ubuntu / julio 8, 2026 / 11 min de lectura / 👁 46 visitas

El fin de una era: ¿Por qué todos huyen de la base Ubuntu?

El fin de una era: ¿Por qué todos huyen de la base Ubuntu?

Si hace diez años me hubieras dicho que las distribuciones de Linux más importantes iban a empezar a mirar a Ubuntu de reojo, como quien mira a un pariente pesado en una cena de Navidad, no te habría creído. Por aquel entonces, Ubuntu era el sol alrededor del cual orbitaba casi todo el ecosistema de escritorio. Si querías que algo funcionara, lo hacías para Ubuntu. Si querías un tutorial, buscabas para Ubuntu. Pero las cosas cambian, y la verdad es que el panorama actual parece un capítulo de una serie de rupturas sentimentales donde nadie quiere ser el último en irse de la fiesta.

La noticia que ha hecho saltar todas las alarmas recientemente es el movimiento de Tuxedo OS. Para los que no estéis muy puestos en el mundillo del hardware, Tuxedo es una de esas empresas (como Slimbook aquí en España) que se lo curran para vender portátiles y sobremesas con Linux preinstalado y configurado al milímetro. Hasta ahora, su sistema operativo se basaba en Ubuntu, pero han decidido dar el portazo y mudarse a la casa de Debian. Y no lo han hecho de cualquier manera: se llevan las maletas cargadas con Btrfs y Snapper. Vaya, que no es un cambio estético, es una mudanza con reforma integral.

Este goteo constante de abandonos nos deja una pregunta flotando en el aire, una que escuece un poco: ¿Qué va a pasar con Linux Mint? Porque, seamos sinceros, Mint es la joya de la corona de las derivadas de Ubuntu. Si ellos también deciden que el aire en las oficinas de Canonical está demasiado viciado, el mapa de Linux tal y como lo conocemos va a cambiar para siempre.

El «efecto Snap» y la fatiga de Canonical

No podemos hablar de esta huida masiva sin mencionar al elefante en la habitación: los paquetes Snap. La verdad es que la intención de Canonical no era mala sobre el papel. Querían solucionar el caos de las dependencias y que los desarrolladores pudieran empaquetar una app y que funcionara en cualquier sitio. Pero, como suele pasar cuando intentas imponer algo a la fuerza en una comunidad que valora la libertad por encima de todo, la cosa salió regular.

A muchos nos molesta que, al hacer un simple sudo apt install firefox, el sistema nos cuele un Snap por la puerta de atrás sin preguntar. Es como si vas a la carnicería a por filetes y el carnicero te obliga a llevarte también un paquete de salchichas que no has pedido. Esa sensación de pérdida de control es lo que ha ido minando la confianza de los desarrolladores de otras distros. Tuxedo OS, al pasarse a Debian, se quita de encima este corsé y recupera la gestión pura de los paquetes .deb, algo que los puristas agradecen como agua de mayo.

Además, está el tema del rendimiento. No es que los Snaps sean inutilizables, pero esa lentitud al arrancar por primera vez o el consumo extra de recursos no encaja muy bien con la filosofía de «sistema ligero y eficiente» que muchos buscamos. Y ojo, que no es solo una rabieta de usuarios avanzados; es una decisión técnica que afecta a la estabilidad y a la experiencia de usuario final.

Tuxedo OS y el salto a Debian: Más que un cambio de nombre

Lo de Tuxedo OS es interesante porque no se han limitado a copiar y pegar Debian. Han apostado por una combinación que, si mal no recuerdo, es lo que muchos llevamos pidiendo años en el escritorio: estabilidad de base con herramientas modernas de recuperación. Al adoptar Btrfs como sistema de archivos por defecto y combinarlo con Snapper, están ofreciendo algo que Ubuntu ha dejado un poco de lado.

Imagina que instalas un driver nuevo o tocas algo en el kernel y, de repente, el sistema no arranca. En un sistema tradicional, te toca pelearte con la terminal desde un Live USB. Con la configuración que propone Tuxedo sobre Debian, simplemente reinicias, eliges una «foto» (snapshot) del sistema de hace diez minutos en el menú de arranque, y listo. Es como tener un botón de «deshacer» para todo tu ordenador. Para una empresa que vende hardware, esto es oro puro porque reduce drásticamente las llamadas al servicio técnico.

# Ejemplo de cómo se vería crear un snapshot manual con snapper
# (Aunque Tuxedo lo automatiza, no está de más saberlo)
sudo snapper -c root create --description "Antes de trastear con el kernel"

Este movimiento nos dice algo muy claro: Debian ya no es ese sistema operativo «aburrido» con paquetes de hace tres años. Con las ramas Testing o incluso con una Stable bien vitaminada con Backports, se puede tener un sistema moderno, sólido como una roca y, lo más importante, sin las imposiciones comerciales de Canonical.

Debian: El abuelo que ha vuelto al gimnasio

Durante mucho tiempo, Debian tuvo fama de ser difícil de instalar y de tener software más viejo que el hilo negro. Pero la verdad es que en los últimos años se han puesto las pilas de una manera increíble. El instalador es mucho más amable, la detección de hardware (especialmente el firmware no libre) ha mejorado una barbaridad y la comunidad está más viva que nunca.

Para un desarrollador de una distribución derivada, Debian es el paraíso. Es neutral. No hay una empresa detrás intentando monetizar cada movimiento o empujando tecnologías propietarias. Es el «proyecto madre» en su estado más puro. Si Tuxedo OS ha visto que puede ofrecer una experiencia de usuario premium usando Debian como cimiento, ¿qué impide que otros sigan el mismo camino?

Y es que, al final del día, lo que buscamos es que el sistema no nos estorbe. Ubuntu empezó siendo ese sistema que «simplemente funcionaba», pero con el tiempo se ha ido llenando de capas, de telemetría opcional, de anuncios en la terminal para que te suscribas a Ubuntu Pro… Pequeñas piedrecitas en el zapato que, después de caminar muchos kilómetros, acaban haciendo herida.

Linux Mint y el dilema de la base: ¿Es hora de activar el Plan B?

Aquí es donde la cosa se pone emocionante. Linux Mint es, probablemente, la distribución más querida por aquellos que vienen de Windows o que simplemente quieren un escritorio clásico, funcional y bonito (Cinnamon es una maravilla, las cosas como son). Mint siempre ha defendido a capa y espada su base Ubuntu, pero con matices. Fueron los primeros en bloquear los Snaps por defecto, obligando al usuario a habilitarlos manualmente si realmente los quería. Fue un gesto de rebeldía que nos encantó a casi todos.

Pero claro, mantener una distro basada en Ubuntu mientras intentas «limpiar» todo lo que Canonical ensucia es un trabajo de chinos. Es como intentar pintar una pared de blanco mientras alguien al lado no para de tirar salpicaduras de barro. Por eso existe LMDE (Linux Mint Debian Edition).

LMDE es, oficialmente, el «seguro de vida» de Mint. Es la misma experiencia de usuario, el mismo escritorio Cinnamon, las mismas herramientas propias (las XApps), pero corriendo directamente sobre Debian. Si mañana Canonical decidiera cerrar el código de Ubuntu o convertirlo en algo que no le guste a Clement Lefebvre (el líder de Mint), solo tendrían que pulsar un botón y convertir LMDE en la versión principal.

  • LMDE 6 «Faye»: Ya es una realidad y funciona de escándalo.
  • Independencia: No dependen de los ciclos de lanzamiento de Canonical.
  • Limpieza: Cero Snaps, cero historias raras. Solo paquetes deb puros.

La pregunta no es si Mint puede pasarse a Debian, sino cuándo lo hará. Viendo que Tuxedo ya ha dado el paso, y que otras distros menores están haciendo lo mismo, el equipo de Mint debe de estar teniendo unas reuniones internas de lo más interesantes. La verdad es que, para el usuario medio, el cambio sería casi invisible, pero para la salud del proyecto a largo plazo, sería un movimiento maestro.

¿Qué significa esto para el mercado español?

En España tenemos una comunidad de Linux muy potente. Desde empresas que montan servidores hasta desarrolladores independientes que prefieren entornos Unix. Históricamente, Ubuntu ha sido la opción por defecto en las universidades y en las administraciones públicas que daban el salto al software libre. Sin embargo, este cambio de tendencia hacia Debian está empezando a calar aquí también.

Hablaba el otro día con un administrador de sistemas de una empresa en Madrid y me decía: «Mira, para los servidores ya usábamos Debian, pero en los puestos de trabajo poníamos Ubuntu por la facilidad. Ahora, con los cambios que están haciendo, nos sale más a cuenta estandarizar todo con Debian o buscar alternativas que no nos den sorpresas en cada actualización». Y es que, en el entorno profesional, la predictibilidad es más valiosa que tener la última versión de un icono.

Además, empresas locales que ensamblan equipos con Linux están mirando muy de cerca lo que ha hecho Tuxedo. Si el soporte de hardware en Debian sigue mejorando al ritmo actual, no me extrañaría ver que las opciones de «OS preinstalado» en las tiendas online españolas empiecen a diversificarse más allá del eterno logo naranja.

Comparativa técnica: ¿Realmente hay tanta diferencia?

Para que nos entendamos, vamos a bajar un poco al barro técnico, pero sin mancharnos demasiado. ¿Qué cambia realmente cuando una distro deja Ubuntu por Debian?

Primero, el Kernel. Ubuntu suele meter kernels muy recientes y parcheados para dar soporte a hardware de última hornada. Debian Stable es más conservador. Sin embargo, Tuxedo soluciona esto usando sus propios repositorios de kernel, algo que Mint también podría hacer sin despeinarse. Al final, el kernel es como el motor de un coche; puedes ponerle uno nuevo a un chasis antiguo si sabes cómo hacerlo.

Segundo, la gestión de paquetes. Aquí es donde está la madre del cordero. Ubuntu está empujando los Snaps para aplicaciones de escritorio (navegadores, ofimática). Debian sigue fiel al sistema de repositorios tradicional. Para un usuario que solo quiere instalar cosas con apt, Debian es mucho más predecible. No te vas a encontrar con que el sistema monta un «loop device» cada vez que instalas una calculadora.

# En Ubuntu, a veces te encuentras con esto al listar discos:
lsblk
# (Aparecen mil dispositivos /dev/loop de los snaps)

# En Debian/LMDE, la salida es limpia, como Dios manda:
# sda 8:0 0 465,8G 0 disk 
# └─sda1 8:1 0 465,8G 0 part /

Tercero, la filosofía. Ubuntu es un producto de una empresa (Canonical) que busca beneficios. Debian es un proyecto comunitario. Esto influye en todo, desde cómo se toman las decisiones hasta qué software se incluye por defecto. Para muchos, volver a Debian es volver a las raíces de por qué empezamos a usar Linux en primer lugar: el control total sobre nuestra máquina.

El papel de Btrfs y Snapper en esta nueva ola

Mucha gente se pregunta por qué Tuxedo ha hecho tanto hincapié en Btrfs. La verdad es que Ext4 (el sistema de archivos de toda la vida en Linux) es fantástico y fiable, pero se ha quedado un poco atrás en funciones modernas. Btrfs permite cosas como el copy-on-write, que básicamente significa que puedes hacer copias de seguridad instantáneas sin ocupar el doble de espacio.

Combinar Debian con Btrfs es una jugada maestra. Tienes la base más estable del mundo con el sistema de archivos más avanzado para recuperación de datos. Si Linux Mint decidiera dar el salto total a Debian, adoptar Btrfs por defecto sería el golpe de efecto definitivo para convencer a los indecisos. Es ofrecer una red de seguridad que Ubuntu, por ahora, no ofrece de forma tan integrada y sencilla para el usuario de a pie.

Ojo, que configurar Btrfs y Snapper a mano no es para todo el mundo. Requiere entender cómo funcionan los subvolúmenes (@, @home, etc.). Pero si la distribución lo hace por ti durante la instalación, como hace Tuxedo o como hace openSUSE desde hace años, el usuario solo percibe las ventajas: «Mi ordenador es irrompible».

¿Es el fin de Ubuntu en el escritorio?

Tampoco nos volvamos locos. Ubuntu no va a desaparecer mañana. Sigue teniendo un soporte comercial inigualable, una certificación de hardware envidiable y sigue siendo la puerta de entrada para miles de personas. Pero lo que sí estamos viendo es el fin de su hegemonía absoluta como base para otras distribuciones.

Hubo un tiempo en que crear una distro significaba «coger Ubuntu y cambiarle el tema de iconos». Ese tiempo se está acabando. Los desarrolladores quieren más libertad, menos imposiciones y una base que no cambie las reglas del juego a mitad de la partida. Debian está recogiendo todos esos «desencantados» y les está dando un hogar estable.

Vaya, que el ecosistema se está diversificando, y eso siempre es bueno para nosotros, los usuarios. La competencia obliga a ponerse las pilas. Quizás este éxodo haga que Canonical reflexione y empiece a escuchar un poco más a la comunidad y un poco menos a su departamento de marketing. O quizás no, y simplemente veamos cómo el trono del escritorio Linux cambia de manos poco a poco.

Reflexión final sobre el futuro de Mint

Al final del día, todos los ojos están puestos en Clement y su equipo. Linux Mint es la distribución que mantiene a mucha gente en Linux. Su enfoque en la usabilidad y en «no molestar al usuario» es lo que la hace grande. Si deciden que Ubuntu ya no es el mejor cimiento para construir su visión, el movimiento de Tuxedo OS les habrá servido de experimento de campo perfecto.

La verdad es que me imagino un futuro donde LMDE deje de ser la «edición Debian» para ser simplemente «Linux Mint», y la versión basada en Ubuntu pase a ser un recuerdo o una opción secundaria. Sería un cambio valiente, pero viendo hacia dónde sopla el viento, parece el paso más lógico. Debian ha demostrado que puede ser moderna, Tuxedo ha demostrado que puede ser la base de un producto comercial de éxito, y nosotros estamos aquí, con las palomitas, esperando a ver quién es el siguiente en decir «adiós, Canonical».

Para que nos entendamos: Linux no se está rompiendo, se está reorganizando. Y en esa reorganización, parece que el «abuelo» Debian va a tener mucho más que decir de lo que muchos pensaban. Estaremos atentos a la próxima actualización del blog de Mint, porque algo me dice que el próximo gran anuncio no va a ser solo sobre un nuevo set de fondos de pantalla.

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Propietario de aquinohayquienviva.es, web de noticias relacionadas con la ciencia, tecnología, y cultura en general.

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