sector profesional —estudios de cine, agencias de publicidad, diseñadores de videojuegos—, OpenAI busca monetizar de verdad. Quieren que Sora sea el nuevo estándar de la industria, no un meme de Twitter (o X, como prefiráis llamarlo).

Me recuerda un poco a cuando en los inicios de la informática solo unos pocos tenían acceso a las grandes máquinas. Estamos volviendo a una especie de feudalismo digital donde las herramientas más potentes vuelven a estar bajo llave, reservadas para quienes puedan pagar facturas con muchos ceros. Es una pena, porque la democratización de la creatividad que prometía la IA parece que, de momento, se queda en pausa.

¿Por qué este cambio de rumbo ahora?

Si mal no recuerdo, hace apenas unos meses todo era optimismo. Pero la realidad técnica es tozuda. Generar un segundo de vídeo en alta definición mediante modelos de difusión requiere una potencia de cálculo brutal. Además, está el tema de los derechos de autor. OpenAI se está enfrentando a una montaña de demandas y, al cerrar el grifo al público general, quizás intentan controlar mejor qué se genera y con qué datos se entrena el modelo en entornos más controlados y profesionales.

Para que nos entendamos: es preferible venderle una licencia de 50.000 euros al mes a una productora de Hollywood que lidiar con tres millones de usuarios quejándose de que el vídeo no les sale como querían. Al final del día, OpenAI es una empresa, no una ONG de la creatividad.

Apple y la publicidad en los mapas: ¿el fin de la experiencia limpia?

Ojo con esto, porque a los usuarios de Apple no les va a hacer ni pizca de gracia. La compañía de Cupertino, que siempre ha presumido de poner la experiencia del usuario por encima de todo (y de cobrarnos bien por ello), ha decidido que sus Mapas en Estados Unidos y Canadá van a empezar a mostrar anuncios pagados. Sí, habéis leído bien. Vas buscando una farmacia de guardia y, de repente, te sale resaltada una cafetería porque han pagado para que la veas primero.

La verdad es que esto me chirría bastante. Apple siempre se ha vendido como el «anti-Google», la empresa que no comercia con tus datos y que te ofrece un entorno limpio. Pero parece que el pastel publicitario es demasiado goloso como para ignorarlo. Empezarán por Norteamérica, pero no me cabe duda de que, si la cosa funciona y no hay una rebelión de usuarios, acabaremos viéndolo en España más pronto que tarde. Imagínate ir por la calle Mayor de Cartagena buscando una tienda de ropa y que el mapa te sugiera insistentemente que te desvíes tres calles porque hay un patrocinio de por medio. Pierde un poco la gracia, ¿no?

Este movimiento responde a una necesidad de Apple de diversificar sus ingresos. El mercado de los iPhone está saturado; ya no cambiamos de móvil cada año porque, seamos sinceros, los cambios entre el modelo 15 y el 16 son mínimos. Así que necesitan exprimir los servicios. Y la publicidad es la gallina de los huevos de oro.

WWDC 2026: Marcando el calendario

A pesar de los anuncios en los mapas, Apple sigue siendo el centro de atención cuando se trata de software. Ya tenemos fechas para la WWDC 2026 (la Conferencia Mundial de Desarrolladores). Es ese evento donde nos cuentan qué novedades traerán nuestros teléfonos y ordenadores el próximo año. Se podrá seguir online, como ya es costumbre, y se espera que la Inteligencia Artificial (o «Apple Intelligence», como les gusta llamarlo para que parezca que lo han inventado ellos) sea la protagonista absoluta.

Se rumorea que veremos una integración mucho más profunda de Siri con modelos de lenguaje grandes (LLM), permitiendo que el asistente por fin entienda algo más que «ponme una alarma a las siete». Ya era hora, porque comparado con ChatGPT, Siri parece ahora mismo un juguete de los años 90.

Seguridad digital: El troyano Horabot y la importancia de no bajar la guardia

Cambiando de tercio, vamos a ponernos un poco serios. Se ha detectado un nuevo troyano bancario llamado Horabot que está haciendo estragos, principalmente en México, pero que ya está asomando la patita por otros mercados hispanohablantes. Este bicho es especialmente puñetero porque no solo te roba las credenciales del banco, sino que también se hace con tus sesiones de correo y redes sociales.

¿Cómo funciona? Pues de la forma más vieja del mundo: ingeniería social. Te llega un correo que parece importante (una factura, una multa, un aviso de Hacienda) y, al pinchar, se descarga un ejecutable que se queda agazapado en tu sistema. Para que nos entendamos, es como si le abrieras la puerta de casa a un desconocido que dice venir a revisar el gas y, una vez dentro, se dedica a hacer copias de todas tus llaves.

Aquí es donde entra el concepto de «higiene digital». A veces somos muy descuidados. Usamos la misma contraseña para el banco que para el foro de aficionados al submarinismo, y eso es un error de manual. La higiene digital no es más que aplicar el sentido común al mundo virtual:

  • Doble factor de autenticación (2FA): Si no lo tienes activado en tu correo y en tu banco, estás tardando. Es la diferencia entre que te roben la contraseña y que no puedan entrar porque necesitan el código de tu móvil.
  • Gestores de contraseñas: Deja de usar «123456» o el nombre de tu perro. Usa herramientas que generen claves aleatorias.
  • Desconfianza sistemática: Si el banco te pide tus claves por correo, es mentira. Siempre. Sin excepciones.

La verdad es que nuestro móvil sabe más de nosotros que nuestra propia madre. Sabe dónde estamos, con quién hablamos y qué compramos. Proteger esa información no es opcional, es una necesidad vital en 2026.

El hardware que viene: Elon Musk y NVIDIA mueven ficha

Si hablamos de tecnología, no podemos ignorar la guerra de los chips. Elon Musk, que parece que no tiene suficiente con lanzar cohetes y pelearse con gente en su red social, ha lanzado «Terafab». Es un proyecto ambicioso (como todo lo que hace este hombre) para fabricar sus propios chips de Inteligencia Artificial. Musk está harto de depender de NVIDIA y de esperar meses a que le lleguen los pedidos para sus proyectos de Tesla y xAI.

Fabricar chips no es como hacer churros. Requiere una precisión nanométrica y una inversión que asusta. Pero Musk tiene claro que quien controle el hardware, controlará el futuro de la IA. Es una jugada arriesgada, pero si le sale bien, podría cambiar el equilibrio de poder en la industria tecnológica.

Por otro lado, NVIDIA no se queda de brazos cruzados. Han anunciado que México entra de lleno en su mapa de «AI Factories» y el despliegue de su nueva arquitectura Rubin. Esto es importante porque acerca la capacidad de procesamiento masivo a nuestra región. Aunque el foco esté en México, el impacto es global: cuantas más «fábricas de IA» haya repartidas por el mundo, más barata y accesible (en teoría) será esta tecnología para las empresas locales, incluidas las españolas.

Para que os hagáis una idea de lo que estamos hablando, aquí tenéis un pequeño ejemplo de cómo se vería una consulta básica a una API de estas nuevas infraestructuras (simplificando mucho, claro):


# Ejemplo hipotético de conexión a una AI Factory
import nvidia_rubin_sdk as rubin

# Inicializamos la conexión con la factoría local
client = rubin.Connect(api_key="tu_clave_de_cartagena", region="es-south")

# Lanzamos un proceso de análisis de datos masivo
# Supongamos que queremos optimizar el tráfico en el puerto
resultado = client.analyze_flow(data_source="sensores_puerto_ct", model="flow-optimizer-v4")

print(f"Optimización completada: {resultado.efficiency_gain}% de mejora.")
# Nota: Si el código falla, probablemente sea porque el becario 
# se ha olvidado de configurar el firewall. Típico.

Este tipo de potencia de cálculo es la que permitirá, por ejemplo, que los chatbots dejen de ser un dolor de muelas y empiecen a ser útiles de verdad.

Xoli: El chatbot que sí quiere ayudarte

Hablando de chatbots, en Ciudad de México están preparando a «Xoli» para el Mundial de 2026. Es un asistente diseñado específicamente para ayudar a los turistas. A diferencia de los bots genéricos que te responden con frases enlatadas, Xoli está entrenado con datos locales en tiempo real: transporte, seguridad, eventos y hasta recomendaciones gastronómicas que no sean la típica trampa para turistas.

Me parece un caso de uso fantástico. Imaginaos algo así en Cartagena durante la Semana Santa o las fiestas de Carthagineses y Romanos. Un bot que no solo te diga el horario de las procesiones, sino que te avise de qué calles están cortadas en ese preciso momento o dónde queda una mesa libre para cenar cerca de la plaza del Ayuntamiento. Eso es tecnología aplicada a la vida real, y no solo fuegos artificiales.

Crisis en el paraíso del gaming: Epic Games y los despidos

No todo son risas y nuevos proyectos. Epic Games, los creadores del omnipresente Fortnite, han anunciado el despido de más de 1.000 empleados. ¿El motivo? Una caída en el uso de Fortnite y un gasto que se les ha ido de las manos intentando construir su propio «metaverso».

Esto es un baño de realidad para la industria del videojuego. Durante la pandemia, el crecimiento fue explosivo, pero ahora la gente ha vuelto a salir a la calle (gracias a Dios) y ya no pasamos tantas horas pegados a la pantalla. Epic apostó muy fuerte por convertirse en una plataforma más que en un juego, permitiendo que los usuarios crearan sus propios contenidos, pero parece que la monetización de ese modelo no está llegando tan rápido como esperaban.

Es triste ver cómo mil personas pierden su puesto de trabajo porque los directivos se pasaron de optimistas con las proyecciones de crecimiento. Al final, el mercado siempre pone a cada uno en su sitio, y parece que el «boom» de los juegos como servicio está empezando a desinflarse un poco.

Netflix vuelve a las andadas: Subida de precios a la vista

Y para rematar la faena, Netflix ha anunciado una nueva subida de precios. Empezarán en México este abril, pero ya sabemos cómo funciona esto: es el canario en la mina. Cuando suben en un mercado grande, el resto vamos detrás.

La verdad es que empieza a ser un poco cansino. Primero nos quitaron la posibilidad de compartir cuenta sin pasar por caja, luego metieron publicidad en el plan básico y ahora vuelven a subir las tarifas. La «fatiga de suscripción» es real. Al final del día, si sumas Netflix, Disney+, HBO, Amazon Prime y alguna más, te sale más caro que la antigua televisión por cable que todos queríamos jubilar.

¿Merece la pena seguir pagando? Pues depende de cuánto valores su catálogo. Pero lo que está claro es que la época de la «tecnología barata» se ha acabado. Ahora toca pagar el precio real de mantener esos servidores echando humo las 24 horas del día.

Reflexiones finales desde la orilla del Mediterráneo

La conclusión que saco de todo esto es que estamos en una fase de maduración. La Inteligencia Artificial ya no es solo una curiosidad para frikis del código; es una herramienta de negocio que se está volviendo profesional y, por ende, más cara y cerrada. Las grandes empresas como Apple o Netflix están buscando rentabilidad a toda costa, incluso si eso significa sacrificar parte de la experiencia del usuario con anuncios o tarifas más altas.

Y mientras tanto, la seguridad sigue siendo nuestra asignatura pendiente. Nos preocupa que la IA nos quite el trabajo, pero deberíamos preocuparnos más de que un troyano nos vacíe la cuenta corriente por no tener un poco de cuidado con los correos que abrimos.

En fin, que el mundo tecnológico no descansa. Yo, de momento, voy a cerrar el portátil y me voy a dar un paseo por el puerto de Cartagena, que ahí la única «interfaz» es el mar y, de momento, no tiene anuncios patrocinados. Pero dadle tiempo a Apple, que todo se andará.

¡Nos leemos en la próxima, y recordad cambiar vuestras contraseñas de vez en cuando, que no cuesta nada y te ahorra un disgusto!

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unpokitodxfavor

Propietario de aquinohayquienviva.es, web de noticias relacionadas con la ciencia, tecnología, y cultura en general.

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