Cómo es ver cómo una ideología basada en internet se sale de control
Recuerdo vívidamente el momento en que la magnitud de la influencia de internet en nuestra sociedad, y en particular en la política y las creencias colectivas, me golpeó de lleno. No fue en una sala de redacción, ni leyendo un informe sesudo, sino en el vestíbulo de un hotel bastante anodino. Allí, un señor mayor, con una amabilidad casi desconcertante, me recitaba una lista de foros de conspiración que frecuentaba: «Prison Planet», «Infowars»… Y la verdad es que, mientras él hablaba, mi mente no podía evitar procesar la escena que se desarrollaba justo detrás de nosotros.
En la sala de conferencias contigua, un hombre repartía papeles con una marca de agua muy particular: una versión personalizada de Pepe la rana. Sí, ese mismo Pepe, el dibujo animado que, para bien o para mal, se convirtió en la mascota no oficial de la alt-right más metida en 4chan durante la década de 2010. Y es que, si uno no lo supiera, pensaría que estaba en una convención de troles o de algún grupo radical. Pero no, nada de eso. Estaba en la Conferencia Internacional de la Tierra Plana de 2018, en Aurora, Colorado.
El Desconcertante Espectáculo de la Tierra Plana
Cientos de negacionistas del globo terráqueo se habían reunido allí. Y lo más chocante no era la creencia en sí, sino la gente que la sostenía. Había jubilados amigables, dúos de madres e hijas, niños de primaria con una chispa en los ojos y hippies ultra-sinceros que tocaban la flauta de pan en el vestíbulo. Personas, en definitiva, que parecían de lo más normales, dentro de una desviación estándar, como dirían los estadísticos. Y casi todos, sin excepción, me contaron la misma historia: se habían convertido en terraplanistas después de toparse con la comunidad online.
Con una naturalidad pasmosa, me describían una trama mundial urdida por élites políticas, una conspiración tan vasta que alteraba la mismísima forma de nuestro planeta. Y, por supuesto, me hablaban de los vídeos y las publicaciones de internet que les habían «despertado» a esa «verdad» anti-esférica. Es fácil reírse de los terraplanistas, lo sé. Suena a chiste, a algo inverosímil. Pero la verdad es que, al verlos, al escuchar sus historias, uno no puede evitar sentir una punzada de preocupación. Porque lo que estaba presenciando era mucho más que una simple excentricidad; era la manifestación palpable de cómo una ideología nacida y criada en los rincones de internet había logrado romper sus barreras y manifestarse en el mundo real.
De los Foros a la Realidad: El Viaje de las Ideologías Digitales
La historia de cómo estas ideologías se «salen de control» es fascinante y, a menudo, inquietante. Hace 25 años, cuando el internet empezaba a asomar la cabeza en nuestros hogares, pocos imaginaban el poder que tendría para moldear nuestras creencias. Los primeros foros, los «blog rolls» y las comunidades online eran espacios de nicho, a menudo inofensivos, donde la gente compartía intereses. Pero con el tiempo, la conectividad se hizo ubicua, los algoritmos se volvieron más sofisticados y la información (y la desinformación) empezó a fluir a una velocidad vertiginosa.
Y es que el fenómeno que observé en la conferencia de la Tierra Plana no es un caso aislado. Es un síntoma de algo mucho más grande. Las ideologías basadas en internet, ya sean políticas, sociales o incluso pseudocientíficas, tienen una forma particular de gestarse y expandirse. Comienzan en pequeños nichos, en foros anónimos como 4chan, en grupos de Facebook o en canales de YouTube. Allí, los «trolls» y los primeros creyentes siembran las semillas. A menudo, estas ideas son marginales, incluso ridículas. Pero el entorno digital les proporciona un caldo de cultivo perfecto.
El Efecto de la Cámara de Eco y la Burbuja de Filtro
Los algoritmos de las redes sociales, diseñados para mantenernos enganchados, nos muestran contenido similar a lo que ya hemos consumido. Esto crea las tristemente célebres «cámaras de eco» y «burbujas de filtro». Si alguien ve un vídeo sobre una conspiración, es muy probable que el siguiente vídeo recomendado sea otro sobre la misma temática, y el siguiente, y así sucesivamente. Poco a poco, la persona se ve inmersa en un universo de información que refuerza una única narrativa, por muy descabellada que sea.
Además, el anonimato y la distancia que ofrece internet permiten que las ideas más extremas se expresen sin las inhibiciones sociales que existirían en el mundo físico. La gente se siente más libre para abrazar y defender posturas radicales cuando no tiene que enfrentarse directamente a las consecuencias sociales de sus palabras. Y, por si fuera poco, estas comunidades online ofrecen algo muy poderoso: un sentido de pertenencia. Para muchas personas, encontrar un grupo que «entiende» la «verdad oculta» y que comparte su desconfianza hacia las instituciones tr
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