Hay mañanas en las que uno se levanta con el olor a reflex y a zapatillas nuevas flotando en el ambiente, aunque solo sea en la imaginación. Es esa sensación de los días grandes, de las finales escolares y de los autobuses llenos de adolescentes nerviosos que cruzan ciudades para demostrar que el entrenamiento de todo un año ha valido la pena. Hoy en aquinohayquienviva.es, nos alejamos un poco de los servidores y las líneas de código puras para centrarnos en algo que tiene tanto de técnica como de corazón: la trigésimo primera edición de los Juegos Nacionales Femeninos de los Maristas.
La verdad es que hablar de la edición número 31 se dice pronto, pero si nos paramos a pensar, son tres décadas largas de historia. Para que nos entendamos, cuando estos juegos empezaron, ni siquiera teníamos internet en el móvil (ni móviles casi, vaya) y la Inteligencia Artificial era algo que solo veíamos en las películas de Schwarzenegger. Hoy, estos juegos son una maquinaria perfectamente engrasada que moviliza a cientos de deportistas, y aunque la cita que tenemos en el radar para agosto de 2025 nos pilla un poco lejos en el calendario, la organización ya está echando el resto.
Si echamos un ojo al programa que se está cocinando para el domingo 24 de agosto de 2025, vemos que la cosa no va solo de correr o encestar. El arranque tiene ese aroma institucional y de comunidad que tanto cuidan en los centros Maristas. La recepción de delegaciones en el ISM (Instituto San Martín) a las 11:00 de la mañana marca el pistoletazo de salida. Es ese momento de abrazos, de reencontrarse con rivales que ya son amigas de otros años y de descargar maletas llenas de ilusiones (y probablemente demasiadas camisetas de repuesto).
A las 12:15 llega la Eucaristía, un punto de encuentro que, más allá de lo religioso, sirve para asentar los valores de juego limpio que se esperan de una competición de este calibre. Pero ojo, que la tarde viene fuerte. A las 17:00 se retoma la recepción en el IOH (Instituto O’Higgins) y a las 18:30 llega el plato fuerte: la inauguración oficial centrada en la Gimnasia Rítmica y el Básquetbol. Si alguna vez habéis estado en una inauguración de estas, sabréis que el ruido en el pabellón puede ser ensordecedor, una mezcla de música, aplausos y esos gritos de guerra que cada colegio prepara con más celo que una fórmula secreta.
Y casi sin tiempo para digerir la fiesta, el lunes 25 a las 9:30 ya tenemos el primer llamado para la etapa de atletismo. Ahí es donde se acaba el protocolo y empieza el cronómetro. Me recuerda un poco a cuando en Cartagena, en nuestra pista de atletismo municipal, vemos a los chavales del colegio Sagrada Familia (nuestros Maristas de aquí) dándolo todo bajo el sol. Esa cultura del esfuerzo es universal, ya sea en la Región de Murcia o al otro lado del charco.
Las disciplinas: donde se forja el carácter
El despliegue de estos juegos no es moco de pavo. Tenemos cuatro pilares fundamentales que cubren casi todos los perfiles de deportista:
- Atletismo: La base de todo. Velocidad, resistencia y saltos. Es la disciplina más solitaria en el esfuerzo pero la más coreada desde la grada.
- Básquetbol: Aquí es donde la estrategia y la visión de juego entran en juego. Un deporte que en el ámbito femenino ha crecido una barbaridad en las últimas décadas, ganando en intensidad y técnica.
- Voleibol: Pura coordinación. En el voleibol, si no confías en la que tienes al lado, el balón toca el suelo antes de que te des cuenta. Es, quizás, el deporte que mejor refleja el espíritu de equipo.
- Gimnasia Rítmica: La elegancia técnica. Aquí no vale solo con ser fuerte; hay que ser precisa. Un error de un milímetro con la cinta o el aro y la puntuación se desploma.
Dicho esto, me pregunto cuántas de estas chicas saben que, mientras ellas entrenan el tiro libre, hay ingenieros trabajando en algoritmos de visión artificial para analizar precisamente la parábola de ese tiro. Pero de eso hablaremos un poco más adelante, que ya sabéis que aquí nos gusta mezclar el barro de la pista con el silicio de los procesadores.
La conexión Marista: de Cartagena al mundo
Aunque estemos hablando de unos juegos nacionales que se celebran en Chile (por esas siglas de ISM e IOH que nos dan la pista), la realidad es que el sentimiento es idéntico al que vivimos aquí en España. En Cartagena, los Maristas son una institución. Quién no ha pasado por la calle Juan Fernández y ha visto el movimiento de gente en el colegio. La educación Marista siempre ha tenido el deporte como un eje vertebrador, no como una actividad extra para rellenar horas, sino como una herramienta pedagógica.
La verdad es que, al final del día, lo que buscan estos XXXI Juegos Nacionales Femeninos es lo mismo que buscamos nosotros cuando escribimos código o analizamos la historia: superación. Es esa idea de que hoy puedes ser un poco mejor que ayer. Además, el hecho de que sean juegos femeninos tiene un peso específico importante. Durante mucho tiempo, el deporte femenino estuvo en un segundo plano, casi como un anexo. Ver que ya vamos por la edición 31 demuestra que aquí hay una estructura sólida, una tradición que no depende de modas pasajeras.
¿Por qué importa la edición número 31?
Llegar a la cifra 31 significa que las niñas que compitieron en las primeras ediciones hoy podrían ser las madres (o incluso entrenadoras) de las que compiten ahora. Se ha creado un ciclo vital. Es como un sistema heredado que funciona bien; no necesitas hacer un «refactor» completo, solo ir actualizando los módulos. En este caso, los módulos son las nuevas tecnologías aplicadas al entrenamiento y una mayor visibilidad mediática.
Tecnología y Deporte: ¿Cómo entraría la IA en estos juegos?
Como redactor que se pasa el día entre prompts y modelos de lenguaje, no puedo evitar pensar en cómo la tecnología está cambiando la forma en que estas atletas compiten. Imaginaos por un momento que cada una de estas chicas pudiera tener un análisis de su técnica de carrera o de su salto en gimnasia rítmica usando solo la cámara de un móvil. No es ciencia ficción, es lo que estamos viendo ya en muchas canteras de clubes profesionales en España.
Para los que os gusta el «cacharreo», pensad en un modelo de Pose Estimation (estimación de pose). Usando bibliotecas como MediaPipe o OpenPose, un entrenador podría grabar un vídeo de un lanzamiento de básquetbol y obtener los ángulos exactos del codo y la muñeca. Vaya, que la tecnología se convierte en el mejor asistente técnico posible.
Un pequeño ejemplo de código (para los curiosos)
Si quisiéramos hacer un script básico para registrar los puntos de un partido de voleibol y sacar una estadística rápida, no necesitaríamos gran cosa. Aquí os dejo un ejemplo de cómo podríamos estructurar los datos de forma sencilla en Python, algo que cualquier estudiante con curiosidad podría empezar a trastear:
# Registro simple de estadísticas para el equipo de Voleibol Marista
jugadoras = ["Lucía", "Marta", "Elena", "Sofía", "Carmen", "Ana"]
estadisticas = {nombre: {"puntos": 0, "bloqueos": 0, "errores": 0} for nombre in jugadoras}
def registrar_accion(nombre, accion):
if nombre in estadisticas:
if accion == "punto":
estadisticas[nombre]["puntos"] += 1
elif accion == "bloqueo":
estadisticas[nombre]["bloqueos"] += 1
elif accion == "error":
estadisticas[nombre]["errores"] += 1
# Simulamos unas jugadas del partido inaugural
registrar_accion("Lucía", "punto")
registrar_accion("Elena", "bloqueo")
registrar_accion("Lucía", "punto")
registrar_accion("Marta", "error")
# Mostramos el rendimiento
for jugadora, datos in estadisticas.items():
efectividad = datos["puntos"] - datos["errores"]
print(f"{jugadora}: {datos['puntos']} pts, Efectividad: {efectividad}")
Este código es una tontería, lo sé, pero es el primer paso para digitalizar una competición. De ahí a usar redes neuronales para predecir dónde va a caer el balón hay un trecho, pero todo empieza por algún sitio. Y es que, al final, el deporte moderno es datos. Muchos datos.
La logística detrás del evento: Un reto de ingeniería humana
Organizar un evento que dura varios días, con múltiples sedes (ISM, IOH) y diferentes disciplinas, es un dolor de cabeza logístico que ríete tú de desplegar una infraestructura en la nube. Tienes que cuadrar transportes, comidas, alojamientos y, lo más difícil, los horarios de competición. Si el atletismo se retrasa porque ha llovido (aunque en agosto es raro, pero oye, el clima está loco), todo el calendario se desplaza.
Además, está el tema del contenido multimedia. El programa menciona explícitamente la inclusión de video, audio y galerías de imágenes. Esto significa que hay un equipo de comunicación detrás trabajando en tiempo real. En la era de TikTok e Instagram, si un punto increíble en voleibol no está subido a las redes en cinco minutos, es como si no hubiera pasado. La inmediatez es la moneda de cambio actual.
Ojo con esto: la gestión de las expectativas de las familias también es clave. Los padres que no pueden viajar quieren ver a sus hijas por streaming. Esto requiere una infraestructura de red sólida en los pabellones. Me juego lo que queráis a que más de un informático de los colegios Maristas está ahora mismo revisando los puntos de acceso Wi-Fi y el ancho de banda de subida para que los directos no se corten en lo mejor del partido.
Historia y evolución: El camino hasta la edición XXXI
Si echamos la vista atrás, la evolución de estos juegos es el reflejo de la evolución de nuestra sociedad. En las primeras ediciones, probablemente el enfoque era mucho más recreativo. Hoy, el nivel de competitividad es altísimo. Las chicas entrenan con una disciplina que asusta, muchas de ellas federadas en clubes locales además de representar a su colegio.
La verdad es que me gustaría haber visto fotos de la primera edición. Seguramente las equipaciones eran de algodón pesado, nada de tejidos técnicos que evaporan el sudor. Las zapatillas serían básicas y los balones… bueno, los balones de antes parecían piedras comparados con los de ahora. Pero el espíritu, ese «algo» que hace que te dejes la piel por tu equipo, ese no ha cambiado ni un ápice.
En España, y concretamente en nuestra zona, hemos visto cómo el deporte escolar ha pasado de ser «el rato de gimnasia» a ser una parte fundamental del currículo. Los Juegos Nacionales Maristas son el culmen de ese proceso. Es el examen final, pero uno que se hace en pantalón corto y con una sonrisa (o alguna lágrima, que también es parte del aprendizaje).
El papel de la mujer en el deporte institucional
No podemos pasar por alto que estos son juegos femeninos. Durante décadas, el deporte femenino tuvo que pelear por cada metro de pista, por cada hora de pabellón. Que una institución como los Maristas celebre su edición número 31 de unos juegos exclusivamente femeninos es una declaración de intenciones. Es decir: «Aquí estamos, y este es vuestro espacio».
En Cartagena hemos tenido grandes referentes femeninos en el deporte, y muchas han salido de competiciones escolares como esta. Al final, estos juegos son una cantera de talento, pero sobre todo son una cantera de mujeres empoderadas que entienden que el trabajo en equipo y la disciplina te llevan lejos, ya sea en una cancha de básquet o liderando una empresa tecnológica.
Además, el ambiente que se genera en los juegos femeninos tiene una mística especial. Hay una mezcla de competitividad feroz en la pista y una sororidad increíble fuera de ella. Es muy común ver a jugadoras de equipos rivales compartiendo merienda o risas en las gradas mientras esperan su turno para competir. Eso, amigos, es lo que el deporte debería ser siempre.
Preparativos para el 2025: ¿Qué podemos esperar?
Aunque falte tiempo, la maquinaria ya no se para. Las delegaciones están empezando a seleccionar a sus atletas, los entrenadores están diseñando los planes de preparación y los colegios anfitriones están revisando que cada canasta y cada valla estén en perfecto estado.
Para que nos entendamos, un evento de este tipo es como el lanzamiento de un producto tecnológico importante. Tienes la fase de desarrollo (entrenamientos), la fase de pruebas (competiciones locales) y el despliegue final (los Juegos Nacionales). Si algo falla en el despliegue, tienes que tener un plan de contingencia.
La verdad es que, viendo el programa, se nota que hay cariño en los detalles. La elección de empezar con Gimnasia Rítmica y Básquetbol para la inauguración es un acierto total. Son dos de los deportes más visuales y que más gente atraen. Es empezar por todo lo alto, poniendo toda la carne en el asador desde el primer minuto.
El impacto en la comunidad local
No solo ganan las deportistas. Las ciudades que acogen estos juegos (en este caso las sedes de los institutos San Martín y O’Higgins) viven una pequeña revolución. Hoteles llenos, restaurantes con mesas largas de equipos hambrientos y un ambiente de fiesta en las calles. Es una inyección de energía (y también económica, para qué nos vamos a engañar) que siempre viene bien.
Reflexión sobre el esfuerzo y la recompensa
A veces, en este mundo tan digital y tan de «clic rápido», se nos olvida que hay cosas que requieren tiempo. No puedes bajarte una app para correr los 100 metros en 12 segundos. Tienes que salir a la pista, día tras día, haga frío o calor. Estos XXXI Juegos Nacionales Femeninos son un monumento a esa constancia.
Cada una de las chicas que estará allí en agosto de 2025 lleva detrás cientos de horas de sacrificio. Madrugones, rodilleras rotas, deberes hechos a toda prisa en el coche de camino al entreno… Esa es la verdadera historia detrás de los resultados. Y eso es lo que nosotros, desde aquinohayquienviva.es, queremos poner en valor. Porque la tecnología es maravillosa, pero el motor que la mueve sigue siendo el esfuerzo humano.
La conclusión que saco de todo esto es que, independientemente de quién se lleve la medalla de oro en voleibol o quién gane la final de básquet, el éxito ya está asegurado. El simple hecho de mantener viva una tradición durante 31 ediciones es un triunfo de la comunidad Marista. Es una prueba de que, cuando hay valores claros y una organización comprometida, las cosas perduran.
Así que, si tenéis alguna hija, sobrina o conocida que esté preparándose para estos juegos, dadle ánimos. No es solo un torneo más; es formar parte de una historia que empezó mucho antes de que ellas nacieran y que, si todo va bien, continuará mucho después. Y quién sabe, quizá en la edición número 50 estemos cubriendo los juegos con hologramas, pero estoy seguro de que los nervios en la línea de salida del atletismo seguirán siendo exactamente los mismos.
Para terminar, solo queda esperar que el proceso de preparación sea suave y que las lesiones respeten a todas las atletas. Nos quedamos con esa fecha en el horizonte: 24 de agosto de 2025. Un día para celebrar el deporte, la juventud y, sobre todo, ese espíritu de superación que nos hace mejores a todos. ¡Nos vemos en las pistas (o en los servidores)!
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