hacking / septiembre 28, 2026 / 11 min de lectura / 👁 45 visitas

Si se abre al modding y al hackeo, la PS5 es la mejor opción

Con el precio de los componentes de PC por las nubes, la PS5 se perfila como la máquina definitiva si se logra liberar su hardware. Analizamos el potencial del modding y el estado actual de los exploits para convertir la consola de Sony en un ordenador de alto rendimiento.

Si se abre al modding y al hackeo, la PS5 es la mejor opción

A ver, vamos a ser sinceros desde el primer párrafo: montarse un PC hoy en día en España para jugar en condiciones se ha vuelto una tarea para valientes o para gente con la cartera muy llena. Entre que las tarjetas gráficas no bajan de precio ni aunque les reces a todos los santos y que el resto de componentes parece que cotizan en la bolsa de diamantes, la idea de tener una «máquina definitiva» en el escritorio se está alejando para el común de los mortales. Y aquí es donde entra la PlayStation 5, pero no como la caja cerrada que Sony quiere que uses, sino como ese hardware que, si se le mete mano, le da mil vueltas a cualquier torre de 500 euros que intentes montar en una tienda de informática de barrio.

El hardware que Sony nos «alquila» y el potencial que esconde

La verdad es que, si nos paramos a mirar las tripas de la PS5, nos damos cuenta de que es una bestia parda. Tenemos una CPU basada en Zen 2 de ocho núcleos y una GPU con arquitectura RDNA 2 que, sobre el papel, rinde de escándalo. Si intentas comprar esas piezas por separado para un PC, sumando la placa base, la fuente de alimentación (que no sea de las que explotan, por favor), la memoria RAM GDDR6 y ese SSD NVMe que vuela, ya te has pasado del presupuesto de la consola antes de llegar a la caja.

El problema, y es un problema con mayúsculas, es que Sony nos vende el hardware pero nos pone unos raíles muy estrechos por los que circular. Es como si te compras un Ferrari pero solo te dejan conducirlo por el garaje de tu casa. Por eso, la comunidad del modding y el hacking está mirando a la PS5 con unos ojos que dan miedo. Si logramos (y digo logramos porque esto es una lucha colectiva) saltarnos las restricciones del sistema operativo, lo que tenemos entre manos es, posiblemente, el mejor ordenador relación calidad-precio que se ha fabricado en la última década.

Ojo con esto, que no estoy hablando solo de cargar copias de seguridad, que parece que es lo único que le importa a algunos. Hablo de libertad. Hablo de poder instalar una distribución de Linux que aproveche toda la aceleración por hardware, de convertir la consola en un centro multimedia que no dependa de si Sony quiere o no actualizar una app, o de poder jugar a títulos de generaciones anteriores mediante emulación sin que nos cobren una suscripción mensual por el «privilegio».

¿Por qué un PC es «imposible» ahora mismo?

No es que sea imposible físicamente, es que es económicamente absurdo para mucha gente. En España, con los sueldos que tenemos y el coste de la vida subiendo como la espuma, soltar 1.200 euros para tener algo que supere de verdad a una PS5 duele. Y duele mucho. Si te vas al mercado de segunda mano, como Wallapop, puedes encontrar PS5 por 400 euros o incluso menos si el vendedor tiene prisa. Por ese precio, en el mundo del PC, te llevas una gráfica de gama media-baja y da gracias si te sobra para un café.

La conclusión que saco de todo esto es que la PS5 es un «caballo de Troya». Sony la vende perdiendo dinero o con márgenes ínfimos para recuperarlo con los juegos y los servicios. Pero si tú, como usuario, eres capaz de romper ese ecosistema, te quedas con un hardware de gama alta a precio de saldo. Es, básicamente, el hackeo definitivo al sistema de consumo actual.

El estado actual de la escena: ¿Dónde estamos realmente?

Si mal no recuerdo, hace unos meses la cosa estaba bastante parada, pero la escena de la PS5 se está moviendo más rápido de lo que Sony querría. No estamos todavía en ese punto de «instalar y listo» que tenían consolas como la Wii o la primera PlayStation, pero los cimientos están ahí. Actualmente, los exploits se centran en versiones de firmware específicas, generalmente las más antiguas (como la 4.03 o la 4.50/4.51).

Para que nos entendamos, el hacking de una consola moderna es como intentar entrar en una caja fuerte que cambia la cerradura cada vez que parpadeas. Los desarrolladores buscan fallos en el navegador web (Webkit) o en el lector de discos para conseguir lo que llamamos «ejecución de código». Una vez que estás dentro, el siguiente paso es el «Kernel Exploit», que es básicamente hacerse con las llaves de la ciudad.

Vaya, que no es moco de pavo. Pero una vez que tienes acceso al kernel, la PS5 deja de ser una consola y pasa a ser lo que siempre fue: un ordenador con una arquitectura muy específica. Y ahí es donde empieza la diversión. Ya hemos visto avances en la carga de payloads que permiten activar menús de depuración, y lo más importante, la comunidad está empezando a entender cómo se comunica el hardware con el software de forma profunda.

  • Webkit Exploits: La puerta de entrada clásica. Un fallo en cómo la consola renderiza ciertas páginas web permite inyectar código.
  • BD-JB (Blu-ray Java): Un agujero de seguridad en la implementación de Java para los discos Blu-ray. Sí, irónicamente, el formato físico que Sony tanto defiende es uno de sus puntos débiles.
  • Kernel Access: El santo grial. Permite leer y escribir en la memoria del sistema, lo que abre la puerta a todo lo demás.

El caso de Astro’s Playroom en PC: Una señal de lo que viene

Hace nada saltó la noticia de que Astro’s Playroom ya es jugable en PC mediante emulación con picos de 60 FPS. Esto es una locura si lo piensas. Estamos hablando de emular una consola que todavía está en su ciclo de vida activo. El emulador EmK530 está avanzando a pasos agigantados, y aunque todavía le queda mucho camino (errores gráficos, cuelgues, etc.), demuestra que la arquitectura de la PS5 no es un misterio insondable.

Si un PC puede emular una PS5 (con un hardware muy superior, claro), imagina lo que puede hacer la propia PS5 si le quitamos las correas. La optimización que tienen los juegos de consola es algo que los usuarios de PC envidiamos a veces. Ese «acceso directo» al hardware es lo que hace que juegos como Horizon Forbidden West se vean así de bien en una máquina de 500 euros. Si el modding permite que los desarrolladores independientes accedan a ese nivel de optimización, podríamos ver cosas increíbles.

¿Qué ganaríamos con una PS5 totalmente abierta?

Aparte de lo obvio, que es no tener que pasar por el aro de los precios abusivos de la Store digital (que a veces parece que se ríen de nosotros con juegos de hace tres años a 70 euros), hay razones mucho más románticas y técnicas.

Por ejemplo, la preservación. Sony ya ha demostrado que, si por ellos fuera, las tiendas de PS3 y Vita habrían desaparecido hace tiempo. Si no fuera por la comunidad de hackers, miles de juegos se habrían perdido en el limbo digital. Con la PS5 pasará lo mismo. Dentro de 15 años, cuando Sony decida que ya no le sale a cuenta mantener los servidores de activación, tu PS5 será un ladrillo muy caro si no está hackeada.

Además, está el tema del homebrew. Imagina un reproductor de vídeo que se trague cualquier formato, sin restricciones de licencias, o aplicaciones de streaming que no estén capadas. O mejor aún, emuladores de consolas retro que aprovechen la potencia de la PS5 para aplicar filtros de reescalado por IA (upscaling) en tiempo real. Jugar a un juego de PS2 a 4K nativos con texturas mejoradas por la propia consola sería, sencillamente, una delicia.

Un pequeño ejemplo de «lógica de hackeo» (para los más cafeteros)

Para los que os gusta el código, aunque sea por encima, el proceso de explotar una consola suele seguir un flujo lógico bastante repetitivo pero fascinante. No es que pulses un botón y ya está. Suele implicar buscar desbordamientos de memoria (buffer overflows). Aquí os dejo un ejemplo muy simplificado de cómo se vería una vulnerabilidad teórica en C que un hacker buscaría en el software de la consola:

// Ejemplo de código vulnerable que podría existir en un parser de archivos
void procesar_nombre_usuario(char *entrada) {
    char buffer[64];
    // ¡Ojo! No se comprueba el tamaño de 'entrada'
    // Si 'entrada' tiene más de 64 caracteres, sobrescribimos la memoria
    strcpy(buffer, entrada); 
    printf("Hola, %sn", buffer);
}

/* 
   Un hacker enviaría una 'entrada' de, digamos, 128 caracteres.
   Los primeros 64 llenan el buffer, y los siguientes sobrescriben 
   la dirección de retorno en la pila (stack).
   Al terminar la función, el procesador salta a la dirección que 
   el hacker ha puesto, que suele ser donde está su código malicioso (payload).
*/

La verdad es que los ingenieros de Sony no son tontos y usan protecciones como ASLR (que desordena la memoria para que no sepas dónde está nada) o DEP (que impide ejecutar código en zonas de datos). Pero, como se suele decir, solo hace falta un fallo para que toda la seguridad se venga abajo. Y en un sistema operativo con millones de líneas de código, siempre hay un fallo.

La comparativa odiosa: PS5 vs. Xbox Series vs. PC

Si hablamos de hacking y modding, la Xbox Series S y X tienen una posición curiosa. Por un lado, Microsoft te permite activar el «Modo Desarrollador» pagando una pequeña cuota, lo que te deja instalar RetroArch y otros emuladores de forma legal (más o menos). Es una jugada maestra para quitarle presión a la escena del hacking: «te dejo jugar a emuladores y así no me rompes el sistema principal».

Pero, y aquí está el pero, sigue siendo un entorno controlado. No tienes acceso total al hardware. Es como una jaula de oro. La PS5, si se abre del todo, es un campo abierto. Además, el hardware de PS5 es, en ciertos aspectos técnicos como la velocidad del bus de datos y el diseño del SSD, más interesante para trastear que el de Xbox, que es más parecido a un PC convencional.

Y respecto al PC… bueno, el PC siempre será el rey de la libertad, pero a un coste prohibitivo. La PS5 es la resistencia. Es el hardware de masas que, una vez liberado, se convierte en la herramienta más potente para el usuario medio. En España, donde nos gusta tanto el «cacharrreo» y donde tenemos una comunidad de desarrolladores de homebrew bastante potente, una PS5 hackeable sería el regalo de Navidad perpetuo.

¿Es ético hackear la consola?

Este es el debate de siempre en la barra del bar. La verdad es que, si tú has pagado 550 euros por un aparato, el aparato es tuyo. Punto. Deberías poder hacer con él lo que te viniera en gana, desde instalarle Windows hasta usarlo de pisapapeles. Sony no piensa lo mismo; ellos creen que te venden una licencia de uso de su hardware.

Al final del día, el hacking de consolas es una respuesta a las políticas restrictivas. Si Sony permitiera la retrocompatibilidad total con PS1, PS2 y PS3 de forma nativa y gratuita (ya que el hardware puede de sobra), mucha gente no tendría interés en hackear la máquina. Si los precios de los juegos digitales fueran acordes a la realidad económica, tampoco habría tanta prisa por buscar alternativas. El hacking es, en muchos sentidos, un síntoma de un mercado que aprieta demasiado al consumidor.

Consejos para los que quieran subirse al carro

Si después de leer esto te están entrando ganas de buscar una PS5 para trastear, mi consejo es claro: paciencia y ojo avizor. No vayas a la tienda y compres la última que ha salido de fábrica, porque esa vendrá con el firmware más moderno y blindado.

  1. Busca stock antiguo: Las consolas que llevan meses en la estantería de un centro comercial olvidado son oro puro. Tienen versiones de firmware bajas.
  2. No actualices: Si tienes una PS5 y te interesa este mundo, desconéctala de internet o bloquea los servidores de actualización en tu router. Una vez que actualizas, no hay vuelta atrás. No existe el «downgrade» en PS5 (de momento).
  3. Infórmate en sitios de confianza: Sigue a gente como TheFloW en redes sociales o pásate por foros especializados. Huye de los vídeos de YouTube que prometen hackear tu consola en 2 minutos con un archivo .exe, porque eso es estafa segura.

La verdad es que estamos en un momento dulce. La emulación de PS5 en PC está arrancando, los exploits en la consola real están madurando y el hardware sigue siendo puntero. Es una tormenta perfecta.

Reflexión final sobre el futuro del modding

A veces pienso que nos estamos olvidando de lo divertido que era antes trastear con la tecnología. Ahora todo viene cerrado, con suscripciones, con cuentas online obligatorias y con obsolescencia programada. El modding de la PS5 no es solo por los juegos gratis; es un acto de rebeldía técnica. Es decir: «He comprado este silicio y voy a usar hasta el último transistor como yo quiera».

Para que nos entendamos, la PS5 es como un pura sangre que Sony tiene encerrado en un establo minúsculo. El hacking es abrir la puerta y dejar que corra. Y cuando corra, va a dejar en evidencia a muchos PCs que cuestan el doble. Puede que tarde un año más, o dos, en ser algo accesible para todo el mundo, pero el camino está trazado.

Al final del día, si buscas la mejor relación potencia-precio y no te importa mancharte un poco las manos (metafóricamente, que aquí no hace falta soldar nada de momento), la PS5 es, sin duda, la mejor opción de hardware que puedes comprar hoy. Solo hace falta que Sony se descuide un poco más, y la comunidad hará el resto. Y yo, sinceramente, estoy deseando verlo.

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unpokitodxfavor

Propietario de aquinohayquienviva.es, web de noticias relacionadas con la ciencia, tecnología, y cultura en general.

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