El secreto podría residir en unas proteínas llamadas sirtuinas.
El componente beneficioso del vino tinto, el resveratrol, es un activador natural de las sirtuinas, que ha inspirado el desarrollo de una nueva generación de moléculas hasta mil veces más potentes que el compuesto original.
Algunas de estas compuestas se encuentran ya en ensayos clínicos de fase II, y algunas farmacéuticas creen que podrían ser el primer elixir de la juventud.
«Glaxo Smith Kline ha invertido cerca de mil millones de dólares en activadores de las sirtuinas», explica el codirector del laboratorio de biología molecular del envejecimiento de la Universidad de Harvard, David Sinclair.
«Su intención es desarrollarlos como fármacos contra enfermedades asociadas al envejecimiento, como la diabetes y otros desórdenes metabólicos, lo que a su vez prevendrá a los pacientes contra muchas otras enfermedades: trastornos cardiovasculares, cáncer, Alzheimer, e incluso las cataratas y la osteoporosis.»
«Pero esta tecnología no mejora la salud sin extender la longevidad -prosigue Sinclair-. Lo uno se basa en lo otro; si estas moléculas funcionan en los ensayos clínicos, la gente vivirá una vida más larga y saludable.»
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