El hombre fue el principal agente de la extinción de los grandes animales durante la prehistoria y no el cambio climático.
Al menos ella es la conclusión a la que llega un interesante estudio que ha sido publicado por la revista «Proceedings of the National Academy of Sciences».
El estudio presenta como principal evidencia los gigantescos canguros y otros marsupiales que habitaron la isla de Tasmania, conectada entonces con el sur de Australia a través de un puente natural.
Se creía que hace unos 43.000 años, cuando el hombre llegó a la isla, esos grandes animales se habían extinguido, lo que le exculpaba de haber participado en su extinción.
Sin embargo, el estudio, que utilizó las últimas técnicas del radiocarbono, constató que los gigantescos canguros de Tasmania todavía existían cuando los seres humanos comenzaron a poblar la región.
Los resultados demostraron que esos animales sobrevivieron hasta hace por lo menos 41.000 años y unos 2.000 años después de que se instalaran los primeros asentamientos humanos.
Para colmo reseñar que el clima de Tasmania no cambió de forma dramática en ese tiempo.
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