ciencia / agosto 18, 2008 / 3 min de lectura / 👁 55 visitas

Tumbas de cuando el Sahara era fértil

Descubren en el Sahara tumbas de entre 5000 y 10000 años de antigüedad, cuando en vez de desierto era tierra fértil.

Cuando Paul C. Sereno salió en busca de huesos de dinosaurios por el Sahara, su carrera dio un brusco giro de la paleontología a la arqueología. Su expedición halló lo que ha demostrado ser el mayor enterratorio de individuos de la Edad de Piedra que habitaron el Sahara cuando éste era una pradera.

Los primeros restos de alfarería, de herramientas de piedra y de esqueletos humanos fueron descubiertos hace ocho años en la región sur del Sahara, en Nigeria. Después de realizar estudios preliminares, el doctor Sereno, científico de la Universidad de Chicago, que previamente había descubierto allí restos del Nigersaurus , organizó un equipo internacional de arqueólogos para investigar lo que fue un asentamiento de pescadores y cazadores que vivieron a orillas de un lago durante casi 5000 años, que habría sido establecido hace 10.000 años.

En su primer estudio extenso, publicado esta semana, el equipo describió el hallazgo de cerca de 200 tumbas pertenecientes a dos poblaciones sucesivas. Algunos enterratorios estaban acompañados de ornamentos de alfarería y de ébano. Una muchacha fue enterrada con un brazalete realizado a partir de un colmillo de hipopótamo. Un hombre apareció sentado sobre el caparazón de una tortuga.

Las dunas bañadas por el sol del sitio arqueológico conocido como Gobero conservan el más temprano y extenso cementerio de la Edad de Piedra del Sahara, reportó el equipo de Sereno en la edición online de la revista PLoS One . Los hallazgos, escribió, abren «una nueva ventana hacia las prácticas funerarias, la anatomía esquelética, la salud y la dieta distintivas de los primitivos cazadores-pescadores-recolectores, que se extendieron por el Sahara cuando sus condiciones climáticas eran favorales».

Los detalles de la investigación también fueron descriptos en una conferencia de prensa realizada el jueves último en Washington, en la sede de la National Geographic Society , institución que financió el proyecto.
Nada es ajeno al cambio

La primeros habitantes de Gobero, la cultura kiffian, eran altos cazadores que también pescaban con arpones realizados con huesos de animales. Más tarde, unas personas de cuerpos más ligeros, los tenerian, vivieron allí; cazaron, pescaron y arrearon el ganado.

Otros científicos dijeron que el descubrimiento parece proveer una evidencia espectacular de que nada, ni siquiera las áridas extensiones del Sahara, han permanecido sin cambios. Hace unos 100 millones de años, esta tierra estaba llena de vegetación y ocupada por dinosaurios y enormes cocodrilos. Hace cerca de 50.000 años, las personas llevaron allí y dejaron sus herramientas de piedra y sus montículos de caparazones, huesos de pescado y otros residuos. Los lagos se secaron en la última edad de hielo.

Después, las lluvias y los lagos del fecundo Sahara volvieron hace unos 12.000 años, y así permanecieron, con excepción de una intervalo de 1000 años, hasta hace unos 4500 años. Los geólogos saben desde hace tiempo que el subsuelo de la región conserva residuos minerales de lagos extintos, y otros exploradores han hallado restos dispersos de artefactos humanos de esa época, como le ocurrió a Sereno en Gobero, en 2000.

«A donde uno mirara, había huesos pertenecientes a animales que no viven en el desierto -dijo Sereno-. Me di cuenta entonces de que estaba en un Sahara verde.»

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