cartagena / abril 1, 2026 / 10 min de lectura / 👁 219 visitas

Cuando el algoritmo te lleva de viaje sin moverte del sofá

A veces uno se sienta frente al ordenador con el café recién hecho, con la intención de ver qué ha pasado en la jornada liguera, y el algoritmo de YouTube decide que es un buen día para recordarnos que el nombre de nuestra ciudad, esa trimilenaria Cartagena que baña el Mediterráneo, tiene ecos que cruzan el charco. Me pasó hace un rato: buscaba los resúmenes de nuestro Efesé y, de repente, me salta un «Real Cartagena contra Quindío». La verdad es que, por un segundo, me quedé pensando si me había perdido algún amistoso internacional de los que se organizan en el Pinatar Arena, pero no. Era fútbol del otro lado del Atlántico.

Resulta curioso cómo la tecnología nos conecta y, a la vez, nos confunde. Para alguien que vive paseando por la calle Mayor o viendo cómo el sol se pone tras el Teatro Romano, leer «Real Cartagena» suena a algo familiar pero ligeramente distorsionado. Es como cuando ves a un primo lejano que se parece a ti pero habla con otro acento. Y es que, aunque hoy vamos a desgranar qué significa esto de los goles, la competición y cómo la Inteligencia Artificial nos sirve en bandeja estos contenidos, no puedo evitar barrer para casa. Porque aquí, en la Cartagena de España, el fútbol se vive con una intensidad que ríete tú de las finales de la Champions.

Vaya, que al final del día, lo que nos une a los aficionados, ya sea viendo un partido de la jornada 13 o sufriendo en la grada del Cartagonova, es esa capacidad de emocionarnos por un balón entrando en una red. Pero ojo, que no todo es darle patadas a una pelota; detrás de esos vídeos que consumimos casi sin pensar hay una infraestructura tecnológica y una historia que merece la pena contar con calma.

El fútbol como espejo: del Cartagonova a la red global

Si mal no recuerdo, la última vez que me puse a analizar cómo consumimos deporte, me di cuenta de que ya no vemos partidos, vemos «momentos». Ese vídeo del Real Cartagena contra el Quindío es el ejemplo perfecto. La gente ya no tiene paciencia para tragarse los 90 minutos de rigor, a menos que te vaya la vida en ello o seas un sufridor nato como los que seguimos al FC Cartagena. Ahora queremos el «high-light», el gol masticado, la jugada polémica y, si puede ser, en menos de tres minutos.

En nuestra Cartagena, la de aquí, el fútbol es casi una cuestión de estado civil. El Efesé, nuestro equipo, es ese motor que mueve los domingos de muchos. Y aunque el vídeo que nos ocupa hable de una jornada 13 en latitudes distintas, la estructura del sentimiento es idéntica. Lo que me hace gracia es cómo la IA de Google o de YouTube clasifica estos contenidos. Para una máquina, «Cartagena» es una etiqueta, un metadato. Para nosotros es el olor a salitre y la piedra del Castillo de la Concepción.

La verdad es que la tecnología de análisis de vídeo ha avanzado una barbaridad. Hoy en día, empresas españolas están liderando el mercado de la analítica deportiva. Ya no es solo grabar el gol; es que una IA es capaz de decirte la velocidad del disparo, la probabilidad de que ese balón entrara (el famoso Expected Goals o xG) y hasta si el delantero tenía las pulsaciones demasiado altas. Es una locura si lo piensas fríamente. Mientras en el vídeo vemos a los jugadores celebrando, hay algoritmos procesando cada píxel para alimentar bases de datos de ojeadores en todo el mundo.

¿Por qué nos enganchan estos resúmenes de goles?

  • Inmediatez: En lo que tardas en pedirte una marinera y una caña, ya has visto todos los goles de la jornada.
  • Accesibilidad: Da igual que el partido sea en Colombia o en el campo de la barriada de las Seiscientas; si hay una cámara, está en tu móvil.
  • Análisis técnico: Los nuevos formatos incluyen gráficos que antes solo veíamos en los videojuegos.

Pero claro, no todo es frialdad binaria. El fútbol tiene ese componente humano que ninguna IA ha conseguido replicar todavía. Ese grito de gol que se escucha desde el puerto hasta la zona del Ensanche cuando el Efesé marca en el último minuto. Eso no se programa.

La ciencia detrás del «click»: ¿Cómo sabe YouTube qué quieres ver?

Hablemos un poco de lo que hay debajo del capó, que para eso estamos en aquinohayquienviva.es. Cuando te aparece un vídeo de la jornada 13, no es casualidad. El sistema de recomendación utiliza lo que llamamos aprendizaje profundo (Deep Learning). Analiza tus búsquedas previas, cuánto tiempo te quedas mirando una miniatura y si sueles pinchar en noticias de deportes.

Para que nos entendamos: si alguna vez has buscado información sobre la historia de la Armada Española en Cartagena o has bicheado resultados de Segunda División, el algoritmo mete todo eso en una coctelera. «A este usuario le gusta Cartagena y le gusta el fútbol», concluye la máquina. Y ¡pum!, te planta un vídeo del Real Cartagena. A veces acierta de pleno y otras veces te deja con cara de «esto no es lo que yo buscaba, pero ya que estoy, lo veo».

Lo que me resulta fascinante es el procesamiento del lenguaje natural (NLP). Las etiquetas del vídeo, el título, incluso los comentarios, son analizados para entender el contexto. Pero ojo, que las máquinas todavía patinan con la geografía. Para un algoritmo, Cartagena es un nodo de información, y a veces le cuesta distinguir entre la joya del Mediterráneo y sus homónimas americanas. Es ahí donde el toque humano, el del redactor que sabe que aquí desayunamos asiático y no café con arepa, marca la diferencia.

Un poco de historia: Cuando Cartagena exportó su nombre

Ya que estamos hablando de este cruce de caminos digital, conviene recordar por qué hay tantas Cartagenas por el mundo. No es por rellenar, es que nuestra ciudad fue, durante siglos, el centro del universo conocido para muchos navegantes. Desde que los cartagineses (los de verdad, los de Asdrúbal) fundaron Qart Hadasht en el 227 a.C., esta bahía ha sido un imán para la historia.

Cuando los exploradores españoles salieron hacia el Nuevo Mundo, llevaban en su memoria los nombres de sus casas. Por eso, al ver bahías que les recordaban a la nuestra, no se comían mucho la cabeza: «Esto se parece a Cartagena, pues Cartagena se queda». Es una forma de nostalgia colonial que hoy nos regala estas confusiones en YouTube. Pero la nuestra, la de los cinco cerros (Molinete, Monte Sacro, Monte de San José, Despeñaperros y Monte de la Concepción), es la que tiene las piedras que hablan.

Imagínate a un romano de la antigua Carthago Nova viendo un partido de fútbol por streaming. Seguramente pensaría que es una evolución de los juegos del anfiteatro, solo que con menos sangre y más publicidad de casas de apuestas. La esencia es la misma: el espectáculo, la masa enfervorizada y la gloria efímera de una victoria.

Hitos que definen a nuestra Cartagena (la de España)

  1. El Submarino de Isaac Peral: Tecnología punta del siglo XIX nacida aquí mismo. Eso sí que fue un «game changer» y no las actualizaciones de Windows.
  2. El Teatro Romano: Enterrado durante siglos bajo un barrio humilde y hoy es nuestra joya de la corona. Un ejemplo de cómo el pasado siempre vuelve.
  3. El Modernismo: Pasear por la calle Mayor es como estar en un museo al aire libre. Esos miradores y esas fachadas tienen más estilo que cualquier estadio moderno de cristal y acero.

El impacto de la IA en el periodismo deportivo local

Volviendo al tema del vídeo y la jornada 13, hay algo que me preocupa y me entusiasma a partes iguales: la generación automática de noticias. Hoy en día, muchos de los resúmenes que lees en prensa digital están escritos por bots. Se les dan los datos (goles, tarjetas, posesión) y ellos escupen un texto en milisegundos.

La verdad es que se nota cuando un texto no tiene «alma». Le falta ese comentario sobre el viento de levante que molestaba a los jugadores o la mención a ese aficionado que siempre grita lo mismo desde la grada de lateral. En aquinohayquienviva.es intentamos que eso no pase. Porque el fútbol, como la vida en Cartagena, tiene matices que un modelo de lenguaje no siempre pilla a la primera.

Por ejemplo, si hablamos de un partido en el Cartagonova, un bot no te dirá que después del encuentro lo suyo es irse a tomar unos michirones para pasar el disgusto o celebrar la victoria. La IA te dirá que «el equipo local obtuvo los tres puntos». Vaya, qué emocionante… (nótese la ironía).

¿Cómo diferenciar un análisis humano de uno robótico?

Es más fácil de lo que parece. El humano se equivoca, divaga, mete anécdotas de cuando su abuelo le llevaba al campo viejo. El robot es perfecto, aséptico y, sinceramente, un poco aburrido. Para analizar los goles de la jornada 13, prefiero mil veces una charla de bar que un informe de rendimiento en PDF.

Código y fútbol: ¿Se puede programar el éxito?

Para los más cafeteros y tecnológicos que nos leéis, sabed que el fútbol moderno es, básicamente, un problema de optimización de datos. Los equipos de aquí, de España, están invirtiendo fortunas en departamentos de Big Data.

Imagina un fragmento de código que analice la posición de los defensas en el vídeo que mencionábamos antes. Sería algo así (simplificando mucho, no me saltéis al cuello los programadores senior):


# Pseudocódigo de análisis de posición defensiva
def analizar_huecos(defensas, balon):
    for defensa in defensas:
        distancia = calcular_distancia(defensa, balon)
        if distancia > margen_seguridad:
            print("¡Ojo! Aquí hay un boquete por el que entra hasta el autobús de Alsa")
            generar_alerta_entrenador()
        else:
            print("Defensa cerrada. Todo bajo control, como un lunes de resaca.")

Este tipo de lógica es la que permite a los analistas diseccionar por qué el Quindío le marcó al Real Cartagena o por qué a nuestro Efesé le cuesta tanto cerrar las bandas a veces. Al final, el fútbol son matemáticas en movimiento, aunque nos guste pensar que es pura magia.

La experiencia del usuario en la era del streaming

Otro punto que no quiero dejar pasar es la calidad de lo que vemos. El vídeo de YouTube que originó esta reflexión es un recordatorio de que la democratización del contenido es total. Antes, para ver goles de otra liga, tenías que tener una parabólica del tamaño de una paellera para veinte personas. Ahora, con una conexión regulera de 4G en el puerto de Cartagena, lo tienes todo.

Pero, y aquí viene el «pero» de los que somos un poco tiquismiquis, la calidad a veces deja que desear. El bitrate, la compresión… a veces el balón parece un ovni pixelado cruzando la pantalla. Es el precio que pagamos por la gratitud instantánea. Aun así, es increíble pensar que un chaval en una cafetería de la Plaza de San Francisco puede estar viendo en tiempo real lo que pasa a miles de kilómetros, solo porque un servidor en algún lugar del mundo decidió que ese paquete de datos era prioritario.

Reflexiones de un cartagenero frente a la pantalla

Al final de todo este lío de algoritmos, goles y confusiones geográficas, me quedo con una idea: Cartagena es un nombre con fuerza. Ya sea en España o en cualquier otra parte, evoca algo importante. Pero para los que vivimos aquí, el fútbol y la tecnología son solo excusas para seguir conectados a nuestra realidad.

La jornada 13 pasará, vendrá la 14 y seguiremos buscando resúmenes. Quizás la próxima vez el algoritmo sea más fino y me ofrezca directamente un vídeo de cómo se restauran las ánforas encontradas en el puerto, mezclado con los mejores regates de la temporada. Eso sería el paraíso para un servidor.

La conclusión que saco de todo esto es que, por mucho que la IA avance y nos facilite la vida dándonos el contenido masticado, el contexto lo ponemos nosotros. La historia de nuestra ciudad, el sabor de nuestra tierra y la pasión por nuestros colores no se pueden resumir en un vídeo de tres minutos con música de librería gratuita.

Así que, la próxima vez que YouTube te intente colar un partido que no es el tuyo, dale una oportunidad. Míralo con curiosidad, pero no olvides que la verdadera acción, la que nos duele y nos alegra de verdad, está aquí mismo, entre las murallas de Carlos III y el azul de nuestro puerto. Porque como bien sabemos en esta bendita ciudad, aquí no hay quien viva… sin un poco de fútbol, un poco de historia y mucha, mucha tecnología bien entendida.

Y ahora, si me disculpáis, voy a ver si encuentro el resumen del Efesé, que ese sí que me quita el sueño. ¡Nos leemos en la próxima, gente!

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unpokitodxfavor

Propietario de aquinohayquienviva.es, web de noticias relacionadas con la ciencia, tecnología, y cultura en general.

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