arqueologia cartagena historia / enero 2, 2026

La muralla púnica de Cartagena

El hallazgo que reescribe los manuales

La noticia que ha sacudido a la comunidad arqueológica proviene de un estudio publicado en la revista Florentia Iliberritana. Un grupo de investigadores decidió examinar a fondo los materiales de la muralla púnica de Cartagena, una estructura que ha fascinado a historiadores durante décadas por su monumentalidad y su papel en la Segunda Guerra Púnica. Lo que descubrieron desafía las convenciones de la construcción antigua: los ladrillos de barro que componen la muralla no se fabricaron con la tierra local, sino que fueron transportados desde una cantera a 8 kilómetros de distancia.

Para llegar a esta conclusión, los científicos tomaron muestras de los ladrillos y las compararon con el suelo local. Utilizando técnicas avanzadas de análisis químico y mineralógico, esperaban encontrar una coincidencia, pero los resultados fueron sorprendentes: la composición química de los adobes era radicalmente distinta a la del suelo sobre el que se asienta la ciudad.

Una anomalía logística en el Mediterráneo

Para comprender la magnitud de este descubrimiento, debemos ponernos en los zapatos de un ingeniero del siglo III a.C. En el mundo antiguo, el transporte terrestre era extremadamente costoso. Mover mercancías por tierra multiplicaba su precio con cada kilómetro recorrido. Por eso, la regla de oro era utilizar materiales locales. Sin embargo, los cartagineses decidieron transportar toneladas de ladrillos a lo largo de 8 kilómetros, lo que implica una decisión consciente y costosa.

Este esfuerzo logístico sugiere la existencia de:

  • Una flota de transporte masiva: Se necesitaron cientos de carretas y animales de tiro para mover el material.
  • Una infraestructura viaria: Caminos acondicionados desde la cantera hasta la ciudad.
  • Una coordinación centralizada: Una planificación estatal de alto nivel para producir ladrillos en masa con estándares de calidad específicos.

Este enfoque no se ha documentado en otras construcciones del Mediterráneo antiguo, lo que convierte a la muralla de Cartagena en un caso único.

¿Por qué lo hicieron? Las hipótesis

Si era más caro y más difícil, ¿por qué los ingenieros de Cartago tomaron esta decisión? Existen varias teorías que podrían explicar este enigma.

La búsqueda de la calidad suprema

Una hipótesis plausible es que los suelos locales eran demasiado arenosos o salinos para producir adobes de alta resistencia. La muralla debía soportar el asedio de la maquinaria de guerra romana, por lo que los ingenieros no podían arriesgarse a que los muros se desmoronaran. Buscar la «arcilla perfecta» a 8 km de distancia demuestra que priorizaron la seguridad y la durabilidad.

La velocidad de ejecución

Otra teoría sugiere que la producción de ladrillos se externalizó para acelerar la construcción. Al fabricar los adobes lejos de la muralla, podían avanzar en la colocación de la base de piedra mientras los ladrillos se secaban a kilómetros de distancia, listos para ser instalados. Fue, en esencia, una construcción prefabricada.

El contexto histórico: Una capital para desafiar a Roma

Para entender esta obra, debemos mirar el mapa geopolítico del año 227 a.C. Cartago, tras perder la Primera Guerra Púnica, necesitaba reinventarse. Amílcar Barca y Asdrúbal el Bello desembarcaron en la Península Ibérica para crear un nuevo imperio, con Qart Hadasht como su capital europea.

La elección del lugar fue estratégica: un puerto natural, cercanía a minas de plata y una posición defensiva envidiable. La construcción de la muralla fue una carrera contrarreloj para hacer la ciudad inexpugnable antes de que las legiones romanas cruzaran el Ebro.

La caída de la muralla y su legado

A pesar del esfuerzo logístico, la muralla no pudo salvar la ciudad para siempre. En el año 209 a.C., Escipión el Africano conquistó Qart Hadasht. Sin embargo, la caída no se debió a un fallo estructural, sino a un ataque estratégico aprovechando la bajada de la marea.

Tras la conquista, los romanos reutilizaron la muralla, reconociendo su valía. Con el tiempo, la ciudad creció y la muralla quedó sepultada, hasta que las excavaciones modernas la sacaron a la luz.

¿Qué nos dice esto sobre los cartagineses?

Este descubrimiento humaniza nuestra visión de los cartagineses, mostrando su capacidad de ingeniería y planificación estatal sofisticada. Nos habla de una civilización con una burocracia capaz de coordinar miles de trabajadores y de una voluntad política férrea de crear una obra duradera.

La Muralla Púnica de Cartagena es un monumento a la logística y a la lucha de una civilización por sobrevivir. Transportar cada ladrillo durante 8 kilómetros fue un acto de resistencia.

Visitando el hallazgo

Hoy en día, los restos de esta muralla se pueden visitar en el Centro de Interpretación de la Muralla Púnica en Cartagena. Al caminar por las pasarelas y observar esos muros de más de 2.200 años de antigüedad, el visitante puede ver los restos de la estructura de barro, testigos de una época en la que Cartago soñó con ser la dueña del mundo.

Para los amantes de la historia, este nuevo dato añade una capa más de fascinación a una ciudad que respira historia por sus cuatro costados. La próxima vez que visiten Cartagena, recuerden: esas murallas viajaron más que muchos de nosotros para llegar allí.

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